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ABC MIÉRCOLES 28 6 2006 27 Putin advierte de que no formará parte de una santa alianza contra Irán ni apoya el ultimátum nuclear El Consejo de Europa pide reformas que dificulten nuevos casos como el de los vuelos secretos de la CIA Siria e Irán vigilan a Shalit J. C. GAZA. Guilad Shalit, el soldado israelí secuestrado por las milicias palestinas, está vigilado en Gaza, además de por sus captores, por los ojos distantes de Damasco y Teherán, controladores aéreos y terrestres del brazo armado de Hamás, las Brigadas de Ezedín al- Qassam, a través del líder fundamentalista en el exilio, Jaled Meshaal. Hombre muerto que anda Así llamaban ayer en Israel a Meshaal, responsable según la Inteligencia militar hebrea de la operación armada contra la base de Telem en Kerem Shalom que costó la vida a dos soldados y el secuestro de un tercero. Quien paga manda refleja el dicho popular. Quien paga en este caso a Jaled Meshaal, gracias a ese dinero controla al brazo armado de Hamás, son Siria e Irán, decididos como casi siempre a utilizar la causa palestina en beneficio propio: diluir la presión internacional sobre sus regímenes. Meshaal, enfrentado desde el exilio a los líderes políticos islamistas del interior, estaría en lo más alto de la lista israelí de objetivos palestinos. Ayer lo reconocieron varios ministros, entre ellos Simón Peres, quien acusó a Damasco de estar detrás del secuestro de Shalit. Un secuestro que puede desencadenar un efecto dominó en Cisjordania. Durante todo el día de ayer, los medios de comunicación hebreos informaron de la desaparición el pasado domingo de Elías Asheri, de 18 años, colono ultraortodoxo del asentamiento ilegal de Itamar. Los Comités Populares de Resistencia, ligados al secuestro de Shalit, aseguraron haber capturado al colono, que pretendía infiltrase en Nablus para visitar la Tumba de José. Ayer hallaron un cadáver cerca de la ciudad. Se ignora si es el suyo. Insignificantes montículos de arena en Beit Lahia; el miedo se instala en Beit Hanún; alimentos y agua almacenados en Rafah; fusiles engrasados en Jan Yunis... los palestinos de la Franja se preparan para afrontar al gigante que les amenaza al otro lado de la valla Gaza, orgullo y pánico al cuadrado J. CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. Ahmed no ha dormido en toda la noche. Junto a sus compañeros de armas, con los que muy pronto puede viajar de copiloto al cementerio, ha levantado ridículos montículos de arena, él los llama montañas para dificultar la entrada de los carros de combate israelíes por el norte de Gaza. No sólo hemos levantado montañas, hemos plantado minas y colocado bombas trampa pero eso no se lo vamos a enseñar Sus palabras suenan tan poco convincentes como cualquier serie de dibujos animados japonesa destinada a los más pequeños de la casa. Pero el joven miembro del Yihad Islámico parece creérselas a pies juntillas. Nadie mejor que él, pese a su bisoñez ha participado de modo activo en la segunda Intifada, para saber que esa resistencia será eliminada en un abrir y cerrar de ojos por las enormes excavadoras del Tsahal Pero nadie le quita la ilusión de haber obstaculizado la esperada invasión israelí de Beit Lahia, como nadie le quitará ya, quizás camino del cementerio en el que acabará más pronto que tarde, sus ojeras. Un palestino autoesposado porta el retrato de un pariente suyo muerto sed de venganza de nuestro pueblo pero a mí nadie me devolverá mi casa si es demolida por los israelíes, ni me devolverá sano a mi hijo, ni hará que mis vacas y mis caballos sobrevivan durante la invasión dice con un gesto de amargura que supera ese pánico que reconoce sentir ante lo que se avecina. AFP manas, sin agua, sin comida, torturado? Tarde o temprano se revolvería contra usted. Pues aquí ha pasado lo mismo explica mientras engrasa su fusil de asalto kalashnikov Listos para lo peor Más al sur, en Rafah, donde se sospecha estaría secuestrado Guilad Shalit, Bashir almacena agua y comida en una pequeña despensa preparándose para lo peor: Como musulmán y como ser humano pido a los captores del soldado israelí que le traten bien pero como palestino castigado por la ocupación exijo que no le liberen sin que Israel pague un precio por ello Recorrido por Gaza, de norte a sur, donde el orgullo y el pánico pasean de la mano entre tumbas, escombros y montículos de arena de dibujos animados. Ni ilusiones ni objetivos Mahmud Shehada es más mayor que Ahmed. No tiene ya ilusión alguna, mucho menos desde que su hijo de 14 años, Tarek, recibiera hace un mes las esquirlas de un proyectil israelí en su cuello y quedará paralizado de por vida. Tampoco comparte con su joven desconocido el orgullo de la operación de las milicias palestinas que acabó con la vida de dos soldados israelíes y con el secuestro de un tercero, Guilad Shalit, hoy custodiado en el sur de la Franja. Seguro que ha saciado en parte la Un gato en un armario Walid no tiene gato pero no deja de hacer metáforas sobre estos animales de compañía no siempre fieles a sus amos. En un rincón cualquiera de Jan Yunis, uno de los lugares más calientes del infierno de Gaza, pregunta: ¿Qué esperaba Israel que hiciéramos después de matar a la familia Ghalia, a tantos niños, mujeres e inocentes? ¿Que nos quedáramos de brazos cruzados? ¿Qué haría un gato metido entre cuatro paredes, durante se-