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ABC DOMINGO 2 7 2006 La Entrevista V ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS 13 El presidente de la Comunidad Valenciana se está ocupando personalmente de todos los detalles de la visita del Papa mas semanas a la altura de una visita de este calado. Es verdad que ahora el Ejecutivo central ha hecho un esfuerzo apreciable para acabar de ponerse al día. Pero eso ha ocurrido en fechas muy recientes, mientras nosotros llevamos un año y medio preparando la visita de Benedicto XVI. ¿Le preocupan los actos que, protagonizados por corrientes marginales, han tratado de ensombrecer la visita durante las últimas semanas? -Lo que tenían que hacer ya lo han hecho, y lo cierto es que ha pasado del todo inadvertido. En realidad, un acontecimiento de estas características es tan importante, tiene tanta potencia, una dimensión de tal enormidad, que cualquier cuestión menor, y ésta la es, está condenada a pasar completamente desapercibida. No puede ser de otro modo. ¿Pero entiende que se ha instalado en España un clima que propicia este tipo de manifestaciones? -No lo sé. De cualquier modo, nadie se acordará en el futuro de esta clase de expresiones residuales que se han producido contra la visita papal y lo que ésta significa. Pero todos recordaremos que aquí estuvo Benedicto XVI y lo que dijo. Es la fuerza y la grandeza de un mensaje, el del Pontífice, que es universal y, por tanto, se dirige a todo el mundo y a favor de todo el mundo. Ese poderío es el que reduce a la pura nimiedad todas estas expresiones coyunturales contra la visita. ¿Cree que el Gobierno ha alentado de algún modo estas manifestaciones que, por ejemplo, han incluido un acto de apostasía colectiva junto a la Catedral de Valencia? -Posiblemente. Pero lo que el Gobierno de España haga respecto a estas cuestiones no deja de ser un asunto menor: es historia menor. Nadie se acordará de este Gobierno dentro de unos años, pero todo el mundo retendrá en su memoria la visita del Papa, todo lo que movió un acontecimiento de esta naturaleza y la huella imborrable que dejará en todos nosotros. En definitiva, la grandeza de las palabras del Papa permanecerán en la mente de todos frente a la pequeñez de aquellos que no han sabido estar a la altura de las circunstancias. Y a los que nadie recordará. ¿Espera que Benedicto XVI haga alguna mención explícita a las políticas vigentes en España en materia de educación o familia? -No es algo que yo pueda conocer. Yo lo que espero es que mi Gobierno esté a la altura del desafío, y puedo asegurar que hemos activado todos los mecanismos de comunicación, infraestructuras, transportes, sanidad y servicios para acoger con absoluta tranquilidad a cerca de dos millones de personas. Mi papel, y mi obligación, como presidente de los valencianos es el de garantizar a los que quiera estar con nosotros estos días que todo ha sido perfectamente preparado y que todo está a punto, como así es. ¿Y cómo vivirá usted la visita en el plano personal? -Van a ser horas muy intensas para mí. Como ciudadano, como valenciano y como español, quiero vivir esas horas de forma especial, vivirlas con mucha felicidad junto a mi familia. Del Papa sólo puedo esperar que hable a los valencianos y al resto del mundo, porque lo que la presencia de Benedicto XVI en Valencia va a producir es que, durante algo más de veinticuatro horas, la ciudad se convierta en la capital mundial de la Iglesia. ¿Le molesta que algunos reprochen el coste económico que ha precisado la preparación de la visita? -Volvemos a lo de antes. Valorar un evento como éste desde esa estrecha perspectiva indica pequeñez. Quien piensa en esos términos tiene el problema de que no sabe valorar la grandeza de un acontecimiento que supera circunstancias, personas y críticas, porque algo como esto está muy por encima de todo. ¿Llega el Papa a la Comunidad Valenciana en el mejor momento para la región? -Sin duda. Los valencianos hemos tenido la inmensa suerte de que el Papa Benedicto XVI nos visite en un momento excepcional para la Comunidad Valenciana, en el mejor de nuestra historia. Una etapa de prosperidad y proyección, en la que estamos desarrollando la organización de grandes eventos con un alto grado de cualificación y excelencia. El Encuentro Mundial de las Familias y la visita del Papa constituyen un regalo para la Comunidad, del mismo modo que, aunque por otros motivos, lo es la Copa América o la organización de la Copa del Mundo de Vela en Alicante dentro de dos años.