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42 Madrid LUNES 3 7 2006 ABC La catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo ya tiene puertas Donadas por un artesano murciano, su fabricación ha llevado once meses un principio, Justo se inspiró en el templo de San Francisco el Grande, con los años ha improvisado sobre la marcha, creando una obra más personal CRISTINA ALONSO MADRID. Justo Gallego tuvo una vez un sueño. Construir una catedral. Para complicar aún más su delirio, escogió, desafiando a la gravedad, un terreno en pendiente. La primera piedra data de 1961. Hoy, más de 40 años después, y tras verse obligado a utilizar- -ante la escasez de materiales y dinero- -neumáticos, ruedas de bicicleta, vigas, poleas, pedazos de madera o tubos de plástico para levantar de la nada su ambición quijotesca, Justo se ríe de todos los que un día se rieron de él. Su construcción caótica cuenta con escalinatas que no llevan a ningún lugar y una distribución laberíntica, pero también con una enorme cúpula de 35 metros de altura y doce torreones de 40 metros, seis a cada lado, que la flanquean. Este hombre, con callos en las manos y una simpatía sin límite, no quiere morirse sin terminar la gran obra de su vida. Alfonso Núñez, artesano murciano, ha aportado un granito de arena a esta última voluntad donando a Justo seis puertas que se colocarán esta misma semana en la entrada principal de la catedral. Las puertas tienen 3 metros de altura por 1,3 de alto y su fabricación, en hierro forjado, ha llevado once meses. Núñez, que ya está jubilado, lamentó ayer no vivir más cerca para poder estar con Justo y ayudarle A este gesto se une el de una pintora francesa, cuyas pinturas vestirán las paredes de la catedral. Justo, agradecido, ha afirmado que cualquier donación es bienvenida, siempre que las obras donadas sean clásicas Al Ayuntamiento le pide, viendo el poder de convocatoria que para el turismo ejerce la catedral, una zona de aparcamiento público en sus inmediaciones para los autobuses. b Aunque, en Porque el ser humano es imprevisible La catedral de Mejorada del Campo es conocida en muchos países y fue objeto de una exposición fotográfica en el Museo Moma de Nueva York, pero Justo y su templo se hicieron especialmente populares a partir de un anuncio de televisión de la bebida isotónica Aquarius, propiedad de Coca Cola, por el que el octogenario cobró unos 30.000 euros por prestar su imagen y ceder la catedral para tres días de rodaje. Desde entonces, lleva siempre un gorro rojo. Gracias a este spot, personas de todos los rincones del mundo se han acercado hasta esta pequeña localidad madrileña para observar el edificio más extraño del mundo tal y como lo definen algunos. Hay quien ha estimado que, por el ritmo de la obra durante estos últimos años, terminarla llevará, al menos, dos décadas. También se ha cuestionado en varias ocasiones hasta cuándo podrá seguir trabajando Justo, de 81 años, sin apenas ayuda. Él, sin embargo, no pierde la esperanza. materiales que desechaban en otras obras, comprando andamios a 20 pesetas el kilo y tirando mucho de imaginación. Si dicen que la fe mueve montañas, entonces digo yo que también podrá levantar catedrales Previsor, hace varios años que Justo dejó en herencia a la diócesis a la que pertenece su pueblo, la de Alcalá de Henares, el templo a condición de que, si tienen medios, ellos lo terminen tal y como yo lo he concebido Sin embargo, Justo apura cada segundo, no pierde la esperanza de poder vivir lo suficiente como para terminarla. Personaje novelesco Justo, con su habitual gorro rojo, a la entrada de su catedral ligiosos, grandes vidrieras y hasta un baptisterio exterior conforman una construcción conocida en el mundo entero. Justo Gallego aseguró que cerca de 2.000 personas acuden cada verano a visitar la catedral, y son muchos los estudiantes, sobre todo extranjeros, que le ayudan en esta época. Aunque en un principio se inspiró en el templo de San Francisco el Grande, con los años ha improvisado sobre la marcha, creando una obra más personal, perfilada a partir de mi propio gusto estético Para construir las columnas que sostienen los techos, el campesino ha usado bidones rellenos de cemento y piedras, puestos uno encima del otro. Justo no es albañil ni contó con ayuda para su construcción hasta hace unos años. Ahora sólo tiene un ayudante de lunes a viernes y otro más los fines de semana, quienes colaboran con él para EFE El loco del pueblo Sus vecinos, que le toman por loco, se han burlado muchas veces de él. A medida que han visto que esta catedral ha ido para arriba, se han dado cuenta de que no estoy tan loco, y, además, yo no hago ningún daño a nadie A sus 81 años, desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, siempre que el tiempo y la salud se lo permitan, se afana cada día- -excepto los domingos- -en ir modelando su catedral, ubicada en Mejorada del Campo- -pequeña localidad situada a unos 25 kilómetros al este de Madrid- Una planta rectangular de 50 metros de largo por 20 de ancho, una cripta subterránea, una gran cúpula, dos claustros interiores con altos cipreses, cuatro viviendas para re- levantar el templo que, a pesar de no contar con proyecto técnico, sigue en pie después de cuatro décadas. Este octogenario vegetariano explica que quiere que su catedral sea externamente como una fortaleza Justo ha levantado su catedral recogiendo Mis vecinos se han dado cuenta de que no estoy tan loco, y, además, yo no hago ningún daño a nadie A sus 81 años, trabaja todos los días, excepto los domingos, de ocho de la mañana a seis de la tarde Justo vivió durante cerca de ocho años en el Convento de Santa de Huerta, en Soria, hasta que enfermó, y fue la tuberculosis la que le separó de su vocación frustrada, después de que la comunidad le expulsara por miedo al contagio. Justo, deprimido y con la firme promesa de construir una catedral si superaba la enfermedad, volvió a su pueblo natal, Mejorada del Campo. Allí decidió dedicar los 8.000 metros cuadrados de terreno que su padre le había dejado en herencia, a las afueras del pueblo, a levantar su promesa, consagrada a la Virgen del Pilar, patrona de España y de la que su madre era muy devota. Valorada en 1.000 millones de pesetas, carece de licencia municipal al no contar con un proyecto técnico visado por el Colegio Oficial de Arquitectos. Con 100 millones más, yo la termino aseguraba Justo hace pocos años. En su opinión, ese dinero debe llegar de la Comunidad de Madrid y el Obispado: Yo le regalo la catedral, pero, al menos, que me paguen un arquitecto