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32 MARTES 4 7 2006 ABC Internacional Un hombre lee las portadas de los periódicos más importantes de México, en las que se recogen los resultados de las elecciones mexicanas Ventaja de Calderón sobre López Obrador en el escrutinio provisional de México El Instituto Federal Electoral aplaza hasta mañana la proclamación del ganador de las elecciones b Con el 98 por ciento de las ur- nas contabilizadas, el candidato del Partido Acción Nacional aventaja a Andrés Manuel López Obrador por cerca de 400.000 votos MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. Quizá hubo miedo. Miedo a López Obrador. Pero nadie se atreve aún a proclamar a Felipe Calderón como el futuro presidente de México, pese a que el candidato conservador encabeza desde el primer momento los resultados preliminares de las elecciones de este domingo y pese a que casi todas las encuestas de salida le daban ventaja sobre el aspirante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) López Obrador y Calderón no tardaron en atribuirse un tanto irresponsablemente la victoria, desoyendo la recomendación del Instituto Federal Electoral (IFE) de guardar prudente silencio hasta este miércoles. Luis Carlos Ugalde, presidente del IFE, debía haber difundido los primeros resultados oficiales a partir de un recuento rápido de 7.000 mesas, sobre un total de más 130.000. La autoridad electoral se abstendría de designar un vencedor si la diferencia entre los dos primeros candidatos era inferior al 0,6 por ciento. Así debió de ser, pues Ugalde aplazó hasta mañana, como pronto, la publicación del recuento de papeletas, una por una y casilla por casilla. Sin embargo, cuando ya se lleva escrutado el 98 por ciento de las urnas, Felipe Calderón mantiene una ventaja sobre López Obrador de un punto porcentual (36,6 frente a 35,6 por ciento) equivalente a casi 400.000 votos. El PRI reclama cordura Los colaboradores del candidato populista madrugaron en proclamar su victoria y, apenas se cerraron los colegios, llamaban a sus partidarios (donde abunda el lumpenproletariat a congregarse en el Zócalo de la capital. El equipo de Calderón mantuvo cierta distancia, pero no se contuvo de manifestar oblicuamente su pretendido triunfo. La dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la vista del descalabro de su candidato, Roberto Madrazo (21,5 por ciento de los votos) reclamaba cordura al IFE y solicitó que no se dieran a conocer resultados, quizá con la peregrina intención de recuperar el tiempo perdido en los meses de campaña, en los años de oposición, en las décadas de ejercicio abusivo del poder... Desde la principal plaza pública del país, López Obrador sostuvo que sus propios números le daban una ventaja de medio millón de votos sobre Calderón. Con gesto serio e iracundo, el candidato de la izquierda aseguraba que, de acuerdo a nuestros datos, ganamos la Presidencia. Dije durante la campaña que iba a respetar el resultado electoral, aunque fuese por un voto. Exijo a las instituciones electorales que respeten nuestros resultados. Este resultado es irreversible, es decir, que triunfamos, que ganamos... Felipe Calderón remedaba al mismo tiempo esa actitud. También con semblante adusto, aunque menos crispado, el candidato oficialista dijo que, se- Ambos candidatos se atribuyeron el triunfo desoyendo la recomendación de la autoridad electoral Los comicios marcan una fuerte división: en una mitad de entidades federativas ganó el PAN y en la otra el PRD gún sus encuestas (detalló algunas de ellas) y según el recuento preliminar, él era el ganador de las elecciones. Los mexicanos se acostaron el domingo sin conocer a su futuro presidente ni el modelo de país en el que vivirán durante el próximo sexenio. Todo indica que la ciudadanía, ese 59 por ciento del electorado que acudió a sufragar, prefirió por escaso margen la continuidad con la política de Vicente Fox y el cambio tranquilo que encarna Felipe Calderón a la esperanza incierta representada por López Obrador. Aún así, estas elecciones marcan una profunda división en México: en dieciséis entidades federativas- -casi todas en el norte de la República- -triunfaba el candidato panista; en las otras dieciséis- -en el centro y el sur del país- -lo hacía el aspirante del PRD. López Obrador moderó ayer su tono y su confianza, y de manera tácita reconocía la derrota, pese a condicionar el resultado de los comicios. En entrevista televisiva aseguró que, si en el cotejo que hagamos resulta que no nos favorece el resultado final, yo voy a acatar los resultados, (pero) si tenemos pruebas que demuestren lo contrario, lo vamos a hacer valer. Cualquier candidato, cualquier partido tiene el derecho de revisar, eso es lo que vamos a hacer nosotros, sencillamente