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ABC JUEVES 29 6 2006 Internacional 31 BÉLGICA REVIVE EL HORROR DE LA PEDERASTIA El Gobierno y la Policía, otra vez bajo la lupa de un nuevo caso Dutroux Las investigaciones ponen a prueba el sistema E. SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. La Policía Federal, la fiscalía y el Gobierno belga en pleno guardaban hasta el último momento la esperanza de que esta vez sería posible demostrar que el sistema funciona, que la sociedad de este país podía confiar en que si alguien osaba intentar un crimen horrible contra un niño, sería detectado y castigado con celeridad, que no habría un segundo caso Dutroux, una de las páginas más negras de la historia judicial que mantuvo en vilo al país durante más de ocho años. Cuando en agosto de 1996 fue detenido Marc Dutroux, y se produjo la liberación de Sabine Dardenne y Laetitia Delhez, a las que éste mantenía encerradas en el sótano de su casa, Bélgica fue sacudida por una corriente de alta tensión. Aquellas imágenes del hallazgo y feliz liberación de las dos niñas tranquilizaron temporalmente la conciencia social de los belgas y ocultaron las reiteradas y evidentes demostraciones de displicencia de la Policía, algunos de cuyos agentes habían llegado a escucharlas pidiendo socorro, pero sencillamente no dieron ninguna importancia a los lamentos. Pocos días después se encontraron los cadáveres de Julie y Melissa primero, y de An y Eefje después, enterradas por Dutroux en el jardín. Las había tenido en cautividad para violarlas a voluntad y murieron de inanición cuando el criminal fue detenido por un asunto banal de robo de coches, a pesar de que su esposa estaba en la casa y sabía que las niñas estaban allí encadenadas. nada de esto volviera a pasar. A pesar de haber puesto toda la carne en el asador, ha vuelto a suceder. Por ahora, tanto Goy Verhofstadt como la fiscalía han defendido a la Policía, pero la investigación será la prueba de fuego. Nathalie Mahy, a la izquierda, y Stacy Lemmens fueron encontradas muertas ayer AP Clamor popular El clamor popular que provocó el caso desembocó dos meses después en la histórica marcha blanca una multitudinaria manifestación sin precedentes que congregó a más de 300.000 personas en Bruselas. Dutroux fue condenado a cadena perpetua hace dos años y los belgas creyeron que por fin podrían librarse del fantasma de los violadores y asesinos de niños. Pero poco después saltó a la luz un nuevo caso, el de Michel Fourniret, un francés que entre Francia y Bégica confesó haber asesinado a nueve personas, entre niñas a las que violaba y a algunos posibles testigos de sus desmanes. Las investigaciones demostraron que la Policía belga volvió a fallar a la hora de detectar a este pederasta criminal, a pesar de haberlo tenido delante de sus narices. En Bélgica llegó a ser contratado como vigilante de un colegio público y se habló expresamente de un comisario, ya fallecido, que podría haber protegido a los dos pervertidos. Cuando las dos niñas de Lieja desaparecieron hace diecinueve días, los belgas volvieron a revivir viejos fantasmas y el Gobierno se propuso que