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ABC JUEVES 29 6 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA CARRILLO Y LA CAJA DE PANDORA ANTIAGO Carrillo es una de las pocas personas a las que la Historia ha otorgado la oportunidad de retratarse ante ella más de una vez. Perseguido por la sombra infamante del crimen masivo de Paracuellos y de la sombría gestión posestalinista del PCE, la Transición pilotada por Adolfo Suárez le colocó en una tesitura esencial ante la que acertó a elegir el camino correcto. Su conferencia en el Club Siglo XXI, presentada por Fraga, simbolizó la reconciliación de las dos Españas en torno a un proyecto de futuro basado en la generosidad del olvido. Cuando Franco murió, el Partido Comunista disponía de una potente organización IGNACIO clandestina que habría poCAMACHO dido sabotear la paz del proceso democrático; Carrillo supo alinearla del lado del pragmatismo, mandó arriar las viejas banderas, abrazó la monarquía constitucional y firmó los pactos de La Moncloa. Cuando los españoles arrumbaron con sus votos el pasado que representaban él y la Pasionaria, en beneficio del joven socialismo de González y Guerra, se retiró sin demasiado ruido y de algún modo aceptó la derrota de una causa que acabaría desplomándose después en toda Europa. Estaba bien ahí, en la sombra de una Historia que le premió con cierta clemencia desmemoriada sobre su papel en la tragedia de la Guerra Civil, como parte del acuerdo que él mismo ayudó a suscribir para no desenterrar demonios que no conducían más que a la resurrección del odio. Pero a la vejez, ay, de sus noventa y tantos se le ha despertado en el alma algún rencor mal curado, seducido por la música retroactiva de la flauta con que Zapateroinvoca, sabe Dios por qué razones, los fantasmas del cainismo. Y se está haciendo un flaco favor al tratar de salir de su discreto rincón creyendo que va a ganar a destiempo una guerra que parecía haber aprendido a perder con cierta dignidad en el fracaso. Si hay alguien que no puede apuntarse al carro de la falaz memoria histórica que el zapaterismo pretende reescribir a conveniencia, ése es Carrillo. Si hay alguien a quien convienela generosidad del olvido de nuestro drama histórico, ése es Carrillo. Si hay alguien que no debe traicionar su propia apuesta, ése es Carrillo. Si hay alguien en peligro de acabar atropellado por los diablos encerrados en la caja de Pandora del pasado, ése es Carrillo. Porque él, precisamente él, que estuvo en los dos lados del espejo moral que separa la grandeza de la infamia, es el que más cuidado debería poner en no atravesar de nuevo el umbral hacia la parte oscura. Y él es el que mejor debería saber, por viejo y por diablo, que cuando hay tanto que callar conviene estar callado. Él, que gozó del raro privilegio de acertar tras haberse equivocado, tendría que saber hacerse justicia a sí mismo. Aunque sólo fuera para que no se la hagan los demás, después de todo lo que afortunadamente ha llovido sobre la sangre y las lágrimas de este país en el que, como él supo entender, cabemos todos con todas nuestras debilidades. Siempre que aprendamos a no echárnoslas en cara. S CON AMÉRICA, CONTRA BUSH L presidente Bush aterrizaba en Viena el día 21 parareunirse con representantes de la Unión Europea. Antes, en una rueda de prensa, GWB respondía a los periodistas: le preguntaban por la opinión negativa que tienen de él los europeos. Miren, la gente no está de acuerdo con mi decisión sobre Irak y lo comprendo. Para Europa, el 11 de septiembre fue un momento difícil. Para nosotros fue un cambio de pensamiento (a change of thinking) GWB es a veces tortuoso. Otras, es de total sencillez. Un cambio de pensamiento. En las cabezas de escaso pensamiento es fácil cambiar. Pero, atención, eso no significa que GWB no pueda tomar grandes decisiones, caminos insospechados. Bill Clinton, anterior presidente, respondía a un modelo distinto. Era lector de Cervantes. ¿Habrá oído GWB hablar de Cervantes? De nuevo, atención: un presidente de EE. UU. puede pasar a la historia sin tener la menor noción de los escritores euroDARÍO peos del siglo XVII. Al mismo tiempo VALCÁRCEL Estados Unidos es un país para quedarse atónito. Dos empresarios, presidentes (vitalicios) de la fundación Gates y la fundación Buffett, acaban de poner sobre la mesa 55.000 millones de dólares para luchar contra el sida, el 0.47 por ciento del PIB americano. La cultura desembrutece al hombre. Cuanto menos ignorante es el ser humano, cuanto más reflexivo, menos peligroso. Entonces, ¿cómo explicar la Alemania nazi? Es curioso, Hitler no había pasado por la Universidad. Era hombre de gran intuición y notable ignorancia. En esto último rivalizaba con sus colaboradores, Borman, Himmler, Goebbels... La presencia transitoria en el nazismo de grandes creadores, Martin Heidegger, Albert Speer, eran excepciones en la regla de la ignorancia. Pero volvamos a hoy. Desde 2003, el prestigio de EE. UU. ha caído con este segundo Bush. Con él, la peor América- -la de Cheney, Ashcroft, Rumsfeld, Bolton, Perle- -ha reaparecido en Washington, en el vértice del poder. Debemos respetar la decisión del 28 por ciento de los E americanos, electores de Bush en 2004. Los americanos, se nos dice, no cambian de capitán en medio de la batalla. Es, hay que reconocerlo, un buen argumento. Pero también es cierta la caída del prestigio de EE. UU. desde la invasión de Irak. El Pew Research Center, un instituto de investigación americano, lleva a cabo su encuesta ante 16.710 entrevistados, de dentro y fuera de América, durante seis semanas, hasta el 14 de mayo. En España, el 41 por ciento tenía una opinión favorable de EE. UU. en 2005; hoy el porcentaje ha caído al 23 por ciento. En Reino Unido, el aliado europeo más cercano, el 75 por ciento defendía a Washington hace un año; el porcentaje baja hoy al 56 por ciento. Turquía, aliado clave de América, mantenía en 2005 a un 23 por ciento de partidarios; hoy son el 12 por ciento. La guerra de Irak ha vuelto al mundo más peligroso desde que Sadam fue expulsado del poder en 2003: eso cree el 60 por ciento de los consultados en cuatro continentes. Los sentimientos pro- americanos habían mejorado tras la ayuda a las víctimas del tsunami. En 2006 vuelven a bajar. En Estados Unidos, un 29 por ciento reflejaba satisfacción: es un fuerte descenso desde el 50 por ciento de 2003. Varios indicadores económicos son favorables: paro, inflación, productividad. Pero otros son negativos: déficit presupuestario, precios de los carburantes, endeudamiento de las familias... Madeleine Albright, anterior secretaria de Estado, checa de nación, lo describe así: desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos llevó al mundo una imagen de generosidad, de liberalidad y de virtud, esa calidad que los anglosajones llaman goodness. La chulería vacua del actual presidente ha dejado esa imagen en ruinas. Costó casi cien años levantarla. Irresponsablemente, la incompetencia de GWB la ha echado por tierra. Costará mucho esfuerzo rehacerla. Martin Wolf, gran columnista británico, conservador, lo escribía en Financial Times (14- 06- 2006) sólo Estados Unidos puede decidir su futuro papel... Los europeos podrán ayudarle a encontrarlo. En parte, el mundo depende del liderazgo americano. Pero no aceptará ya las lecciones de Estados Unidos.