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ABC MARTES 4 7 2006 57 Sociedad El presidente del Episcopado dice que no es equiparable el matrimonio con otras uniones El mismo problema que provocó la tragedia del Columbia se repite con el Discovery Dudas sobre la viabilidad del lanzamiento previsto para hoy, festividad del 4 de julio b Los técnicos de la NASA detec- tan una grieta de unos 13 centímetros y el desprendimiento de una pequeña porción de la espuma que recubre el tanque externo PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Después de haber invertido durante los últimos tres años una fortuna de más de 1.300 millones de dólares para aumentar la seguridad de su envejecida flota de transbordadores espaciales, la NASA se ha topado durante una inspección rutinaria del Discovery exactamente con el mismo problema que provocó la desintegración del Columbia en febrero del 2003 sobre Texas. Tras dos intentos de lanzamiento cancelados por el mal tiempo registrado durante el fin de semana en Cabo Cañaveral, los técnicos de la Agencia Espacial de Estados Unidos han detectado una grieta de unos 13 centímetros y el desprendimiento de una pequeña porción triangular de la problemática espuma que recubre el tanque externo de combustible de la nave. Tras analizar el problema y las alternativas posibles durante toda la mañana del lunes, los responsables de la NASA han decidido invertir más tiempo antes de tomar una decisión definitiva sobre una tercera cuenta atrás prevista para el patriótico 4 de julio, a las 8: 37 de la noche hora de España. Bajo el actual calendario de lanzamiento para llegar con el menor combustible posible hasta la Estación Espacial Internacional, la actual ventana para la salida del Discovery se cerrará el próximo 19 de julio. Con una segunda ventana posible a finales de agosto. La fisura, en la espuma aislante del tanque de combustible externo de la nave, es de unos trece centímetros tos con esquinas y recovecos, el material aislante es aplicado de forma manual. La inspección de los técnicos de la NASA también ha detectado un trozo triangular de ese ligero material en la base de la torre de lanzamiento 39 B. El origen de estos contratiempos ha sido relacionado con los dos intentos de lanzamiento abortados este fin de semana. Cancelaciones que han supuesto llenar, vaciar y rellenar el tanque exterior de la nave con dos millones de litros de oxígenos e hidrógenos líquidos. Ese trasiego de combustible, en un depósito de material ligero y que no es absolutamente rígido, junto a una sospechada formación de hielo, habría producido la tensión para agrietar la capa de aislamiento. Estos nuevos problemas han servido para recordar que la misión en curso del Discovery no cuenta con el respaldo del encargado de seguridad de la NASA, Bryan O Connor, y del ingeniero jefe, Christopher Scolese. Estos altos cargos de la Agencia Espacial de Estados Unidos votaron el mes pasado a favor de retrasar el segundo lanzamiento de un transbordador desde la tragedia del Columbia. Tanto O Connor, un ex comandante de transbordadores, como Scolese han argu- REUTERS mentado sin éxito que no se deberían seguir intentado misiones tripuladas hasta no solventar la contumaz asignatura pendiente de la espuma de aislamiento en el anaranjado tanque exterior, con propensión a desprenderse durante el lanzamiento y causar desperfectos catastróficos. Una flota envejecida Ante estos reparos internos, el administrador de la NASA, Michael Griffin, ha aplicado su autoridad jerárquica para proceder a pesar de las recomendaciones de una moratoria. Griffin manifestó la semana pasada que la espuma de aislamiento es una preocupación pero no lo suficiente grave como para bloquear el uso de los shuttle Bajo los planes actuales, la NASA quisiera seguir utilizando esta flota de envejecidas naves hasta 2010, con 16 vuelos adicionales para terminar la Estación Espacial Internacional. Ambicioso proyecto de 100.000 de dólares ralentizado desde la tragedia del Columbia. Con todo, Michael Griffin ha advertido que dentro de este cálculo de riesgos aceptables e inaceptables, si la NASA volviera a perder uno de sus transbordadores sería el final de los shuttle Según Griffin, en caso de otra catástrofe se terminaría inmediatamente con la única opción de Estados Unidos para vuelos tripulados a pesar del reto que supone acabar la Estación Espacial Internacional. Un millón de dólares De optarse por un parcheo sobre la marcha en la misma torre de lanzamiento, se tendrá que montar una plataforma especial para alcanzar el lugar donde se está desprendiendo la espuma aislante. Trabajo que supondría un retraso adicional. Cada operación de lanzamiento abortada supone un coste de un millón de dólares en gastos imprevistos para la Agencia Espacial de Estados Unidos. Según los responsables del shuttle la decisión final dependerá de tres factores: riesgo de calentamiento para las superficies expuestas, la posible formación de hielo en la grieta detectada y peligro de nuevos desprendimientos. La grieta en esta delicada espuma ha sido detectada en una recóndita abrazadera que sujeta una conducción de oxigeno líquido en la parte superior del tanque exterior. Aunque la mayor parte de la espuma es aplicada con ayuda de un sistema, en una serie de pun- El contumaz problema de la espuma Los problemas descubiertos ayer en la misión del Discovery resultan dramáticamente familiares. En 2003, un trozo de la espuma de aislamiento del tanque exterior del Columbia se desprendió en el segundo 81 de la violenta maniobra de lanzamiento, convirtiéndose en un proyectil letal para los siete tripulantes del transbordador. El escudo térmico de la nave, en la zona de su ala izquierda, quedó dañado hasta el punto de que 16 días después no pudo hacer frente a las infernales temperaturas durante la maniobra de vuelta a casa. A pesar de extensas modificaciones en el tanque exterior y en el sistema de la espuma, otra porción de material aislante se volvió a caer del Discovery durante el lanzamiento del verano pasado. Wayne Hale, jefe del programa de transbordadores, dice que no existe forma de impedir el desprendimiento de trozos durante el lanzamiento. Lo que les ha obligado a contentarse con minimizar pero no eliminar este riesgo.