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ABC MARTES 27 6 2006 105 MUNDIAL 2006 LA SELECCIÓN Nadie quiso olvidar JULIÁN ÁVILA El partido está plagado de connotaciones. Habrá reencuentros, abrazos y besos. Y vendetta Todos serán amigos hasta que el colegiado Rosetti haga sonar el silbato. Hay cuentas deportivas pendientes, incubadas bien en seleccio- nes anteriores o en los clubes en los que militan. Vieira se fajará con Cesc, su hijo deportivo. Y Puyol con Henry listas vigilarán otro de los grandes duelos. Puyol y Henry. Sólo se han enfrentado en una ocasión, pero en torno a esa disputa se ha creado una leyenda urbana. Fue en la reciente final de la Liga de Campeones. Uno de los mejores delanteros del Viejo Continente y del mundo contra uno de los mejores centrales. El primer asalto acabó con empate porque Henry volvió loco a Puyol, pero el azulgrana logró levantar la Copa. Pero entre medias quedaron heridas abiertas. Así lo reconoce el propio Puyol cuando se le pregunta por su marcaje al francés: A lo largo de mi carrera me ha tocado enfrentarme a grandes delanteros. El que más me ha costado marcar o controlar en una defensa zonal es Henry. Es muy fuerte y no hay modo de tirarlo. Con el balón en los pies es muy bueno y sus movimientos en ataque desequilibrantes, sobre todo si tiene espacios El central no quiere remover el duelo y prefiere solventar las deudas en el campo: El partido no se debe reducir a un enfrentamiento Puyol- Henry. ¿Cómo defenderlo? Con todo el equipo. Defendiendo todos y atacando todos. Tampoco hay que obsesionarse porque Francia no es sólo Henry. Tenemos que juntar las líneas para que no encuentre espacios. La final de la Liga de Campeones fue un partido un poco extraño. Como se adelantó el Arsenal y se quedó con un menos, tuvimos que ir para arriba con casi todo y Henry dispuso de mucho sitio para montar el contragolpe. Ahí es peligroso y muy difícil de marcar HANNOVER. Cuando Cesc pisó el vestuario de Highbury dirigió sus ojos hacia la punta de sus zapatillas presa del nerviosismo y de la timidez para esquivar el examen de los veteranos. Allí se estaban cambiando Henry, Vieira, Campbell... Las vacas sagradas del Arsenal lo recibieron con la mayor de las indiferencias, hasta que pisó el césped y entró en contacto con el balón. Vieira lo acogió como a un hijo. Le enseñó a manejarse sin complejos en un espacio dominado por narcisistas y egocéntricos. Lo primero que hizo fue gastarle varias bromas para que se integrase. Después, el mono de trabajo. Cesc aprendió a pasos agigantados de su mentor. La colocación, la anticipación, quitar o meter ritmo al partido, los códigos del vestuario. La madurez aceleró el curso hasta tal punto que Vieira comenzó a elogiar a su compañero pese a su juventud. Cuando el francés se marchó al Juventus lo hizo con la convicción de que dejaba un recambio de garantías. No esperó mucho para comprobarlo. El bombo quiso que Arsenal y Juventus se cruzasen en los cuartos de la Liga de Campeones. Vieira volvió a Highbury antes de lo previsto. Y allí estaba Cesc para repasar la lección. El repaso del alumno al profePuyol, bastión defensivo sor fue espectacular. Al final de este partido, Henry se vació en elogios: vuelta en Delle Alpi. No fue posible. Había entregado a su enemigo sus mejo Si lo dejas jugar, puede matar al otro equipo. Marca bien los tiempos, lee res armas y no sabía cómo frenar ese manantial. Ahora se vuelven a ver las bien el partido. Sabe cuando debe parar la pelota o debe tener la posesión caras y el francés intentará levantarse de la primera humillación pública. Vieira se prometió venganza para la Henry, el delantero más fuerte y hábil Sólo tengo palabras de agradecimiento para Patrick. Me lo enseñó todo de manera gratuita y me ayudó, pero si hay que meter la pierna, se meterá sin pensar qué fue o qué es dice Cesc. En este mismo partido, los especia-