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64 Cultura JUEVES 29 6 2006 ABC Julián Rodríguez se rinde a las contradicciones en Ninguna necesidad b El autor sube en un viaje en co- La Coruña acoge la primera exposición en España de la Colección Berardo Permanecerá hasta noviembre en la Fundación Barrié herculina arte del siglo XX en la Colección Berardo reúne las más importantes tendencias y corrientes de expresión de los últimos cien años EVARISTO AMADO LA CORUÑA. Atrabiliarios, críticos y quizás nihilistas, pero todos ellos autores canónicos que en su momento lucharon contra el orden establecido. Son los 39 protagonistas de Sin Título. El arte del Siglo XX en la Colección Berardo que desde el miércoles puede contemplarse en las instalaciones de la sede de la Fundación Barrié de la Maza en el Cantón Grande coruñés. El famoso portabotellas de Marcel Duchamp; el lanudo perro de madera de Jeff Koons, acuñado Bob Tail lienzos del artista pop Roy Liechtenstein; litografías de Malevich; una fotografía de Rodchenko; las cajas Brillo de Warhol o un óleo de Mondrian forman parte de un recorrido que únicamente puede ser concebido como un repaso a las corrientes del siglo XX (constructivismo, suprematismo, ready- made, pop art, conceptualismo, posmodernismo... a través de los protagonistas que más cuestionaron los valores imperantes en el arte y sin desechar movimientos contemporáneos como las instalaciones o videoperformances En rueda de prensa, Marta Rey, directora de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, presentó la muestra que hoy se inaugura alabando la figura del propio empresario portugués y padre de la colección homónima José Berardo: Comendador en su país y riguroso coleccionista según Rey, este empresario nacido en Madeira en 1944 ha logrado atesorar piezas datadas a partir de la primera postguerra mundial en un catálogo que hoy reúne más de 4.000 piezas de las corrientes más significativas del pasado siglo. b Sin Título. El che a su protagonista, con su pasado y su futuro en el maletero. Una novela breve, en el límite de la poesía, exigente con el lector P. G. MAHAMUD MADRID. Julián Rodríguez (Ceclavín, Cáceres, 1968) apecha y acepta la trampa: ¿Cuál es la mayor virtud de su novela? La brevedad sentencia. 113 páginas, divididas en siete días de viaje- -la exactitud obliga- que no por escasas son menos exigentes con el lector. En Ninguna necesidad (Mondadori) el interlocutor es fundamental y debe tener activos todos sus sentidos; se le reclama incluso un estado de ánimo. No es un libro autista comenta el autor que, tras Lo improbable y La sombra y la penumbra somete a sus protagonistas a una nueva sobredosis de contradicción- los personajes maniqueos no me interesan. Todos tenemos una parte de Mister Hyde Desbrozarlos es el reto. Construí los personajes casi como un Frankestein, con sentimientos, clases sociales, ideologías sacadan, no ya de mi generación, sino justo de la anterior. La de quienes hoy tienen 40 o 45 años y asistieron a un mundo en transformación- -desgrana Rodríguez- Hablo de quienes tuvieron que hacer la mili, sin opción a ser objetores de conciencia; de los que aprendieron idiomas al irse a vendimiar y no con una beca Erasmus En esta historia en tránsito, cercana a la muerte, a un amor desaparecido, a una vida pasada así la describe su propio hacedor, dos niveles de melancolía se superponen: La nostalgia de lo ya perdido, y aquella de lo que no se tendrá nunca... Que es mucho peor La trama sobre ruedas se deshila entre guiños a los escritores de cabecera de Rodríguez, que incluye textos de Cesare Pavese y Jorge de Sena en la narración, cuya autoría y localización al final desvela. Por la estructura circular, en la que todo vuelve del pasado y se proyecta hacia delante, y el alto voltaje al que se somete la escritura, en el límite de la poesía, (capítulos- eslabones enlazados por palabras clave; frases lapidarias... el tiempo y la intensidad descollan como personajes inanimados de Ninguna necesidad título para cuya explicación, Rodríguez cede los honores a Samuel Beckett: ¿Y si desaparece? ¿Y si nadie se acuerda? Mejor decir. Decir qué. Decir la historia que hay que contar. O no decirla. Mejor decirla. No hay necesidad de ocultar. No hay necesidad o negar. Mejor decir La obra de Juan Muñoz After Degas II de 1997 El emprendedor luso ha cedido hasta el próximo 26 de noviembre a la Fundación Barrié 39 piezas emblemáticas de su colección privada una de las más importantes de Europa a nivel particular señaló Rey) que regresarán en otoño a una exposición en Centro Cultural de Belem (Lisboa) ABC Donnellan lleva a Almagro el amor y los celos de los clásicos con The Changeling ABC ALMAGRO. Como algo violenta, pero no más que Fuenteovejuna define Declan Donnellan la tragicomedia The Changeling que Chhek by Jowl, la compañía inglesa que dirige, pondrá en pie hasta el sábado en el teatro principal almagreño. La obra, escrita al alimón por Thomas Middleton y Willkian Rowley, autores coetáneos a Shakespeare, está protagonizada por la actriz Olivia Williams, que interpreta a una mu- jer cuyo padre se empeña en casarla con un hombre al que no ama. Amor y celos típicos de los clásicos con los que la compañía regresa a Almagro, donde ya actuó hace 22 años con el clásico Pericles Nick Ormerod, escenógrafo del espectáculo, ha aportado la pizca de polémica: ayer expresó su descontento con no repetir función en el Corral de Comedias, donde la luna real forma parte del decorado. El escenario elegido no es el adecuado apostilló. Ésta es la primera ocasión- -explicó Rey- -en que esta colección puede verse en España La directora de la Fundación Barrié defendió la muestra como una aventura nada dogmática que deja al lado el canon historiográfico para ofrecer lecturas abiertas con el objetivo de que los asistentes conformen su propia mirada Todo ello bajo el objetivo de establecer puentes dentro del distanciamiento brutal entre la sociedad y el arte contemporáneo sin caer en formalismos y con un recorrido más asociacional que prescriptivo. David Barro, comisario de la exposición, repasó una a una las piezas dispersas en las dos plantas en que se reparte el recorrido, a través de las cuáles mostró cómo el arte ha derivado a finales del siglo XX en una especie de ciencia de la conducta que a través de la misma obra analiza la relación entre individuo y pieza artística, sociedad y arte en general. Como ejemplo, la enorme mesa temblorosa de Rebecca Horn, que dará más de un susto, o la pieza escultórica de Tony Cragg Emergence que permanecerá dispuesta en la misma acera en interacción con los transeúntes (y estará expresamente protegida por cámaras de vídeo)