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6 Opinión SÁBADO 1 7 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA LA CONSTITUCIÓN SEGÚN ZAPATERO UNA DE MUS D URANTE décadas, los grandes maestros internacionales del Derecho Constitucional han debatido, incluso apasionadamente, sobre si las constituciones que iluminan la vida de los estados son un principio orientador de la vida pública o, mejor, consisten en una norma jurídica estricta y de mayor rango que todas las demás. José Luis Rodríguez Zapatero ha tirado por la calle de en medio y, ni lo uno ni lo otro, ha convertido nuestra Carta Magna del 78 en un género literario, en algo platónico y, más o menos, aproximado a un sentimiento colectivo. Es un genio este Zapatero. Tras su original chapuza constitucionalista y después de queM. MARTÍN brar muchos de los suFERRAND puestos básicos en que se asienta el Estado español, tiene el desparpajo de saltarse a la torera el mismísimo Artículo 1 de la Constitución y cambiar la forma política del Estado. Seguimos siendo una Monarquía, pero rebajada en su esencia parlamentaria. Para evitarse incomodidades y, quizás, ocultar la confesión de compromisos establecidos, el presidente ha anunciado la ya antes anunciada apertura de diálogo con ETA en una comparecencia ante los periodistas, no frente a los diputados. ¿Qué falta hacían allí los periodistas amordazados? A mayor abundamiento, previamente, Alfredo Pérez Rubalcaba se reunió con los portavoces parlamentarios para, cortésmente- -que no falte el talante- advertirles de la decisión presidencial. Dado nuestro sistema electoral, tan chapucero como esotérico, no podría decirse que un pleno de la Cámara, consecuencia de listas cerradas, bloqueadas y provinciales, resulte más representativo que una reunión de portavoces en el despacho de uno de ellos; pero, ¿también vamos a prescindir de las formas? Sin ellas, esta falsa democracia nuestra que escamotea lo representativo y elude, a golpes de disciplina partidista, lo parlamentario se quedaría en nada. Peor aún, sería una referencia sarcástica de lo que pudo haber sido, no es y va a menos cada día. Si, por lo menos, se institucionalizara esa perversión nos ahorraríamos un notable capítulo del Presupuesto. El Congreso, el Senado y un montón de instituciones del Estado, hoy sesgadas y desvirtuadas, quedarían reducidas a unos pocos amiguetes, o enemiguetes, en el despacho del Rubalcaba de turno. A partir de tan irregular procedimiento, que podría serlo más en virtud de los pactos secretos ya establecidos entre el Gobierno y ETA, Zapatero, incapaz de entender en su globalidad el interés de la Nación, se lanza al sprint, pedaleando con todas las ganas, contra un muro de cemento. Serán para mayor lamentación los daños del muro que los del ciclista. Un eventual discontinuo- -un presidente del Ejecutivo- -es pieza de menor valor que cualquiera de los símbolos del Estado que, sólo con la intención, ya están hechos añicos. E bastante tanta providencia para asegurarles la victoN cuanto envíe al periódico este artículo, salria. A nosotros nos apadrinaron José María Álvarez dré disparada hacia el Casino de Madrid- -me del Manzano, todavía alcalde, y María Eulalia, su esrefiero al clásico, el de la calle Alcalá- -a partiposa. Ignoro a qué santo nos encomendaron, pero a mí cipar en el Primer Campeonato de Mus que la Fundalos cerdos me araban el campo. Tuvimos también ción Ciudad de la Esperanza y la Alegría tiene prenuestro público, y hasta nuestra retransmisión deporvisto celebrar allí con fines estrictamente benéficos. tiva a cargo de José María García, que fue cantando Lo que se recaude servirá para construir una escuela los envites como si fueran tiquitacas Pudiprimaria en un remoto pueblo de la India. Con mos habernos quedado en eso, como la selecser poco, es mucho. Nadie tiene un palacio lo ción española en su partido contra Francia, pesuficientemente amplio como para acomodar ro se ve que a nosotros no nos entró ese miedo a en este mundo a la Justicia, pero siempre podevencer con que siempre justificamos las derromos ponerle un cuarto en alguna parte. Y como tas patrias. Los españoles deberíamos apuntarel mus es cosa de parejas de hecho, me llevo de nos en algún sitio que ganar beneficia seriacompañera extraconyugal a mi amigota Ana, mente la salud. que, además de savoir faire y simpatía, acosLAURA Yo en las mesas de mus he visto de todo. He tumbra aportar al juego todo un Gotha de reCAMPMANY asistido, por ejemplo, al milagro de la multipliyes, y su mucha destreza en combinarlos. cación de las piedras. También he visto a damas y caEl Campeonato enfrentará a musolaris políticos balleros dispuestos a fingir una grave incontinencia contra musolaris periodistas. A mí lo de periodista se urinaria con tal de interrumpir el ritmo del juego. O a me supone con generosidad que agradezco, pero lo de parejas muy dignas llorando por una muerte dulce musolari no es cosa que admita discusión. Como es demasiado amarga. O a matrimonios decididos a solibien sabido, mi padre y yo arrasábamos en los verdes citar un divorcio express por un quítame allá esa tapetes del honor, lo mismo robando la grande que jugada. O a auténticos membrillos capaces de hacerapuntándonos la chica en paso, y lo mismo machacante, casi con tu socorro, la carrera del señorito. La lista do los pares que simulando, o disimulando, una inapede personajes es variopinta: sobrados, tontolabas, lable treinta y una. A las pruebas me remito. En aquechuletas, charlatanes, cenizos, buscapleitos, licántrollos dos duelos musísticos que organizó el ABC allá pos... más toda la fauna femenina, que tampoco se quepor los años 95 y 97, tuvimos, mi progenitor A y su da atrás. En los juegos de naipes, quizás más que en vástago C, el inmenso placer de dejar no sé si zapateotras contiendas, se conoce mucho a la especie. Una ros o casi- -que es como con muy buen criterio se deamiga mía, vasca ella de Las Arenas, abandonó una nomina a los que en estas artes no alcanzan ni el destivez una partida de campeonato pronunciando una frano del tuercebotas- -a nuestros queridos y admirados se que, según parece, allí en su tierra no tiene vuelta Alfonso Ussía y Antonio Mingote. Como ya nunca pode hoja: Arrenuncio Con la a por delante. Eso es dremos concederles la revancha, ha llegado el momenlo que se dice cuando el contrario hace trampas y no to de confesarles que los Campmany solemos tener tiene caso seguir barajando. No es una retirada, sino una suerte poco común, pero ninguna comparable a un punto de honor. Nos dejó a todos estupefactos, pero la de gozar de su amistad. hizo bien. Y es que aunque a uno le descalifiquen, de Tuvieron ellos de padrinos, en aquella justa memosegún qué mesas no hay más remedio que levantarse. rable, a Adolfo Suárez y a Amparo, su mujer. No fue