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106 JUEVES 29 6 2006 ABC MUNDIAL 2006 CUARTOS DE FINAL El fútbol es más que un deporte en Brasil; es una forma de vida que se vive casi desde el misticismo AP Nacido para jugar al fútbol DAVID ESPINAR Brasil exportó en 2005 804 jugadores al extranjero, y 3.000 en los cuatro últimos años ción se reúnen en el vestuario y rezan, confiando su suerte al Altísimo. Dos ejemplos de devoción son los autógrafos que firman Mineiro y Zé Roberto: el primero incorpora la dedicatoria Dios es fiel mientras que su compañero recuerda con un garabato que Jesús te ama Numerosas son las muestras de mensajes escritos en las camisetas para enseñarlos al marcar un gol o vencer en un partido. Quien cubre como periodista la información de este combinado escribe tantas veces la palabra gol como Dios Paulo Coelho dijo que Brasil olvida su historia para olvidar así sus derrotas. Pero con la selección es diferente. Cualquier ciudadano recuerda decenas de datos, nombres y apellidos, fechas, estadios, goles o errores. La prensa hace hincapié en detalles que a la mayoría pasarían inadvertidos y se habla de los jugadores que ganaron un Mundial como bicampeones tricampeones o pentacampeones El fútbol brasileño es diferente por muchas razones y una de las principales estriba en que hace la misma ilusión jugar en esa selección que enfrentarse a ella, como le habría ocurrido a España el sábado. Al fin y al cabo, cuando se consigue una de esas camisetas amarillas, como portador de ellas o como rival, se está recogiendo un recuerdo de alguien nacido para jugar al fútbol. La veterana Francia de Zidane, Thuram y Barthez se enfrentará el sábado a una Brasil que siempre vive el fútbol como una mezcla de mística y catarsis social. Y algo de deporte DORTMUND. Es una lástima que al final España no se mida en cuartos a Brasil, el paradigma del fútbol, allí donde convergen todos los elementos, racionales e irracionales, que han hecho de este deporte una suerte de religión. En la parte inferior de la camiseta de Brasil hay cosida una etiqueta con la leyenda Nacido para jugar al fútbol La frase es más que representativa del sentimiento que este deporte despierta en uno de los países más extensos del mundo y que resume en los términos balón y Dios la mayoría de sus cuestiones. Resulta complicado echar un vistazo a un mapamundi y no encontrar un Estado en el que no juegue un brasileño en un equipo profesional. En 2005, 804 futbolistas emigraron a lugares tan pintorescos como Azerbaiyán, Surinam, Hong Kong, las Islas Feroe o Vietnam, mientras que la suma en las últimas cuatro temporadas supera los tres mil jugadores. Pero la estructura del fútbol en Brasil no es un ejemplo de organización. Poco podría esperarse de un campeonato en el que un equipo va a un estadio y su rival a otro para enfrentarse entre ellos en una semifinal, en el que un perro Biriba compartía los premios de los jugadores porque correteaba por el campo para romper el ritmo de los contrincantes del Botafogo, o en el que las esposas de los futbolistas desvelan a la prensa las discusiones internas del vestuario. Sin embargo, se trata del fútbol más laureado del planeta, de la bandera del juego bonito y del vigente campeón del mundo. AFP La torcida acompaña a su selección por todo el mundo, como ayer Juzgados cerrados y bodas aplazadas En ningún otro lugar se establece por ley que los juzgados cierren durante los partidos de su selección en la Copa del Mundo o se modifica la jornada laboral en función del calendario de la competición. Los novios brasileños han evitado para escoger la fecha de su boda las coincidencias con los encuen- tros mundialistas y varias escuelas de samba acompañan a sus jugadores en Alemania, como vienen haciendo desde hace muchos años. No hay tampoco muchas selecciones en las que el trayecto en autocar esté siempre acompañado de música de tambores y cantos, parte de mística, parte de diversión. Antes de saltar al césped, todos los que forman la selec-