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84 LUNES 3 7 2006 ABC Economía CiU, a favor de apoyar el espíritu empresarial El Congreso de los Diputados ha aprobado recientemente y por unanimidad una serie de medidas para impulsar y desarrollar las llamadas redes de business angels o inversores privados, que ayudan al fomento y creación de nuevos proyectos emprendedores, como ocurre en otros países de la Unión Europea (UE) y en los Estados Unidos. En concreto, se dio luz verde a una enmienda transaccional fruto de tres iniciativas del PSOE, ERC y CiU, y en la que el este último grupo catalán ha tenido mucho que ver. El portavoz de Economía de Convergencia en el Congreso de los Diputados, Josep SánchezLlibre, considera que los business angels asumen un riesgo al apostar con su capital por nuevos proyectos de emprendedores, que se ven apoyados financieramente por ellos, a la vez que suponen un elemento clave en el desarrollo de esta actividad dinamizadora de la economía. A su juicio, era necesario que la Administración pública adoptase una posición activa en torno a los business angels y ha abogado por aprovechar la reforma fiscal para aplicar a este tipo de inversiones el tratamiento de inversiones de capital riesgo. Solbes y Duran Lleida en una reciente imagen en el Congreso de los Diputados DANIEL G. LÓPEZ CiU se convierte de nuevo en el árbitro de la política económica y tributaria del Gobierno central Ha introducido cambios relevantes en la reforma fiscal y la ley contra el fraude b Para lograr el apoyo de CiU, el ¿Ministros de CiU en Madrid? Todos los escenarios políticos entre CiU y el PSOE para después de las próximas elecciones generales de 2008, si no se adelantan, están abiertos. Pero tras el apoyo de este grupo catalán al Gobierno para sacar adelante el Estatuto, cada vez es más posible que si el PSOE necesitase apoyos parlamentarios después de 2008, pudiesen aterrizar en Madrid uno o varios ministros procedentes de CiU. José Antonio Duran Lleida, portavoz catalán en el Congreso de los Diputados, siempre ha manifestado su predisposición a ello. Sin embargo, hay mucha tela que cortar antes, sobre todo la próxima puja entre Mas y Montilla para ver quién se hace con la Generalitat en las próximas autonómicas. En lo que no cabe ninguna duda, es que si finalmente CiU fuera necesario en Madrid para el PSOE, la cartera a la que aspiraría el grupo catalán sería de contenidos económicos. Gobierno ha accedido a adelantar la rebaja del Impuesto sobre Sociedades y mantener la deducción por I+ D +i y por plusvalías YOLANDA GÓMEZ MADRID. Como ya ocurriera en la última legislatura de Felipe González y en la primera de José María Aznar, en las que PSOE y PP, respectivamente, carecían de mayoría absoluta, el grupo catalán de Convergencia i Unió (CiU) se ha convertido en árbitro de la política económica, tributaria y fiscal del Gobierno central. La reunión del líder convergente Artur Mas con el presidente del Gobierno en la que se pactó el texto definitivo del Estatuto de Cataluña fue el punto de partida para el cambio de socios del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, el punto final de ERC y el auténti- co acercamiento entre el Gobierno del PSOE y CiU. La actual tramitación parlamentaria de la reforma fiscal, de la ley de lucha contra el fraude, o del techo de gasto del Estado para los próximos Presupuestos han confirmado este extremo, ya que se han sacado adelante con el apoyo de CiU, PNV y Coalición Canaria, y con la oposición o abstención de los hasta entonces socios del Ejecutivo, Ezquerra Republicana de Cataluña e Izquierda Unida. CiU no ha dejado pasar estas oportunidades y su huella se ha dejado notar en la reforma fiscal, como ya ocurriera en la reforma del Impuesto sobre Sociedades de 1995, en la rebaja del IRPF de 1998, o en las rebajas a las pymes que se llevaron a cabo durante el primer Gobierno del Partido Popular, entre 1996 y 2000. Para obtener el apoyo de Convergencia i Unió el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha aceptado acelerar la rebaja del Impuesto sobre Sociedades y renunciar a la eliminación de algunas de las deducciones que había planteado inicialmente. De hecho, frente al proyecto de reforma fiscal aprobado por el Consejo de Ministros, que preveía una rebaja de cinco puntos en el tipo nominal del tributo que pagan tanto las grandes empresas (35 como las pymes (30 a lo largo de cinco años, y con la supresión progresiva de las deducciones, a un ritmo del 20 anual, el texto final, que ahora se tramita en el Senado, incluye una rebaja mucho más ambiciosa. Tal y como propuso CiU, la rebaja de cinco puntos en el tipo de las pymes se producirá en un solo ejercicio, 2007, de modo que a partir del próximo año las pequeñas y medianas empresas españolas tributarán por sus beneficios al 25 Para el resto de compañías la reducción se producirá en dos ejercicios, de modo que en 2007 el tipo será del 32,5 y a partir de 2008, el 30 Convergencia se ha convertido en esta negociación en portavoz del tejido empresarial español y ha logrado también evitar la supresión de dos de las principales deducciones de las que ahora se benefician las compañías, co-