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12 Nacional LA SEGUNDA FASE DE LA OPERACIÓN MALAYA LA TRAMA DE LA CONSTRUCCIÓN MIÉRCOLES 28 6 2006 ABC LOS NOMBRES DEL ESCÁNDALO Francisco Javier Lendínez Ex concejal del GIL Constructor, es hermano del ex secretario personal de Julián Muñoz. Se afilió al GIL en 1995. En el año 1999 se incorporó al Ayuntamiento de Marbella. Gil le acusó de traidor por sumarse al proyecto de Muñoz. Está acusado de varios delitos, entre otros contra la ordenación del territorio. José Luis Fernández Garrosa Ex concejal de Personal En su día, fue novio de Miriam Gil Marín, hija de Jesús Gil, y se opuso a Julián Muñoz cuando éste estaba al frente del área de Urbanismo. También ocupó el cargo de gerente del Cádiz C. F. Comenzó su carrera política al lado del ex alcalde marbellí, quien le introdujo en el mundo del fútbol. Rafael del Pozo Ex jefe de la Policía local Fue imputado por el juez de la operación Malaya Miguel Ángel Torres, de los delitos de encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos, tráfico de influencias y tenencia ilícita de armas. Quedó en libertad tras abonar una fianza de 20.000 euros. Fue relevado de su cargo recientemente por baja médica. Rafael Calleja Ex concejal de Urbanismo Casado con la hija de Pitita Ridruejo, vivía sin angustias económicas. Algunos le definen como la oveja negra de una buena familia. Vendió caballos a Miguel Ángel Gil. Se enfrentó a Muñoz por el contrato firmado con Isabel Pantoja para publicitar Marbella. Calleja era partidario de fichar a Rocío Jurado. RAFAEL GÓMEZ Constructor Antiguo emigrante y tendero, levantó un imperio joyero e inmobiliario con amplias relaciones en la política andaluza El hombre de la cara de Arcángel IGNACIO CAMACHO Quienes han estado en la casa de Rafael Gómez Sánchez cuentan que en el jardín de la mansión, construida como una réplica de la Casa Blanca, hay una estatua de San Rafael presidiendo un estanque. La cara del arcángel reproduce de manera inconfundible la del popular y pujante empresario cordobés detenido en la operación Malaya y apodado Sandokán por su parecido con el actor de una célebre serie televisiva de los años setenta. Un hombre hecho a sí mismo, antiguo emigrante en Francia, que pasó de tendero a megalómano dueño de un imperio inmobiliario, ruidoso mecenas de gustos tan ostentosos como poco refinados, y auténtico poder fáctico en su ciudad natal, a cuya alcaldía ha estado alguna vez a punto de presentarse candidato. Dicen las malas lenguas que no le hace falta, porque Rafael Gómez es quien de verdad manda en Córdoba. Sus buenas relaciones con la alcaldesa de IU, Rosa Aguilar, han servido para que los enemigos políticos de la regidora intenten involucrarla en las polémicas urbanísticas que han rodeado la actividad promotora de Arenal 2000, la empresa principal del grupo que controla el empresario con cara de arcángel. En realidad, es imposible gobernar en Córdoba sin entenderse con el propietario de un conglomerado industrial que abarca desde la construcción a la joyería, el sector más pujante del tejido productivo intermedio de la ciudad, con miles de empleos asociados. ta, incluido un bufete sevillano de abogados próximo al PSOE y a la Junta, y hasta una bien engrasada interlocución con el Partido Andalucista, bajo cuyos auspicios desarrolló, en Sevilla, una de sus más espectaculares operaciones de construcción, la de la recalificación para usos residenciales de la factoría de Uralita, en la carretera de Cádiz, sobre la que ha levantado una alucinante urbanización de compactas torres cilíndricas. Consciente de su papel de liderazgo social, Gómez ha impulsado y financiado importantes proyectos, como el Parque Joyero cordobés, un equipo ciclista- -en el que participó también la Junta de Andalucía- -y una clínica de tecnología avanzada en la Costa del Sol, para la que fichó al prestigioso cardiólogo Manuel Concha, y que colgó de una de sus más potentes promociones inmobiliarias. Hombre de intuición y olfato para los negocios, Sandokán ha trabajado siempre procurando incluir en sus iniciativas de lucro ciertas contrapartidas de interés público, que le La espectacular vivienda de Sandokán en Córdoba EFE Promotor de proyectos sociales, en su casa de Córdoba tiene una estatua de San Rafael que reproduce su propio rostro servían para granjearse el favor de las autoridades. La playa de Córdoba La costa malagueña, en especial el tramo de Fuengirola- -la playa de Córdoba -a Marbella, era el escenario de expansión natural de sus negocios inmobiliarios, que han acabado llevándole a prisión en medio de la tumultuosa operación contra la corrupción gilista. Operación que acaso tuvo su origen en una turbulenta partida de cartas, una timba celebrada en cierta finca durante la que parece ser que llegaron a ponerse sobre la mesa tres millones de euros. Los jugadores eran el propio Sandokán, otro empresario de su mismo origen social y geográfico apodado Pacurri, unos gitanos que actuaban como prestamistas... y Juan Antonio Roca, el tristemente célebre cerebro del tinglado urbanístico marbellí. Sobre lo que pasó aquella noche circulan diversas versiones, pero pudo ocurrir que alguien hiciese trampas y que los perdedores acabasen transformando su resentimiento en denuncia. Una cosa es segura: que a Rafael Gómez, el expeditivo y rumboso self made man cordobés, el hombre que le puso su cara al Arcángel, le gustaba apostar fuerte. Quizá demasiado. MANOLO E IGNACIO GONZÁLEZ Ganaderos y apoderados El apoderado de Rivera Ordóñez y su hermano, testaferros de Roca MADRID. Ya en el mes de abril, el apellido de los González se vio vinculado a la primera parte de la operación cuando se inmovilizó la ganadería de Toros de San Miguel, propiedad de Juan Antonio Roca, que dirigía Ignacio, el menor de los hermanos. Junto con Manolo guía la ganadería que heredaron de su padre, el matador de toros Manolo González. A su nombre siguieron lidiando, tras la muerte del padre a finales de los años ochenta: Manolo González y González SánchezDalp. Ambos combinan sus labores ganaderas con las de promotores inmobiliarios. Además, los hermanos se dedican a tareas de apoderamiento. Actualmente, Manolo es el mentor de Rivera Ordóñez, desde hace un par de temporadas, e Ignacio administra la carrera del matador de toros de Linares Curro Díaz. En el toreo, su padre dejó huella con un corte de torero de la fina escuela sevillana en los finales de los 40 y principios de los 50. Siempre han sido gente querida y respetada en Sevilla. Sandokán, campechano Ocurre que a Sandokán, de natural expansivo y campechano, populista y dicharachero, le gusta dejarse ver, el protagonismo. Un gusanillo que lo mismo le lleva a convertirse, durante una época, en el principal accionista del equipo de fútbol de la ciudad, al que dotó de un nuevo estadio, que a coquetear con la política, aunque su control de la actividad pública sea más eficaz desde la segunda línea. Sus fluidas relaciones abarcan casi todo el espectro partidis-