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12 Tragedia en el metro de Valencia MARTES 4 7 2006 ABC Valencia se paralizó ayer a las 13.06. Desde ese minuto exacto la ciudad comenzó a vivir una pesadilla. La memoria colectiva hizo que se llegara a hablar de un atentado, aunque rápidamente se descartó. Todo desde las 13.06 fue distinto. Y aún lo será muchos días El teléfono marcado está apagado o fuera de cobertura TEXTO: ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE V. VILLAPLANA VALENCIA. Entrada principal del Instituto de Medicina Legal. Ciudad de la Justicia. Pasadas las seis de la tarde dos autobuses de la empresa municipal empezaban a escupir por sus puertas pasajeros. Llevaban la angustia esculpida en un rostro aún no descompuesto por el dolor de quien sabe con certeza que viene a identificar un cadáver: el del padre, la madre, el hermano, la novia o la prima. Eran más de cien y su llegada estuvo precedida por un goteo intermitente de personas, que por sus propios medios, y empujados por un hálito de esperanza, se acercaron a las instalaciones del instituto anatómico forense donde se practicaron las autopsias. Ayer, la Valencia engalanada para la inminente visita del Papa, enmudeció. La mayor tragedia que se recuerda. La sospecha de que se tratara de un atentado terrorista se desvaneció rápido. No ocurrió lo mismo con el pesar de los familiares de esos usuarios, habituales o no, de la línea 1, a quienes se empezó a echar de menos en los lugares en los que les esperaban. Eva Moles estudia, o estudiaba- -aún es pronto para saberlo- -Auxiliar de Enfermería. Tiene, o tal vez tenía, 25 años. Ayer se examinó. Cogió el metro en la parada de la Universidad para regresar a su casa, en Torrente. Venimos a descartar lo peor Su prima, Elia Bataller, fue ayer de las primeras en llegar al Instituto de Medicina Legal. Venimos aquí para descartar lo peor señalaba tras explicar la intendencia de la familia de la joven, que no había vuelto de la Facultad. Familiares y amigos se habían repartido: unos iniciaron un peregrinar por los hospitales, sin resultado; ella y su novio, al anatómico forense. Aquí no está. La lista que tienen es provisional, pero aquí no está decía mientras, con media sonrisa y ojos vidriosos, encaminaba sus pasos a las inmediaciones de la estación de metro de Jesús, donde el resto de familiares esperaba novedades de los equipos de emergencia que trabajaban con igual denuedo en atender a los heridos como en recuperar los cuerpos atrapados entre el amasijo de hierros; y mientras tanto, ellos no dejaban de marcar un número de teléfono: pero el móvil de su prima siempre devolvía el mismo mensaje: Lo sentimos, pero el teléfono marcado está apagado o fuera de cobertura El número de información a familiares tampoco resolvió sus dudas: Comunica permanentemente Familiares abrazados en las escaleras del Instituto de Medicina Legal. La incertidumbre acumulada durante ho- Los servicios de emergencia trabajaron sin descanso AP ras se desborda. Lágrimas, llanto contenido. Dolor. La tarde avanza; ya es de noche y el equipo de forenses aún no ha puesto nombre a los cadáveres, algunos de ellos, irreconocibles. Sandra Rodríguez Pérez busca a Isabel Barrios, es su prima. La joven, cubana de 35 años no ha acudido a la vivienda de Torrente en la que trabaja como asistenta. Pero el último que la vio, un amigo, sabe que tomó el metro en esa dirección porque él la acercó a la parada, apenas 20 minutos antes de que el convoy descarrilara. La Ciudad de la Justicia reventó ayer de dolor. Allí fueron trasladados los cadáveres. Hasta allí se desplazaron cientos de personas. Facilitaban su nombre, sus apellidos, fotografías de familiares desaparecidos- -algunos no sabían ni siquiera si iban en el metro siniestrado- -y algún objeto que pudie- Familiares abrazados en las escaleras del Instituto de Medicina Legal. Incertidumbre acumulada. Llantos A primeras horas de la noche, se confirmó que el conductor del convoy estaba entre los fallecidos Escenas dramáticas en la salida de la estación de Jesús JESÚS SIGNES