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120 MARTES 27 6 2006 ABC Gente Johnny Depp vuelve a estar de actualidad, esta vez porque se acaba de editar en castellano Johnny Depp. Un rebelde moderno una biografía que se sumerge en la personalidad de este actor que ha dejado atrás su imagen de adolescente conflictivo para acabar siendo uno de los artistas más respetados de su generación. La artista siempre contó con el apoyo y el cariño de Ortega Cano, de su hija Rocío y de su hermano, Amador Mohedano FOTOS: J. GARCÍA, CH. BARROSO y E. AGUDO Rocío Jurado, generosa hasta el final El domingo se abrió el testamento de la artista. Su casa de La Moraleja se pondrá en venta en el plazo de un año y el beneficio se repartirá entre sus tres hijos. No la podrá comprar nadie de la familia TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR que sólo tienen acceso sus herederos directos. Pero, por lo que ha podido saber ABC, Rocío ha sido muy generosa con su familia, que hace unos días declaraba no esperar nada de su parte. Rocío nos dio todo en vida aseguraban Gloria y Amador Mohedano. Separación de bienes Pero, tras la muerte, también les ha dado mucho. Como Rocío y Ortega Cano se casaron en régimen de separación de bienes, la cantante ha querido repartir su legado propio entre su familia de sangre. Así, a sus dos hermanos les ha dejado la finca de Chipiona conocida como Los Naranjos aunque realmente se llama San Jorge A Gloria también le deja su casa de Chipiona, que bautizó como Mi abuela Rocío en honor a su abuela. Rocío compró esa vivienda con sus primeros ahorros después de intentar adquirir la casa donde nació y que casualmente subió de precio cuando se enteraron que estaba interesada en ella. En ese chalé, donde días atrás los vecinos dejaban mensajes de esperan- llamaban la más grande y así es como la define también su hermano Amador cada vez que la recuerda. Rocío ha sido grande hasta en su testamento comentaba ayer. Y es que la familia de Rocío está más que agradecida con el gesto que tuvo la chipionera al acordarse de todos y cada uno de ellos a la hora de hacer su testamento, que finalmente se abrió el domingo. A las once de la mañana fue La cuando se convocó la reunión familiar en la casa de La Moraleja. Hasta allí acudieron la abogada de la artista; su viudo, José Ortega Cano, que días antes había regresado de su estancia en Miami, donde asistió a un funeral por el alma de Rocío y aprovechó para descansar en la playa con sus dos hijos; así como los hermanos de la cantante, Amador y Gloria, con sus respectivos cónyuges. Ese día iban a conocer las últimas voluntades de Rocío, que había redactado la misma mañana que ofreció una rueda de prensa para anunciar a los cuatro vientos que padecía un cáncer de páncreas. Antes de esa convocatoria, Rocío se fue al despacho del notario en compañía de su abogada. Después se sinceró ante los medios y más tarde viajó a Houston para comenzar un tratamiento tras ser intervenida en el hospital Montepríncipe. Desde esa mañana de septiembre de 2004 hasta el día de hoy la artista no pidió modificar ni un punto del testamento. Lo dejó todo atado y bien atado, pensado y calculado para repartir entre los suyos lo que ha sido toda una vida de esfuerzo y sacrificio entregada a una profesión que le nació desde bien niña y por la que luchó como pocas. Lógicamente, el testamento es un documento privado al