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30 Internacional MIÉRCOLES 28 6 2006 ABC Italia está en bancarrota y con crecimiento cero J. V. B. ROMA. Aunque Prodi se dio ayer el gustazo de afirmar que les hemos vuelto a ganar por tercera vez tras las elecciones generales y las locales, su mensaje era bastante preocupante para todos: Italia esta en bancarrota y la evasión fiscal llega al 7 por ciento del PIB, que equivale a todo el gasto sanitario Esa evasión se refiere a la economía legal, cuando la sumergida supone un 25 por ciento del total en Italia. El año 2005 se cerró con crecimiento económico cero y las arcas del Estado están vacías. El Ministerio de Infraestructuras ha parado las pocas obras públicas abiertas porque no hay dinero. El déficit presupuestario del año pasado ascendió al 4,1 por ciento del PIB, con una deuda pública del 107 por ciento. Italia tiene que apretarse el cinturón. Romano Prodi escucha atento a su homólgo libanés durante la reunión de la Banca Árabe en Roma AFP La Liga Norte mantendrá la alianza con Berlusconi pese a la derrota federalista Uno de cada cinco votantes de centroderecha dijo no en el referéndum b Forza Italia y la Liga Norte, de Umberto Bossi, siguen unidas, pero la Alianza Nacional y la UDC democristiana se desmarcan y ésta última quiere acercarse a Prodi JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Silvio Berlusconi y Umberto Bossi se lamían ayer las heridas del fracaso de la reforma constitucional federalista pero decidieron mantener la estrecha alianza de Forza Italia con la Liga Norte que forma el eje de la coalición de centro derecha, mientras que Alianza Nacional y, sobre todo, la UDC democristiana tienden a desmarcarse. Algunos líderes de la Liga Norte, como Mario Borghezio, piensan, en cambio, que sumarse a Berlusconi ha sido un error pues antes obteníamos resultados brillantes mientras que ahora hemos aguado nuestro mensaje y perdemos fuerza En realidad, sin Berlusconi serían todavía más débiles. La Liga Norte logró el 8 por ciento del voto popular en las legislativas de 1992 y superó el 10 por ciento en las de 1996. Pero estaba ya totalmente de capa caída cuando Berlusconi la compró en 2001 porque le resultaba imprescindible para lograr una mayoría. La Liga Norte obtu- vo un 3,9 por ciento de los votos en esas elecciones y el 4,5 en las del pasado mes de abril, confirmando que su techo está por debajo del 5 por ciento. Demasiado peligroso Entre los datos más interesantes del referéndum que rechazó por un 61,3 por ciento de noes frente a un 38,7 por ciento de síes la reforma constitucional federalista figura el que un 20 por ciento de los votantes de centro derecha dijeron no a un proyecto que consideraban demasiado peligroso o enrevesado. El rechazo a un texto que Berlusconi había aprobado bajo el chantaje de la Liga Norte, que amenazaba con hacer caer el Gobierno, llevó a la mitad de los votantes de la UDC a marcar el no en sus papeletas, y probablemente la proporción de noes entre los votantes de Alianza Nacional haya sido superior a un tercio. Millones de ciudadanos de a pie han votado contra lo que indicaban sus líderes políticos al ver que la propuesta presentada no era de recibo. El partido democristiano de la UDC, que lidera el ex presidente de la Cámara de Diputados, Pier Ferdinando Casini, y que logró el 6,8 por ciento del voto popular en las últimas elecciones, celebrará hoy un consejo nacional para estudiar su estrategia en esta legislatura. La UDC no se siente a gusto en una coalición con los impresentables de la Liga Norte y, todavía menos, en la incómoda oposición. Muchos de sus parlamentarios preferirían sumarse a la mayoría de Prodi, si éste repudiase el ala comunista y radical de su coalición. El proyecto se llama Partido Democrático. DEL NO A LO MISMO JESÚS NEIRA Profesor de Teoría del Estado E l resultado del referéndum de Italia cierra un largo proceso. Ante las pretensiones de la Liga Norte, la fórmula federalizadora y la pasión por el estatus constitucional surge una novedad: permanecer en la misma realidad institucional. Roma e Italia entera han sido empapeladas. Las razones esgrimidas han mezclado las reformas con cuestiones de luchas de partidos. Mucho papel y pocos argumentos. El resultado reafirma a Prodi mientras éste apunta a otro intento de reforma de la Constitución de la mano del consenso. Quien haya observado el debate sobre la reforma rechazada es consciente de la endeblez de ese hipotético nuevo intento. Ni la forma de gobierno pasa de retoques incoherentes del parlamentarismo proporcionalizado, ni la forma de Estado puede alumbrar una situación de acuerdo entre las partes enfrentadas. Si se pretendiese alguna mixtura, es obvio que no podría ser de neto carácter federal por la descompensación entre Norte y Sur. Además, cualquier intento de reformar el poder Ejecutivo se estrellaría frontalmente contra el statu quo, con su mentalidad, con su pasión del parlamentarismo proporcionalizado. Si se llegase a un acuerdo sería para un maquillaje de lo mismo. Cóctel de una mayor descentralización con un Ejecutivo débil. En contra de la experiencia del Estado federal, que requiere un Ejecutivo estable y fuerte. Esta lógica no es nueva, ni su enseñanza tampoco. No requiere alzarse a la reflexión de Hamilton. En materia de enlace entre forma de Estado y forma de gobierno es un axioma establecido sin combate, como el apuntado por Montesquieu sobre el poder y su abuso. Lo que amenaza la unidad nacional es la debilidad del Ejecutivo cuando se trata de una fuerte descentralización. Antes de plantear una reforma, quizá sea conveniente disponer de los presupuestos básicos, como ya apuntó Jay al requerir tranquilas y maduras investigaciones y reflexiones que deben siempre preceder a la constitución de un gobierno prudente y bien equilibrado que ha de regir a un pueblo libre La inversión de ese proceso es pura locura. El resultado del referéndum alcanza y alumbra el fracaso del nuevo intento. Ni clase política ni pueblo parecen inclinarse a superar la vieja y problemática Constitución, al parecer tan cara para los italianos. Las afirmaciones mantenidas en la campaña del referéndum certifican los fornidos anclajes de la clase política instalada en la partitocracia. La defienden al poseer en ella fabulosos intereses. La trayectoria del referéndum italiano transita del no a lo mismo. Cicerón ya observó que la naturaleza de la política- -léase los intereses- -se impone sobre la razón.