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100 Deportes LUNES 3 7 2006 ABC MUNDIAL 2006 SEMIFINALES No fue un equipo, fue un desfile de pasarela El pentacampeón no demostró en cinco partidos merecer renovar el entorchado. Fue un desfile de individualidades que pensaron que sólo con la amarelha se ganaba. Craso error ENRIQUE ORTEGO BERLÍN. Más vale Luis por sabio que por viejo. Brasil también es mi favorito, pero siempre tendré presente que sólo en el 58 fue capaz de ganar en Europa. No sé por qué, pero le cuesta Bingo. Quien haya visto sus cinco partidos en este Mundial no se habrá sorprendido de su eliminación. Brasil no ha sido nunca un equipo. Brasil ha sido un desfile de pasarela. Una suma de individualidades a las que había que hacer un traje a medida para que cupieran todas. Por mucha calidad que se tenga, el fútbol actual y mucho más un Campeonato del Mundo exige un mínimo de organización táctica. Ya no de rigor. El cuadrado mágico que también quiso meter con calzador Luxemburgo en el Real Madrid para hacer cohabitar a todos sus medios punta puede valer para jugar el Carioca o el Paulista, pero no para la Liga ni para la competición más exigente. Brasil se ha ahogado precisamente por donde siempre respiró mejor, por su juego. No tenía fútbol. No hilvanaba jugadas. No combinaba. Pasaba de atrás hacia adelante sin tocar, sin tener el balón. El bloque se rompía en dos mitades y sus rivales le ganaban en el centro del terreno. La madre de todas las batallas en cualquier partido que se precie. Le pasó ante Croacia, ante Australia, e incluso ante Japón, aunque reaccionó a tiempo. A Ghana le ganó a arreones. A la contra. Sin ninguna presencia ni regularidad. Parreira sabía que su 4- 2- 2- 2 era estéticamente atractivo, ligaba mucho con el aficionado, pero no funcionaba porque Ronaldinho nunca será un centrocampista puro y además ha llegado al Mundial pasado, psíquica y físicamente, y a Kaká le cuesta bajar tantos metros para jugar el balón. La lógica es aplastante: cuanto más se desgaste atrás, menos fresco estará adelante, en los tres cuartos de cancha, donde es letal. Rota por esa zona, esa selección nunca podía funcionar como bloque. Podía ganar por sus grandes individualidades, por el respeto que imponían sus nombres propios, nada más. extraña para él como la anterior. Que Adriano no acompañara a Ronaldo el día D venía a dar la razón a los que pensaban que no podían jugar juntos... Una vez más, en la vieja Europa han recordado que el talento no basta para ganar partidos y campeonatos y que como decía ayer un periodista brasileño, es necesario tener voluntad de vencer y vergüenza de perder Un punto y aparte se abre en la amarelha Parreira puede ser arrollado por la corriente de críticas y media docena de jugadores pueden haber jugado contra Francia su último partido: Cafú, Roberto Carlos, Emerson, Zé Roberto, Juninho... ¿Ronaldo? El tiempo lo dirá. Por edad no será. Mandará su rendimiento de futuro. La prensa brasileña pide cabezas y descalifica a todo el equipo Brasil destripa a Parreira y a su equipo de estrellas DAVID ESPINAR FRÁNCFORT. Los vencedores lo celebran mientras quienes pierden buscan explicaciones. Esta frase es válida excepto cuando Brasil es uno de los rivales y la derrota se produce en una Copa del Mundo de fútbol. Carlos Alberto Parreira hizo un llamamiento para mitigar la amarga resaca de la eliminación ante Francia, pero el exigente pueblo brasileño ha olvidado las actitudes compasivas. El técnico dijo ayer que había que enterrar al muerto con dignidad. Admirable invocación, pero sus palabras no han sido consideradas y la opinión pública ha comenzado a hacer recuento. Se han reportado desmayos en el estadio de Fráncfort y en las diferentes congregaciones de aficionados canarinhos tras el encuentro, los ex jugadores que ejercen de comentaristas han comenzado a calificar de circo, desastre, burócrata o acomodado al combinado de Parreira, al que se le han empezado a buscar sustitutos y la bolsa en la que se guardan las culpas se ha abierto al viento. De Parreira, sencillamente, se ha dicho de todo. Desde que no ha sabido reaccionar a los contratiempos durante los partidos hasta que ha elaborado unas alineaciones presionado por los veteranos de la selección. También se ha dudado de la conveniencia de su actitud defensi- La renuncia del último partido Peor casi fue que el técnico cambiara el último día. El once que jugó contra Francia no había ensayado junto en los 40 días de concentración y quedó reflejada su desorganización. Juninho estaba fuera de forma y Ronaldinho tampoco se acopló a una posición tan va y ayer se le preguntó sobre el hecho de que las selecciones que juegan bien (Francia) ganan y las que juegan mal (Brasil) pierden. El hombre encajó impasible las flechas dialécticas que se le enviaron, consciente de que muy pocos creyeron en él. ¿Dónde está el mejor jugador del mundo? preguntaba ayer una publicación de Sao Paulo. Se refería a Ronaldinho, de quien se destacaba que fue quien más perdió con la eliminación porque, al final, ésta era su Copa. De madrugada, se vio a su hermano en un hotel de Fráncfort brindando por algún motivo con una tropa de amigos. El periodismo no aceptó tal pasatiempo y el futbolista del Barcelona ha vuelto a escuchar que no es jugador de selección. Mal momento escogió Roberto Carlos para arreglarse la media. Lo hizo justo antes del lanzamiento de falta de Zidane, que acabó en gol. Como sucedió en Francia, un detallito le ha valido ser la diana de innumerables ataques. ¿Y Ronaldo? De poco le ha valido ser el goleador de Brasil. Se le ha desacreditado porque, en cuatro Mundiales, ha sido incapaz de marcar en los cuartos de final, pese a ser el máximo goleador de la historia de las Copas del Mundo. La lista de agravios sigue con el resto de futbolistas y lo peor para los brasileños es que sólo faltan cuatro años para el próximo Mundial.