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6 Opinión JUEVES 29 6 2006 ABC AD LIBITUM APESTA A CORRUPCIÓN I tomamos Marbella como ejemplo- -si se quiere, excesivo- -de lo que es la corrupción en la vida municipal española, no estaremos alejándonos de la realidad. Podrán variar, de la costa a la montaña o del regadío al secano, los volúmenes dinerarios de un vicio tan feo como institucionalizado; pero el principio en el que se asienta tanta golfería, con generalizada guarnición de prevaricación y cohecho, es el mismo en una lamentable mayoría de nuestros ayuntamientos. A partir de tan dolorosa observación pueden hacerle infinidad de lecturas, todas deprimentes; pero hay una que, por presente en todos los casos conocidos, adquiere especial importancia política. M. MARTÍN En el caso marbellí, FERRAND que nos sirve de lamentable punto de partida para esta observación, está clara- -y más lo estará cuando terminen de hablar los jueces- -la responsabilidad de quienes, en su mayoría imputados por los tribunales, ocuparon asiento en las anteriores formaciones del concejo; pero no debiera quedar ahí la cosa. La Diputación de Málaga y, más todavía, el Gobierno de la Junta de Andalucía han actuado como Don Tancredo en el espectáculo y les cabe, por su pasividad, una posible responsabilidad judicial y, en cualquier caso, una segura e inmensa responsabilidad política. Manuel Chaves es el paradigma y principal protagonista por no haber actuado durante años- -muchos- -en un asunto tan tortuoso como presente en el clamor popular. España apesta a corrupción. Pasqual Maragall, sin consecuencias, tasó la correspondiente a Cataluña en un 3 por ciento y no hay quien se atreva a evaluar fenómenos como el de la construcción en Seseña (Castilla- La Mancha, a un paso de Madrid) que, de no ser hijos de la corrupción, lo serían de la insensatez complaciente de varias Administraciones. No hay ruta en el mapa de España en la que no puedan clavarse las banderitas negras de lo indeseable, de la corrupción que, grande o pequeña- -moralmente son idénticas- va desmoronando los cimientos, nunca muy sólidos, de la decencia colectiva. La cultura del pelotazo consentida cuando no estimulada en todos los estamentos del poder, ha creado una nueva conciencia en la que todo vale si resulta suficientemente rentable; y, más doloroso aún, los instrumentos diseñados para impedirlo, perseguir a quienes incumplen las normas y repasar las cuentas públicas son, en el mejor de los casos, inoperantes. Será difícil recomponer esa situación que, de lo estatal a lo autonómico y de lo autonómico a lo local, reproduce los mismos argumentos y actúa con gestos idénticos; pero ahí reside la potencialidad de nuestro futuro. O se acaba, pronto y enérgicamente, con la costumbre de la corrupción o la palabra mañana carecerá de sentido entre nosotros. De esa corrupción, en ella y por ella, vienen las demás, las que descoyuntan la Nación y convierten en confeti la Constitución vigente. EL ZAPATERISMO, LA REPÚBLICA Y LA CORONA S H de una generación a otra, está en proceso permanente AY un poso puerilmente pérfido en aquella hide construcción y lo que aparece como germen de despótesis de causalidad por la cual al arrumbar el trucción. No es poca cosa. espíritu de la Transición se acabaría por trastoEn el caso de que aceptásemos que en fases del pasado car la Corona. La monarquía es algo cuyas raíces son de España una cierta fatiga de la monarquía facilitó que mucho más profundasy benefactoras de lo quese entienel republicanismo llegase a ser el mito de una esde al considerarla sólo como parte constitutiva peranza, la experiencia posterior de la Primera y del pacto de convivencia de 1978. Esa es una instila Segunda República- -ambas tan breves como tución que se remonta a siglos de continuidad y inestables- -tiene suficiente cuerpo como para de garantía del bien común. El zapaterismo y los ser contrastado ahora mismo por la etapa tan nuevos brotes de republicanismo coinciden en el fructífera para España que arranca de 1978. Cotiempo, pero eso no quiere decir que, incluso en mo elemento de contraste, lo vivido por la sociesus más intempestivas llamadas a la memoria dad española desde 1978, si es que no vamos a enhistórica republicana, Zapatero esté proponienVALENTÍ trar en la consideración de los efectos positivos do desmantelar la monarquía parlamentaria. Lo PUIG de la monarquía con anterioridad, acaba con la que sí parece cierto es que el actual presidente posibilidad de articular el republicanismo ni tan siquiedel Gobierno es, de todos los gobernantes que ha tenido ra como nostalgia, puesto que no hemosvisto monárquiEspaña desde 1978, el que menos aprecio tiene por el acocos más entusiastas que los republicanos que regresapio de sensatez, concordia y noción de estabilidad que se ron del exilio. cifra en la Constitución. Es más: incluso aquellos lídeForzosamente, esos brotes esporádicos de republicares políticos que en la Transición optaron por la ruptunismo pasarían por el olvido de lo presente, por su negara frente a la reforma luego han sido y son losdefensoción, para regresar a un tiempo arcádico en el que- -cores más entusiastas del espíritu que alentó el tránsito de mo dice el profesor Ángel Duarte en su análisis del repuEspaña hacia la democracia con la monarquía como el blicanismo- -hombres y mujeres del siglo XIX y del primanantial fecundo y la potencia integradora que hacía mer tercio del XX se acostumbraron a pensar que todos posibles aquellas grandes transacciones colectivas. los problemas y los grandes obstáculos con que topaban Ahora, como de repente, aparece un republicanismo en las relaciones sociales se disolverían cuando la repúde blog un residualismo de símbolos y mitos que hablica se hiciera realidad. No: cuesta realmente pensar bían sido empacados y resguardados por todos en el que Rodríguez Zapatero desconsidere de plano la realiguardamuebles de la Transición. Quizás eso no dimane dad de la monarquía. Creamos que todo es como la condirectamente del zapaterismo, pero coincide con algusecuencia de esos niños que juegan al escondite en la nas de sus extremidades virtuales. Por el contrario, toda casa solariega. Ponen tanta intención en el juego que la arquitectura de nuestro sistema político corresponde acaban por romper la vieja vajilla de la familia. Desde alos sabios principios geométricos que, en virtud de conluego, inconsciente o deliberado, el estropicio es el mistrapesos y vínculos de energía entre pasado y presente, mo. En términos equiparables, uno puede contribuir a solo la monarquía ha logrado garantizar en los más larreforzar o a debilitar la Corona. En el segundo de los gos y prósperos períodos de la historia de España. Al casos, tendríamos al nuevo republicanismo como enfernegarlo estaríamos contribuyendo a que una hipótesis medad infantil del zapaterismo. sobre el futuro erosionase los fundamentos reales del vpuig abc. es presente, de manera que ya no se distingue entre lo que,