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6 Opinión DOMINGO 2 7 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES EL FÚTBOL COMO METÁFORA BILBAO aquí. Pero admito que puedo equivocarme. Nada más L numeroso séquito de cargos y militantes del impenetrable que la conciencia ajena. En cualquier PNV que acompañó a Gorka Aguirre en el corcaso, no consta que la interrupción forzosa e intemto trayecto entre Sabin- Etxea y el juzgado donpestiva del tráfico rodado por la calle Ibáñez de Bilde aquél debía prestar declaración ante Grande- Marbao, entre la plaza de Pío Baroja y la alameda de Mazalaska cortó el tráfico en la calle Ibáñez de Bilbao, enrredo, mientras duró el premioso recorrido de Gorka tre la plaza de Pío Baroja y la alameda de Mazarredo. Aguirre desde Sabin- Etxea, sede del PNV, hasta el juzTengo dudas acerca de la interpretación que los acomgado donde debía declarar ante el juez Grandepañantes de Aguirre puedan dar a este hecho, Marlaska, fuera precedida por solicitud alguporque caben varias hipótesis: 1) que el PNV na de permiso de manifestación por parte del considere de su exclusiva propiedad la calle partido al que pertenecen quienes acompañaIbáñez de Bilbao, toda vez que en un pasado ron a Gorka Aguirre y del que también son miremoto el terreno sobre el que discurre pertenelitantes de pleno derecho el consejero de Inteció a la familia de Sabino Arana Goiri, 2) que el rior del Gobierno Vasco y el alcalde de Bilbao. PNV crea tener derechos señoriales sobre la A mí me parece que lo del respeto a la volunfranja territorial comprendida entre la acera tad de los vascos que se ha sacado de la manga de Sabin- Etxea y el punto en el que se levanta JON JUARISTI el presidente Rodríguez suena a babosada miserable. la estatua de Sabino Arana Goiri, en los cercanos jarMe parece, sencillamente, que no hay huevos. No hay dines de Albia, franja en la que queda comprendida la más vascos con voluntad respetable que los nacionaantedicha calle Ibáñez de Bilbao, al cumplir la menlistas y sus mozárabes. El resto, carne de cañón, poblacionada estatua funciones de mojón lindero de la plación de granja que ETA fue exterminando hasta que taforma continental perteneciente a Sabin Etxea, 3) se le cansó el dedo de tanto darle al gatillo y pidió un que el PNV suponga, con más o menos razón, que le respiro. ¿La voluntad de los vascos? Ya te diré yo lo corresponde por presura, usucapión o derecho de conque es la voluntad de los vascos por si no te has enteraquista toda la comarca comprendida entre el Ebro e do todavía, mamón: el resultado aritmético de una Inglaterra, mediando la mar salada, y que incluye la negociación entre nacionalistas acerca de lo que tencalle Ibáñez de Bilbao, los jardines de Albia, el museo drás que pagar para que ETA renueve el parque. Un Guggenheim, la Concha y los relamidos tamarindos juez sitiado en un edificio de la otra acera de la calle donostiarras, las ruinas de la vieja mansión familiar Ibáñez de Bilbao por cargos y militantes del partido de mis bisabuelos, Txillida- leku, una madriguera de que manda en Bilbao la Muerte y que te corta el tráfitejones en la ladera meridional del Amboto, los juzgaco donde y cuando le peta y con dos. Y te diré también dos de Bilbao, Vitoria y San Sebastián; una lamentaqué es eso del respeto a la voluntad de los vascos: el ble pizzería en el valle de Trápaga, el fantasma del reconocimiento eufemístico de una derrota; los pies estadio de San Mamés, las inscripciones egipcias de en polvorosa del Estado que debía protegerte, porque Veleya y los viñedos de Oyón, amén de otras cosas de para eso le pagas, y que te abandona a quienes te proincalculable valor. tegerán o te colgarán del palo de la ikurriña, depende. A mí me parece que el PNV cortó el tráfico en la ¿De qué depende? De según cómo se mire, todo depencalle Ibáñez de Bilbao por pura chulería, para que de. Grande- Marlaska se fuera enterando de quién manda N I entiendo ni sé de fútbol; pero no puedo pasar por alto el fenómeno social que, si alguna vez fue deporte, es hoy el espectáculo que más conmueve a los españoles y arrastra consigo el indiscutible mérito de ser uno- ¿el principal? -de los delgados y escasos hilos con los que se trenza el engarce de la unidad nacional española. Habría que analizar a fondo, para entenderlo mejor, si el fútbol, en su dimensión vigente, deriva de la construcción o si, al revés, el negocio del ladrillo desciende del espectáculo del balón; pero hay algo entre ambos que les perjudica mutuamente y que, según los más extendidas maledicencias, convierM. MARTÍN te a los palcos de los cluFERRAND bes en lonjas privilegiadas para el trato y los negocios. Cuando, más o menos, dentro de un par de meses pueda ser proclamado el nuevo presidente del Real Madrid, cuando puedan ser contados los votos enviados por correo y cautelarmente anulados por la titular de unos de los juzgados capitalinos, tendremos a la vista la encarnación de una de las dos únicas instituciones españolas, junto con el Museo del Prado, cuyo presidente puede llamar por teléfono, sin previo aviso, a cualquier personaje público del mundo y, seguro, recibir inmediata contestación. Hoy votarán los socios del Real Madrid y lo harán, sospecho, con un cierto sonrojo concordante con el espectáculo que los candidatos- -unos más que otros- -han ofrecido en la campaña electoral. Tiene que ser así en una empresa multinacional, de inmensa repercusión pública, centro de la atención internacional y foco de negocios propios y ajenos que, como gran paradoja, no tiene un propietario cierto y que como tantas instituciones españolísimas- -de las Cajas de Ahorro a las Cámaras de Comercio- -son, por ello mismo, de gestión incierta, uso imprevisible, futuro difícil y, en principio, sospechosas. Por amor a la certeza, la gran ausente de nuestra convivencia, desearía que esas instituciones peculiares y, a pesar de ello, determinante en nuestra vida cotidiana entrasen en el cauce de normas más concisas y cabales para que dejaran de ser piezas excéntricas en la extravagante maquinaria nacional. Lo acontecido en la campaña electoral del Real Madrid es escandaloso y así suele ser, en más o en menos, en los otros grandes clubes nacionales no convertidos en sociedades anónimas. No podría ser de otra manera. Tampoco parece que la afición, la sociedad, se muestre muy exigente a la hora de elegir, ni en este ni en ningún otro territorio, a quienes han de regir su futuro. Seguramente se necesite el paso de algunas generaciones para que una verdadera Nación pueda metabolizar con lucidez la relación causa efecto que se deriva de un hecho electoral; pero hoy, todavía, la pasión tiende a cegar el sentido crítico y por eso, en parte, nos pasa lo que nos pasa. E