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ABC MIÉRCOLES 28 6 2006 Nacional 23 Un camello acepta 19 años de prisión por matar a un drogadicto para poner fin no sólo a su calvario, sino al de su padre. El progenitor ha sido condenado a dos años El camello que mató por compasión TEXTO: ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE FOTO: JAVIER PEIRÓ VALENCIA. Descansa, Luis, tus problemas se han terminado José Antonio Muñoz pronunció esta frase el 14 de julio de 2003. Acababa de matar a Juan Miguel, un toxicómano al que durante meses estuvo proveyendo de droga por encargo de su padre, Luis, cliente habitual de su bar, desesperado por ver cómo su hijo se destruía y no podía hacer nada por evitarlo. Dos tiros en la espalda y uno de gracia en la cabeza. El camello ha aceptado 19 años de cárcel. El padre del toxicómano asesinado, dos. Jose Antonio regentaba el Bar Toni, en Valencia, pero además ejercía de camello Lo suyo era la cocaína. Un día, un cliente, Luis Rodilla, le encargó que proporcionara droga a su hijo. Estaba desesperado: Juan Miguel, su vástago, se precipitaba por el abismo de la adicción- -heroína, cocaína, alcohol, daba igual- -sin que ninguno de los tratamientos de desintoxicación a los que se sometió surtiera efecto. Era él quien le acompañaba a Las Cañas, el hipermercado de la droga a comprar cada chino, cada raya. Hasta que un día, preso de la angustia que le producía ver el deterioro físico y psíquico de su hijo recurrió a José Antonio, el del bar. Le pidió que le proprocionara droga a su Juan Miguel siempre que se la pidiera. Bastaba una llamada telefónica para autorizar la transacción hasta encontrar la solución al problema. Cada día Juan Miguel conseguía su dosis sin dificultad. Cada día su padre pagaba noventa euros. Hasta que el 14 de julio, por la noche, extrañado de que su hijo no le llamara ni le pidiera dinero, telefoneó al camello, con el que sabía que tenía una cita porque él mismo se había encargado de concertarla. Han terminado tus problemas le dijo el camello en aquella conversación. Y Luis se lo agradeció a su manera, despistando a la Policía sobre el autor del crimen. No ingresará en prisión El cadáver del joven fue localizado el 18 de julio en un espigón de la playa de Valencia. Allí era donde Juan Miguel solía consumir. Allí fue donde acudió por última vez cuatro días antes, acompañado de su camello Fueron en el coche de éste, caminaron veinte metros y descendieron a unos bloques de hormigón. Le disparó por la espalda, a poca distancia, y sin darle la posibilidad de reaccionar. Fueron tres tiros: dos en la zona lumbar- -uno de ellos le afectó al corazón- El tercero, en la cabeza, el tiro de gracia. Murió en el acto. Su camello convertido en ejecutor, ocultó el cadáver bajo algunas maderas para dificultar su localización. En su bolsillo, la última dosis, una bolsa con 1,38 gramos de coca de gran pureza que nunca llegó a consumir. La Policía tardó seis meses en dar El padre del toxicómano aceptó ayer una pena de dos años de prisión con el homicida, porque el padre de la víctima no se lo puso fácil. Interrogado en varias ocasiones por los agentes, aportó extremos inconcretos respecto a terceros vendedores para desviar su atención y le dijo a un amigo de su hijo que cuando fuera interrogado, no mencionara a Toni, el del bar, porque le había ayudado mucho y no quería causarle problemas Ayer, casi tres años después de su muerte, Juan Miguel volvió a unir a su padre y al camello. Ayer, ambos compartieron banquillo en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia. Ambos se confesaron culpables y el fiscal rebajó a 19 años la pena de 29 que pedía para el traficante por homicidio, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas; rebajó también a dos años de cárcel los tres que solicitaba para la víctima por un delito de encubrimiento y otro contra la salud pública. El traficante sólo pasó cuatro meses entre rejas. El padre no pisará la cárcel. El padre despistó a la Policía para que no descubrieran al asesino de su hijo Exteriores tuvo que intervenir para que Castro liberara a un sobrino del disidente Oswaldo Payá LUIS AYLLÓN MADRID. El Ministerio de Asuntos Exteriores tuvo que intervenir el domingo para que el régimen de Fidel Castro pusiera en libertad a Adam Mascaró Payá, sobrino del disidente anticastrista Oswaldo Payá, que había sido detenido a su llegada a La Habana, según supo ABC de fuentes diplomáticas. Hijo de español y de cubana. Adam Mascaró Payá, nacido en Cuba y que reside en España desde hace 25 años, posee la doble nacionalidad- -cubana y española- -y viajó a La Habana con el pasaporte cubano. Las autoridades de Cuba, como las de otros países, no aceptan la doble nacionalidad, por lo que Mascaró Paya sólo podía viajar a la isla con el pasaporte cubano que, según indicaron sus familiares a ABC, estaba perfectamente en regla, ya que disponía del sello preceptivo exigido por el Gobierno de Castro. Las mismas fuentes indicaron a este periódico que cuando llegó al aeropuerto de La Habana dispuesto a visitar a sus familiares como había hecho en otras tres ocasiones, el sobrino de Oswaldo Payá, que no tiene ningún tipo de actividad política, fue arrestado por la Policía, alegando que su documentación no estaba en regla. Después, fue conducido a un centro de detención en La Habana, donde se le tomaron las huellas dactilares y donde pasó la noche. La familia de Adam Mascaró Payá se puso en contacto con el diputado del PP Jorge Moragas, para exponerle su preocupación por lo sucedido y este a su vez trasmitió el problema al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino Léon. El número dos de Exteriores dio instrucciones a la Embajada española en La Habana para que se interesara por lo que estaba pasando. Las gestiones de la representación diplomática ante el Ministerio cubano de Exteriores surtieron efecto y fue puesto en libertad el mismo domingo. Las autoridades cubanas, sin embargo, no le permitieron permanecer en su país, donde pensaba quedarse 15 días, y le embarcaron el mismo domingo en un avión con destino a Madrid. El régimen castrista, según las fuentes diplomáticas consultadas, no dio ninguna explicación a la Embajada española sobre los motivos de la detención.