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ABC VIERNES 30 6 2006 Nacional 13 ZAPATERO ABRE EL DIÁLOGO CON ETA LA INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO Crónica de un bajonazo 11 de mayo de 2005, Congreso de los Diputados. Si se diera el caso, me comprometo formalmente a acudir ante esta Cámara para explicar los pasos a dar y para solicitar el respaldo de todos los grupos políticos al logro de la gran aspiración de poner fin al terrorismo en España 31 de mayo de 2005, debate sobre el estado de la nación. Ése intento de convocar a todos a la tarea del fin de la violencia tiene su mejor plasmación en mi interés, ya desde el debate de hace un año, por que este Parlamento fuera un cauce a través del cual se expresara qué análisis de la situación tenía el Gobierno y qué pasos podía dar 31 de mayo, segunda jornada del debate sobre el estado de la nación. Aun convencido como estoy de que existen condiciones para autorizar el inicio de los contactos con la banda ETA, entiendo que es mi obligación intentar que el apoyo que esa propuesta tiene en la Cámara, que es amplio, pueda ser mucho más amplio o al menos cuente con la máxima comprensión posible 6 de junio, debate sobre las propuestas de resolución. Yo quiero que eso sea compartido por toda la Cámara, por eso no voy a dar la señal hoy, señorías. Quiero que sea compartido 19 de junio. La dirección del PSOE descarta una comunicación formal del presidente del Gobierno al Congreso sobre la negociación con ETA, según fuentes socialistas. En su lugar, se apuesta por una comunicación verbal de Zapatero, para la que, según esas fuentes, no sería necesario siquiera un anuncio del secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Francisco Caamaño. 20 de junio. Los socialistas sugieren la posibilidad de que Zapatero aproveche una pregunta parlamentaria en la sesión de control al Gobierno del Pleno del Congreso. Eduardo Zaplana y Pérez Rubalcaba, durante la reunión previa a la comparecencia de Zapatero IGNACIO GIL El jefe del Ejecutivo incumplió hasta tres compromisos en su comparecencia La intervención no tuvo lugar ante la Cámara como prometió en 2005 Rajoy con antelación, el presidente del Gobierno no convocó antes la comisión de secretos oficiales ni llamó al pacto antiterrorista J. L. LORENTE MADRID. Ni comunicación formal ni oral ante el Pleno del Congreso. La fórmula finalmente elegida por el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, para anunciar el inicio del diálogo con ETA fue una declaración institucional ante los medios de comunicación en la que no admitió preguntas. La decisión de Zapatero choca frontalmente con los compromisos públicos que adquirió el 11 de mayo de 2005. Si se diera el caso, me comprometo formalmente a acudir ante esta Cámara para explicar los pasos a dar y para solicitar el respaldo de todos los grupos políticos al logro de la gran aspiración de poner fin al terrorismo en España dijo entonces el presidente del Gobierno. Además de no comparecer ante la Cámara, el presidente del Gobierno incumplió también sendos compromisos de tipo procedimental: no han convocab Además de no llamar a do previamente la Comisión de Secretos Oficiales para informar a los grupos, ni lo ha hecho con el Pacto Antiterrrorista, algo que había asumido como un compromiso inequívoco. En el vestíbulo principal En sentido esctricto, Zapatero, efectivamente, acudió ayer al Congreso para dar el pistoletazo de salida a la negociación con ETA, pero no lo hizo en el hemiciclo, sino en el vestíbulo principal del viejo palacio de la carrera de San Jerónimo. En sentido escricto también, el jefe del Ejecutivo pidió ayer el respaldo de los partidos políticos. La verdad es que no lo hizo él, sino su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en una rápida y breve ronda de contactos con los portavoces de los grupos parlamentarios. Pese a todo- -y consciente de sus incumplimientos- el jefe del Ejecutivo quiso dejar claro en su alocución ante la prensa que la forma es responsabilidad exclusiva del Gobierno También el ministro de Interior quiso quitar hierro a la situación. Los interlocutores de Rubalcaba explicaron después de la ronda de contactos que, según Interior, se había optado por ese formato para evitar una nueva bronca parlamentaria con el primer grupo de la oposición, el Partido Popular. El presidente del Gobierno mantenía hasta hace sólo dos semanas la promesa que hizo hace un año de acudir al Congreso para pedir respaldo como paso previo a la apertura de un proceso de diálogo para el fin de la violencia terrorista. Zapatero siguió con esa idea en el reciente acto del PSE- EE en el que anunció su intención de comparecer ante el Congreso en este mes de junio y lo reafirmó en el curso del debate sobre el estado de la nación de finales de mayo. Hace quince días, el Gobierno empezó a dar marcha atrás. Fue entonces cuando destacados dirigentes socialistas se coordinaron para lanzar la idea de que se descartaba una comparecencia específica sobre el fin de ETA e, incluso, sugirieron la posibilidad de que Zapatero aprovechase una pregunta parlamentaria en la sesión de control al Gobierno del Pleno del Congreso. El formato finalmente elegido por Zapatero- -declaración ante la prensa y sin preguntas- -desconcertó a todos los grupos parlamentarios, incluido el socialista.