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102 Deportes EL ESCÁNDALO DEL DOPAJE ARRUINA EL CICLISMO VIERNES 30 6 2006 ABC JAN ULLRICH Corredor del T- Mobile Otra oportunidad en el aire I. BARCIA FRANCISCO MANCEBO Corredor del AG 2 R El ciclista añejo que era agua clara I. B Francisco Mancebo es un ciclista de los de antes, de pelea, de kilómetros, de mucho trabajo y más esfuerzo. También casi invisible, siempre escondido en el grupo, con el gesto retorcido sufriendo los ataques, pero siempre con los mejores. Así se ha colocado entre los elegidos de las grandes vueltas, donde mejores resultados ha obtenido el abulense, amigo del desaparecido Chava Jiménez y con quien coincidió en el grupo Banesto. El pasado año, Mancebo decidió dar un giro a su carrera. La llegada al Illes Balears de Alejandro Valverde parecía relegar de nuevo al abulense a un papel secundario que a su edad no estaba dispuesto a desempeñar. El ejemplo, el Tour del pasado año. El murciano, ganador en Courchevel, se llevó los parabienes antes de su retirada; Mancebo se encargó de que el ciclismo español colocara a un ciclista entre los mejores, a la sombra de Armstrong y Basso, pero siempre presente. Así que decidió dejar su equipo de toda la vida para enrolarse en el AG 2 R francés. La promesa, el ser jefe de filas y no depender de otros. Su triunfo de etapa en la pasada Vuelta, cuando ya había anunciado su marcha, fue el último servicio a su antiguo equipo, y a su vez el anuncio de un nuevo corredor, más agresivo, con hambre de victorias y de estar presente en carrera. Junto a Moreau, eran los encargados de buscar las primeras plazas en la general y de dar una alegría al ciclismo francés, que pasó en 1998 el particular calvario que ahora le toca al español. En su momento se postuló como un agua clara, corredor limpio de polvo y paja. El sumario apunta a que no es diferente a muchos otros. Desde que ganó en 1997, la carrera del Jan Ullrich se convirtió en una constante búsqueda de sí mismo, del corredor que deslumbró con sólo 23 años al desbancar a su teórico jefe de filas en el Telekom, Bjarne Riis. Su clase y autoridad a la hora de dominar la carrera auguraban el inicio de una nueva era tras los cinco Tours de Miguel Induráin, pero la llegada de Lance Armstrong dejó en evidencia su principal problema, su debilidad mental. El americano se convirtió en su bestia negra, en el corredor que mejor supo jugar con las miserias de un ciclista de físico portentoso, especialista en todos los terrenos, pero de moral quebradiza. Año tras año, Ullrich se fue presentando a la línea de salida de la ronda gala con la mente puesta en aquel 1997, pero una y otra vez Armstrong acabó minando su esperanza. Los duros inviernos- -en el recuerdo quedan sus excesos de peso y aquel triste suceso del affaire con anfetaminas- -fueron un lastre en su preparación física, siempre apu- rada por la falta de tiempo para llegar en forma al Tour. Así le han pasado los años, en los que siempre ha dejado destellos de su clase, que le han servido para acumular podios en París, pero no para sacar de dentro el campeón que siempre se le ha supuesto. Este año, con la ausencia de Lance Armstrong, Ullrich ha aparecido más motivado que nunca. Empezó tarde su temporada, pero ya en el Giro se le vio distinto al de años anteriores. Su exhibición en la crono dejó probado que su preparación iba por el buen camino, algo que plasmó en Suiza con la victoria absoluta. Con un recorrido a su medida, los pronósticos le apuntaban, y le apuntan como el rival a batir. Sin su bestia negra que siempre le atenaza, esta aparecía como su gran ocasión, puesto que los posibles rivales aún no tienen la experiencia suficiente ni han demostrado tener la fortaleza que esta temporada está mostrando el alemán. Incluso, dicha ausencia de Armstrong podría reforzar su punto débil, la mentalidad. Su concurso queda ahora en el aire. JOSEBA BELOKI Ciclista del Astaná Afán de superación en cuarentena MIKEL URIARTE IVÁN BASSO Ciclista del CSC El futuro se guarda entre paréntesis I. B. Ivan Basso se antoja como el corredor elegido para ocupar el trono que dejó vacío Lance Armstrong. Tercero y segundo en los dos últimos años, su triunfo en el pasado Giro le había colocado como el rival de Ullrich. No en vano, el Tour 06 se ha vendido como el gran duelo entre ambos corredores. En términos ciclistas, Basso es un fondista, un especialista en pruebas de tres semanas que apenas falla, a excepción del Giro del pasado año. Desde que debutó en el Tour, siempre ha demostrado su adaptación a una carrera en la que fue maillot blanco. Al varesino, dueño de una calidad digna de un campeón- -los italianos ven en él la figura del legendario Coppi- siempre se le había achacado su falta de carácter y escasa capacidad ganadora. Ello le llevó a ser despreciado por Giancarlo Ferreti, el director del Fassa Bortolo, viejo zorro que le dio vía libre hacia el CSC porque a su juicio no era un ganador. Sin duda, su pase al equipo danés fue la mejor decisión que pudo tomar. Allí, Basso estableció una relación con Bjarne Riis que ha servido para que su carrera no cese de progresar. El director del equipo tiene todo el carácter ganador y competitivo que le faltaba al varesino. Si a ello se le une el afán por mejorar de ambos, el resultado es un Basso diferente, como se ha visto desde 2004. El italiano es, ahora, un corredor convencido de sus posibilidades, ha trabajado en el túnel del viento hasta ser uno de los mejores contra el crono, y subiendo no hay nadie que le aguante, como se vio en el último Giro. Agresivo y ambicioso como nunca, se había planteado para este año el reto del doblete, algo que no sucedía desde que lo alcanzara el malogrado Marco Pantani. Es el prototipo del ciclista moderno, calculador en el esfuerzo, poco dado a los alardes, al estilo que abrió Induráin y se prolongó con Armstrong, salvando las distancias. Su evolución ha dejado boquiabiertos a todos los que le consideraban como un segundón a la sombra de los mejores. Y ahora, ¿qué? A sus 32 años, Joseba Beloki encuentra todavía motivaciones y argumentos deportivos para montarse encima de una bicicleta. Cualquiera hubiera desistido después de la escalofriante caída sufrida camino de Gap en el Tour de hace tres años. Desde entonces busca su particular revancha, en una dura lucha por recuperar la condición física y sentirse de nuevo un ciclista competitivo. Tal vez esta temporada se podía haber acercado a ella. Todo el trabajo que ha realizado en el último año para citarse de nuevo con su carrera favorita. A estas horas y después de lo que se conoció en el día de ayer no sabe si estará mañana en la salida de Estrasburgo. Su preparación estaba fijada de la misma manera que en 2000, 2001 y 2002 cuando se subió al podio de los Campos Elíseos. Apenas veinte días de competición y poco más de 2.000 kilómetros recorridos para volver a estar entre los mejores. El apellido Beloki está registrado en los anales del Tour con letras grandes. Tres podios en la prueba francesa no están al alcance de muchos. Admirador de su hoy en día director Marino Lejarreta, comenzó a montar en bicicleta con apenas nueve años al ver a un tío suyo correr en categoría amateur. Siempre estuvo en sus primeros años de ciclista a rebufo de su ex compañero Igor González de Galdeano. Tenía que aprovechar para ganar alguna carrera que él no corriese porque estaba con la selección en otro sitio recordaba Joseba. Ahora, él sigue compitiendo y su amigo Igor dirige a Euskaltel- Euskadi, pero ambos tienen desgraciadamente una cosa en común, forman parte de la lista de citados en sumario de la Operación Puerto