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ABC LUNES 3 7 2006 Internacional 27 MÁXIMA TENSIÓN EN LOS TERRITORIOS OCUPADOS Su cara, cada día más en el centro de la diana israelí. Su oficina en la sede del Gobierno palestino, bombardeada en la madrugada de ayer por la aviación israelí El sudor frío de Ismail TEXTO: J. CIERCO CORRESPONSAL GAZA. Un camión da marcha atrás ante la oficina bombardeada del primer ministro palestino. Está cargado de escombros, recogidos de una obra colindante. Pero la imagen, con decenas de agentes de la Guardia Presidencial palestina apostados hasta en las azoteas a la espera de la inminente llegada de Mahmud Abbas, no puede ser más significativa. Son las ruinas del Gobierno palestino exclama un periodista árabe con gesto resignado pero convencido. Se ha acabado. Nos queda muy poco. Pronto no nos quedará nada pronostica junto a la cafetería del edificio, destruida pocas horas antes, en la madrugada del domingo, por un helicóptero Apache israelí. El camión termina su compleja maniobra y enfila la bacheada carretera rumbo al descampado más próximo, donde vaciará su carga: las ruinas de la Administración palestina. El símbolo de la nada. Dentro, mientras aguarda al presidente de la ANP, Ismail Haniyeh, tan entrado como siempre en carnes, con muchas más canas que nunca, recorre, embutido en un traje gris pasado de moda, las dependencias dañadas por el bombardeo. tiéndose, como ese sufrimiento, 50 años y no parece, tampoco esta vez, que vayan a calar más allá de la esquina por la que ha desaparecido el camión cargado de las ruinas del anhelado pero imposible Estado. Un soldado isrelí se protege de las piedras en la ciudad palestina de Nablús REUTERS Sonrisa nerviosa Su mano derecha aprieta con fuerza un pañuelo blanco que empapa una y otra vez del sudor frío que baña su piel. Tampoco esconde una sonrisa tan nerviosa como asustadiza. No tengo miedo. Mi vida vale tanto como la de cualquier otro palestino responde. Su actitud, consciente de estar en el centro de la diana de Israel, denota todo lo contrario. Olmert apuesta por imponer la ley de la jungla, por una política arrogante que hará que las cosas acaben muy mal, tanto para el soldado secuestrado como para el pueblo palestino dice mientras pisa los cristales rotos, restos de comida (una de las salas bombardeadas albergaba la cocina) y el techo venido al suelo. El sudor frío de Haniyeh, que luego muestra en persona a Abbas los destrozos causados por el misil israelí, es el mismo que intenta secarse sin disimulo el pueblo palestino. Lleva 50 años haciéndolo dice Ghamzi Hamad, portavoz del Gobierno de Hamás, tenemos experiencia en convivir con el sufrimiento y no por lo que nos ha sucedido aquí vamos a izar la bandera blanca de la rendición Los mensajes de los máximos dirigentes del Ejecutivo palestino son desafiantes, llenos de palabras retadoras, vacíos de un contenido que no vayan más allá de las frases hechas y reiteradas. Se repiten una y otra vez, llevan repi-