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4 Opinión DOMINGO 2 7 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MADRIDISMO RESPONSABLE A intervención judicial para invalidar de forma cautelar el voto por correo es la gota que colma el vaso de un proceso electoral que no ha estado a la altura que cabe exigir al Real Madrid. Miles de papeletas sin garantías suficientes han aparecido en los sótanos del Bernabéu y la sombra de la sospecha se extiende sobre unas elecciones, muy igualadas, que podrían dejar al club en una indeseable situación de provisionalidad ante eventuales recursos judiciales hasta que exista una sentencia firme. Por lo demás, los cinco candidatos compiten ante un electorado perplejo por las ofertas continuas de posibles fichajes de entrenadores y jugadores, desmentidos de inmediato por los interesados. No es ésta la circunstancia que más conviene a una entidad de tanto prestigio y relevancia universal. Por su presupuesto, pero- -sobre todo- -por su aureola y arraigo social, el Real Madrid merece una gestión transparente que transmita una imagen irreprochable. La etapa de Florentino Pérez, brillante en lo económico y muy irregular en lo deportivo (con un evidente fracaso en las últimas temporadas) debe dejar paso al candidato que los socios decidan en las urnas. Ya que no vale el voto por correo, hay que hacer una llamada al sentido de la responsabilidad de quienes tienen derecho a ejercer el sufragio, a pesar de tratarse de un domingo, del principio de las vacaciones y de las malas sensaciones que deja tras de sí una campaña llamada a caer en el olvido. El deporte es un fenómeno social de primera magnitud. Suele decirse que ser presidente del Real Madrid es más importante que ser ministro, y de hecho el palco del Bernabéu es frecuentado por los personajes más relevantes del mundo político y económico. Pero la presidencia de la Casa Blanca es, sobre todo, un cargo al servicio de una institución cuya esencia está en los éxitos deportivos y en la imagen señorial que sea capaz de ofrecer. El Real Madrid no es ni quiere ser más que un club de fútbol, pero siempre ha querido- -y con frecuencia lo ha logrado- -ser el mejor, en España y en Europa. Por eso es importante una alta participación electoral, de la que surja un vencedor inequívoco que tendrá que tomar decisiones urgentes, superando polémicas y conflictos, para fichar a un entrenador y renovar una plantilla plagada de grandes nombres, con el objetivo de formar un equipo eficaz, moderno y dispuesto a recuperar la posición de privilegio. Baldasano, Calderón, Palacios, Sanz y Villar Mir son- -por orden alfabético- -los cinco aspirantes. Una vez dictado el veredicto de las urnas, el ganador debe asumir su cargo a la mayor brevedad, porque el tiempo apremia y la próxima temporada está a la vuelta de la esquina. Es la hora del madridismo responsable, en beneficio de un club que fue declarado con todo merecimiento como el más importante del siglo XX, es decir, de la historia del fútbol. L CON EL PAPA, EN VALENCIA ALENCIA es a día de hoy la capital mundial de las familias, como dijo con acierto el arzobispo García- Gasco en la apertura del V Encuentro, que incluye- -entre otros actos- -una feria internacional de la familia, un congreso teológico- pastoral y, por supuesto, la presencia del Papa en las jornadas finales del evento. La ciudad y la región están preparadas para el reto de organizar el acto más multitudinario de su historia. He aquí algunas cifras significativas: se prevé que durante el fin de semana próximo se obtengan unos ingresos de entre sesenta y setenta millones de euros, que acudan más de 4.400 periodistas de todo el mundo y que participen en el despliegue de seguridad unos 8.000 profesionales y cerca de 10.000 voluntarios. Treinta pantallas gigantes, miles de banderas y sistemas especiales de iluminación sirven para engalanar una ciudad que, como es notorio, sabe demostrar su alegría con un despliegue de vitalidad y entusiasmo difícil de superar. Tanto la Generalidad, que preside Francisco Camps, como el Ayuntamiento, encabezado por Rita Barberá, han desarrollado un esfuerzo excepcional y todo apunta a que la organización será un gran éxito, con fuerte repercusión internacional. En todo caso, lo más importante es la dimensión religiosa y pastoral, que constituye el sentido genuino del Encuentro y de la presencia del Papa, a pesar de algunos gestos equívocos del Gobierno socialista pretendiendo darle la naturaleza de un viaje de Estado. El Pontificado de Benedicto XVI tiene como seña de identidad consolidar la obra de Juan Pablo II, un gigante de la Historia. La autobiografía de Josep Ratzinger, bajo el título de Mi vida (que hoy se reparte con ABC) es la mejor prueba de la singular combinación entre razón y fe que caracteriza a su persona y su obra, de acuerdo con la mejor tradición de la Iglesia. Es un Papa con una excepcional formación intelectual, a la altura de los más importantes filósofos contemporáneos. Pero es también un hombre sencillo, un hijo de la católica Baviera que comprende y ensalza la religiosidad popular y cultiva la cercanía con los fieles como fundamento de su acción pastoral. Esa timidez y naturalidad en el comportamiento han roto V el estereotipo de dogmatismo e intransigencia que algunos sectores estaban empeñados en difundir. Nada más lejos de la realidad: estamos ante un Papa seguro de sus principios, implacable contra el relativismo que caracteriza a la sociedad posmoderna, pero comprensivo hacia la fragilidad de la condición humana. Ratzinger mantiene una actitud inequívoca para promover un pensamiento fuerte en una época que se dice dominada por el imperio de lo efímero y la banalidad de muchos planteamientos. Pero está muy lejos de cualquier autoritarismo, y no sólo no está cerrado a la modernidad, sino que sabe asumirla y entenderla con la fortaleza del pensador que puede discutir en su propio terreno. Exige, eso sí, que dicha modernidad sea capaz de integrar la herencia religiosa entre sus elementos definitorios, frente a quienes prefieren ignorarla en nombre de un laicismo trasnochado. La familia es el núcleo de la vida social y humana, fuente de transmisión de valores morales y expresión de los sentimientos más nobles de la persona. Su esencia es el matrimonio entre hombre y mujer y la educación de los hijos, llamados a dar continuidad a las generaciones. La sociedad actual admite- -social o legalmente- -otras fórmulas de convivencia, pero ninguna de ellas es equiparable a la familia en su finalidad y arraigo sociológico. Sin necesidad de acudir a argumentos teóricos, las encuestas reflejan que en España y en otros muchos países la familia ocupa un lugar de privilegio en la valoración de la gran mayoría. Valencia es sede de un acontecimiento de relevancia universal, que alcanzará su máxima dimensión con la presencia del Papa en su tercer viaje internacional después de los realizados con enorme éxito a su Alemania natal y a Polonia. Hay muchos motivos para acudir a Valencia en los próximos días, y es de desear que la sociedad española sepa estar a la altura de las circunstancias, volcándose en el éxito de un evento que alcanza su plenitud gracias a la participación multitudinaria de los fieles y de todas las personas de buena fe, conscientes del carácter excepcional de la figura de Benedicto XVI y del papel que desempeña la familia en la compleja realidad de nuestro tiempo. NOBLEZA E IGUALDAD L consenso, ausente en otros asuntos de mucha mayor trascendencia, ha unido al PP y al PSOE en una proposición de ley que suprime la preferencia del primer hijo varón en la sucesión de los títulos nobiliarios, una discriminación que, sin embargo, el Tribunal Constitucional avaló en la sentencia de 3 de julio de 1997, atendiendo a dos razones: por un lado, que un título nobiliario de naturaleza meramente honorífica sólo tiene efectos jurídicos en el ámbito de determinadas relaciones privadas por otro, que sería una contradicción aceptar la constitucionalidad de los títulos y no la de su régimen legal de creación, que incluye la preferencia del primer hijo varón. No obstante, los grupos políticos han creído oportuno intervenir legalmente en la sucesión nobiliaria para eliminar la discriminación de la mujer, aunque han ido más allá de la equiparación con el hombre al disponer que la nueva ley, como consecuencia de una enmienda socialista, tenga efecto retroactivo a partir de 27 de julio de 2005, fecha de presentación de la proposición en la Cámara Baja. Esta retroactividad es discutible constitucionalmente porque supone una alteración sobrevenida del régimen jurídico de la sucesión E nobiliaria, una vez que se ha puesto en marcha tras la muerte del titular. Es decir, cabe interpretarlo como la supresión a posteriori de un derecho ya adquirido en virtud de una normativa histórica declarada conforme con la Constitución. Además, la gravedad del efecto retroactivo resulta incongruente con la ausencia total de relevancia del título, no constituyendo en la actualidad una fuente de privilegios de ninguna clase y agotando su contenido jurídico, como dice la sentencia de 1997, en el derecho a adquirirlo y usarlo La retroactividad de esta ley, aparte de suscitar serias dudas de constitucionalidad, es desproporcionada en relación con el estado actual de la sucesión nobiliaria. Las leyes debe ser generales y contribuir a la seguridad jurídica sobre los comportamientos futuros de los ciudadanos. Dése por bueno que el Parlamento considere políticamente correcto aunque no sea necesario, en términos constitucionales ni sociales- la supresión de la preferencia del primer hijo varón sobre la mujer primogénita, pero habrá que recordar que el fin no justifica los medios, sobre todo cuando éstos entrañan el riesgo de una vulneración del principio constitucional de seguridad jurídica.