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ABC MIÉRCOLES 5 7 2006 Tragedia en el metro de Valencia 17 LAS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE Cristina no sabe quién fue su ángel de la guarda, ese caballero que la sujetó cuando el convoy perdió el control sin conseguir mantener el control. A ella sólo le preocupaba su vientre y hacía palanca con las manos y los pies contra los asientos y laterales del vagón para evitar que una sacudida le hiciera perder el equilibrio y pusiera en riesgo su embarazo. Pero a Cristina la salvó un anónimo compañero de vagón. Se refiere a él como un caballero Es la persona que la mantenía sujeta durante los agónicos segundos en los que el convoy en el que viajaban se desplazaba por las vía sin control. No dejó de sentir su brazo protector ni un instante. Todo se movía y la gente iba de un lado a otro, volando por los aires relata desde la tranquilidad que le da el estar en una cama de hospital a sabiendas de que todo ha ido bien. En su mente se mantiene el recuerdo de la sangre, los cuerpos mutilados. El espanto. La misma noche de su ingreso tuvo contracciones. Unas pequeñas pérdidas de sangre le hicieron temer lo peor. Ayer, asumía con cierta resignación que su alta hospitalaria se demoraría hasta hoy. Cristina desconoce si su ángel de la guardia fue Alfonso. Se sabe que Alfonso salvó a una mujer embarazada, pero es que entre los pasajeros del convoy no era la única. De hecho, ayer recibió el alta médica una mujer de 38 años, también embarazada, que resultó herida. Desde su rescate, estaba ingresada en el hospital Doctor Peset, donde por la tarde recibió el alta médica, según informaron a Efe fuentes de la Consejería de Sanidad. Ella y el bebé que espera están en perfecto estado. El polideportivo de Torrent, convertido en capilla ardiente, recibe los féretros de los vecinos fallecidos EDUARDO MANZANA La hija de un bombero atrapada alertó a emergencias al telefonear a su padre Un superviviente relata su lucha por salvar a una mujer embarazada b El efectivo de rescate, que esta- ba fuera de servicio cerca de la estación del siniestro, llegó al lugar de los hechos a tiempo para sacar a su hija sin heridas V. VILLAPLANA I. R. T. VALENCIA. Un bombero que estaba fuera de servicio fue el primer miembro de un equipo de emergencias que tuvo conocimiento del gravísimo accidente que acababa de ocurrir en la estación de Jesús de Valencia. El hombre, que en ese momento se encontraba en una consulta médica para ser sometido a una revisión, se llevó el susto de su vida cuando su hija, de la que no se ha precisado su edad, le llamó al teléfono móvil. La joven, mayor de edad, transmitió a su progenitor que el convoy en el que viajaba acababa de tener un grave accidente y el bombero, que ha solicitado expresamente permanecer en el anonimato, comunicó rápidamente la noticia al parque central del Cuerpo, al que pertenece. Esa fue la primera comunicación que los centros de rescate tuvieron del suceso del pasado lunes y que se acabaría cobrando 41 muertes. Un minuto después, llegaba la primera llamada de una víctima al teléfono de Emergencias 112 procedente de los túneles. El bombero fuera de servicio llegó al lugar de los hechos al mismo tiempo que sus compañeros. Así, entró en el túnel, vestido de paisano, logró rescatar a su hija y la sacó del infierno sana y salva. La crisis de nerviosismo que sufría la joven obligó a su padre a acompañarla a casa, lo que le impidió continuar con los trabajos de socorro. Como tantas veces en este tipo de tragedias, los actos de heroísmo también ocuparon un lugar destacado. Es el caso de Alfonso Correas, vigilante jurado, quien viajaba en el último de los vagones, que no llegó a descarrilar. Oí un ruido muy raro, metálico, y rápidamente se produjo el accidente. Nosotros no llegamos a descarrilar, pero tuve que abrir las puertas del vagón para que pudiéramos salir. Lo que vi no se me olvidará jamás recordaba ayer en declaraciones a ABC. El hombre, al que aún ayer le tembla- ba la voz, recordaba que tuve que hacer torniquetes, sacar a personas que estaban muertas... Pero, por lo menos, pude salvar a una mujer, que además estaba embarazada. Lo mejor es que también la niña ha sobrevivido En cuanto a su actuación, le quita importancia y asegura que sólo me he comportado como un ser humano Pendiente del bebé que espera Puede que Alfonso sea el ángel de la guarda al que desde su cama del hospital se refiere Cristina con una sonrisa en el rostro. No hubo informativo ni programa de televisión que no difundiera la imagen de la joven, de 27 años, tumbada en una camilla y abrazada a su prominente tripa mientras estaba siendo evacuada de la zona cero Ayer, aún convaleciente por las heridas que la mantienen hospitalizada, Cristina recordaba el accidente. Estaba contenta: porque las dos, ella y su bebé, están bien. Recibirán el alta en breve. Estaba previsto que ocurriera ayer, pero los médicos lo consideraron precipitado dado su avanzado estado de gestación. En algo más de dos meses dará a luz. Cristina iba sentada en el último asiento de uno de los vagones accidentados; recuerda el primer impacto y cómo la gente volaba de un lado a otro Tuve que abrir las puertas del vagón para que pudiéramos salir. Lo que vi no se me olvidará jamás