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ABC DOMINGO 2 7 2006 La Entrevista V ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS 11 Uno de los purpurados más veteranos de la Curia Un cardenal muy fogueado J. V. B. Entre los cardenales más veteranos y fogueados de la Curia vaticana se cuenta Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia desde hace 15 años y organizador de los Encuentros Mundiales que se celebran cada tres años rotando entre continentes. El purpurado colombiano tiene experiencia continental desde que en 1972 fue elegido secretario del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) del que sería presidente más adelante. Había sido uno de los obispos más jóvenes del mundo, pues Pablo VI le asignó esa responsabilidad a los 35 años, exactamente la mitad de los 70 que ahora tiene. Alternando con sus cargos en el Celam, fue obispo auxiliar de Bogotá y arzobispo de Medellín, dos territorios nada fáciles como todo el mundo sabe. Juan Pablo II le llamó a Roma como presidente del Consejo Pontificio para la Familia en 1990, y le elevó a la púrpura cardenalicia en 1983, cuando tenía 47 años. López Trujillo es un lector incansable y autor de numerosos artículos y libros, la mayor parte sobre la familia. El cardenal López Trujillo, en un momento de la entrevista con ABC hay varios modelos, hay uno solo, que viene de Dios y es insustituible. Por eso se equivocan quienes quieren presentar como matrimonio cosas que no lo son. No alcanzan la realidad antropológica del matrimonio, del que no cabe una definición maleable como una gelatina en las leyes o las constituciones. Y estoy hablando a nivel universal. -El problema es que en España ha sucedido ya, y los jóvenes se encuentran ante dos modelos. -Es una alternativa falsa, porque no tiene esa profundidad humana, psicológica, ese espesor de ley natural. No quiero abordar el caso de España en este momento porque ya se ha hablado mucho. Quiero hablar para muchas naciones, también de América Latina. Se está sembrando una especie de cizaña, de ambigüedad conceptual de pensamiento para la juventud. Los jóvenes pueden pasar momentos de gran confusión, sin saber por lo que hay que optar, sumergidos en la bruma. ¿Cuál es mi futuro? ¿De qué modo puedo ser feliz? Por eso fue tan bien acogida la encíclica del Papa Dios es amor El ágape es la unión de amor y de ternura, de una sola carne, que sólo se da en un matrimonio vivido con respeto, con sentido de vocación y de aventura, delante de los ojos de Dios. Es un mensaje hermoso y no se lo podemos ocultar a los jóvenes por miedo a cohibir su libertad. Si no, van por atajos donde no encuentran esa verdadera libertad y sí una pobre esclavitud. El Papa, como Juan Pablo II, se lo recuerda con frecuencia. -El pasado 5 de junio el Papa invitó a defender la familia frente a la confusión de otro tipo de uniones basadas en el amor débil -Es un pensamiento muy conocido del Papa. Es bueno que se sepa que lo ha dicho, y conviene que lo profundicemos. Pero no hagamos de eso el centro del Encuentro Mundial de las Familias. El encuentro de Valencia no va a enredarse en eso, y menos cuando anuncian comportamientos y actitudes... Hay que tener respeto a las personas homosexuales, y ayudarles. Pero no quiero enfatizar ahora ese problema, que pondría en una perspectiva limitada el encuentro de Valencia. ¿Hay pérdida de rumbo en algunos parlamentos? -Yo he acudido a muchos y me han invitado incluso algunos en que no hay mayoría católica. Y no ha habido ninguna dificultad, pues yo simplemente les digo que esto es lo que la Iglesia piensa, ésta es la experiencia, etc La experiencia de la humanidad sobre el modelo único de matrimonio entre hombre y mujer es excelente. Por eso yo le pregunto a los políticos, pacíficamente y sin estridencias, ¿han descubierto estos pocos países, y sólo en los últimos diez años, que la humanidad ha cometido a lo largo de toda la historia el error de creer en el matrimonio? -El encuentro de Valencia es la última cita convocada por Juan Pablo II. ¿La verá desde la ventana del Cielo como dijo en su día el cardenal Ratzinger? -Fue su última convocatoria, y el Papa actual la entiende. Por eso la confirmó. La familia es una columna, un bien común de la sociedad, anterior y superior al Estado como ya señaló la filosofía griega. Por eso el Estado debe respetarla y ayudarla. Hoy se ve que Juan Pablo II tuvo una intuición certera hace 25 años cuando creó el Consejo Pontificio para la Familia. Esperemos que desde esa ventana a la que aludía el cardenal Ratzinger bendiga el V Encuentro y este dicasterio. Muchos Estados no invierten lo que deberían en la familia López Trujillo habla de que se ha caído en modelos de sociedad donde no cuenta el sacrificio, la responsabilidad... -Ahora trabajan los padres y las madres. El coste económico de un niño y de su educación es hoy mucho mayor. Faltan guarderías en las empresas, sistemas de horario flexible, etc. -Son problemas graves, que abordaba ya la encíclica Laborem Exercens. La Iglesia no va contra el trabajo profesional de la mujer, va contra el trabajo obligatorio, pues se pierde el clima, la cercanía, el tiempo necesario para estar juntos. Y si además la televisión es intrusa... -Algunos Estados son lentos frente a problemas que amenazan la ecología de la familia -Muchos Estados no invierten lo que deberían en la familia. Incluso algunos con graves problemas demográficos. Hay que abordarlos con políticas familiares de ayuda a la educación de los hijos, a la vivienda, al segundo y al tercer hijo... Comienza a haber la preocupación en Francia, y también en Italia. Si los parlamentos, si los gobiernos no tienen conciencia de que su mejor inversión es la familia están errando en forma muy seria. La familia es esencial, y por eso se discute en todos los pueblos, en todos los parlamentos. Por eso hay ministerios de la familia. Las sociedades que no apoyan a la familia se hacen el haraquiri porque destruyen el futuro de los hijos. Una familia que se diluye en la ficción de las parejas de hecho es una alternativa sin consistencia, sin racionalidad y sin futuro.