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18 Tragedia en el metro de Valencia EL VIAJE DEL DÍA DESPUÉS MIÉRCOLES 5 7 2006 ABC La gente se mostraba triste ayer en los vagones del metro, y muchas personas prefirieron evitarlo y optaron por el autobús VALENCIA. Los altavoces repiten machaconamente que la línea 1 continúa interrumpida; carteles en todas las estaciones informan a los viajeros de las rutas alternativas, y los periódicos que muchos leen entre el traqueteo del vagón testimonian en enormes titulares la tragedia en la que 41 personas perdieron la vida el lunes a las 13: 06 horas. Más que en ningún otro sitio, el accidente está presente en los rostros tensos de los viajeros de las tres líneas del metro de Valencia que funcionaron ayer con normalidad, aunque menos concurridas de lo habitual. Hay un ambiente extraño, te das cuenta de que la gente está en silencio y están más tristes comenta compungida Alejandra, una mujer joven que vive a sólo dos manzanas de la estación de Jesús, la más afectada por el accidente, y que ayer consultaba en el plano de la estación de Játiva cómo llegar hasta Liria. Todos los días viajaba en la línea 1 para ir a trabajar, todos, menos el pasado lunes: esa jornada pudo resolver sus asuntos laborales desde mi barrio según recuerda aliviada. Hoy no ha dudado en descender de nuevo al subsuelo de Valencia, esta vez con sus Llega el día siguiente de la tragedia y en el metro es difícil abstraerse del temor, que asoma en los rostros tensos y las miradas tristes de los viajeros Tristeza y miedo en profundidad TEXTO: LUZ DERQUI FOTO: ROBER SOLSONA dos hijos pequeños porque no tienen colegio, pero reconoce que no puede dejar de pensar qué habría pasado si hubiera cogido ella ese convoy de la línea 1: Sobre todo por los niños, que ahora vienen conmigo Ayer, como muchos otros viajeros del metro, Alejandra no se sentía cómoda en él: Sientes un cosquilleo extraño, ves que los trenes están mucho más vacíos y se nota que la gente tiene miedo y que muchos han preferido ir en autobús Cada vez que se para el tren en un túnel, me da miedo, me pregunto qué ocurre, pero hoy es mucho peor El corazón en un puño También Rosa María afirma que tiene el corazón en un puño y el vello de punta mientras ve pasar una estación tras otra por la ventanilla del vagón. Todos los días coge el mismo metro para ir a casa de su hija, el lunes también, aunque no la línea 1, y reconoce que hoy no le apetecía ir en metro. Me da miedo. Antes también, porque vas bajo tierra y no sabes qué puede pasar, ni cuándo puede suceder algo; cada vez que se para el tren en medio de los túneles te preguntas qué es lo que ocurre, pero hoy es peor dice con el semblante serio en uno de los vagones de la línea 4, en el que viaja casi sola. Apenas quiere hablar, porque se siente mal, pero coincide con otros en que hoy (por ayer) hay poca gente y mucha más tristeza y silencio Pese a todo, eran muchos los que no pudieron o no quisieron dejar de viajar en el metro. Muchos leían en los periódicos lo relacionado con la noticia; otros comentaban a media voz, y todavía impactados, cómo se enteraron del suceso, que muchos atribuyeron a un atentado, y recordaban cuántas veces habían cogido esa misma línea. Todos tratan de reavivar el ánimo después del accidente. Para Suman y Kiran, dos jóvenes de Nepal que llevan tiempo trabajando en la capital del Turia, es normal que la gente tenga miedo, pero no queda más remedio que volver a coger el tren