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62 Cultura MARTES 27 6 2006 ABC (Viene de la página anterior) Me costó largo tiempo ir comprendiendo el lenguaje, el enigma de la pintura. Aún sigo aprendiéndolo Entré en la pintura como en un jardín, y pronto percibí que el jardín era un bosque, prodigioso, arriesgado sus padres y su tío a Madrid. Visitó el Casón, entonces Museo de Reproducciones, que le causó asombro y el Prado: Por fin veía las obras de los más grandes pintores, sobre todo de Velázquez. Acostumbrado a la pintura tan luminosa de mi tío, me parecieron oscuros, eran demasiado grandes para mi poco conocimiento. Al salir le confesé a mi tío que me gustaba más su pintura y todavía recuerdo la cara que puso al oírme Ahora me asombra la seguridad de mi tío- -dice con generosidad un emocionado Antonio López- -en mi capacidad para la pintura, su voluntad en que fuera pintor, y me conmueve hasta qué punto sentía a pesar de sus dificultades de entonces que la pintura era una buena tarea a la que dedicar la vida El Guggenheim descubre en España las acuarelas y pasteles de Max Beckmann El museo bilbaíno exhibe 70 obras del artista, que fue objetivo de los nazis b Este gran pintor superó el horror de la guerra en su obra sobre papel, más lúdica y reservada a los suyos y que ha tenido la necesidad de preservarse de la luz J. A. GONZÁLEZ CARRERA BILBAO. Max Beckmann (Leipzig, 1884- Nueva York, 1950) vio espantado en 1937 cómo los agentes culturales del régimen nazi incluían diez de sus expresionistas cuadros figurativos que hablan de la distorsión de la relaciones humanas y de la traición al devenir de la especie, en la Exposición de Arte Degenerado. Dejó su país y no volvería nunca. Moriría en Nueva York sólo 13 años después. Rehabilitado y cotizadísimo en el mundo libre -su Autorretrato con corneta de 1938, ostenta con 16,6 millones de euros el precio récord en pintura alemana del XX- una exposición le descubre en el Guggenheim en su universo más personal, el de sus acuarelas y técnicas mixtas sobre papel, inéditas hasta su exhibición en primavera en el Schirn Kunsthalle, de Fráncfort. Una oportunidad única, que tardará en repetirse, debido a la necesidad de preservar este tipo de obra de la luz. Beckmann, que trabajará descabalgado de los grupos El Puente y El Jinete Azul, vivirá en directo los horrores de la I Guerra Mundial, llegando a padecer un colapso nervioso Esto inspirará su obra. Años después, en esta otra parte de su trabajo, que acomete con decisión desde 1924, se muestra más vitalista, lúdico e irónico, como si se ayudara de ella para superar el horror vivido. los nazis. El arte conceptual y minimal retardó el reconocimiento de Beckmann, como el de otros pintores, hasta los años ochenta. Y no ha parado. Bilbao y el Apocalipsis Sin embargo, en España apenas se le han dedicado más que un par de exposiciones, vistas en 1997 en el IVAM y en la sala de la BBK en Bilbao, que el historiador Kosme de Barañano dedicó a sus ilustraciones para el Apocalipsis de San Juan. La nieta lo recordaba ayer, admirada además porque ahora la obra sobre papel de su abuelo se confronte con la belleza y la alegría que transmite este edificio Mayen Beckmann ha reconocido su miedo porque el tamaño del edificio diseñado por Frank Gehry se tragara las pequeñas obras de su abuelo. A su juicio, Bilbao es el lugar más especializado para el Apocalipsis del pintor en todo el mundo: En ningún otro lugar se pueden ver o se han exhibido tantas hojas coloreadas sobre el Apocalipsis de Max Beckmann. Estas piezas no parafrasean, ni complementan las pinturas del artista, sino que a menudo anuncian algo nuevo. En ellas el pintor se retira y nos hallamos ante un creador que trabaja con una cierta ligereza, admite el humor y sabe cómo sucumbir a la magia del momento. Por ello, la imagen de un artista que sufre por los problemas de la historia y de la existencia humana se enriquece con nuevas y sorprendentes facetas. Y, por último, pero no por ello menos importante, las obras sobre papel de Beckmann ilustran su formidable dominio técnico Con entrega, a veces con zozobra Y, siguiendo con las confesiones, comenta: Me costó largo tiempo ir comprendiendo el lenguaje, el enigma de la pintura. Aún sigo aprendiéndolo. Entré en la pintura como en un jardín, y pronto percibí que el jardín era un bosque, prodigioso, arriesgado Ha pasado más de medio siglo desde su ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y dice que ha vivido este largo recorrido con entrega, a veces con zozobra. Un recorrido en el que se ha ido encontrando con el arte antiguo, con Vermeer, con Velázquez, con la música, la literatura, el cine... Solamente por penetrar un poco en el espacio del Arte como espectador ha merecido la pena Sus palabras fueron recibidas con una larga ovación. En nombre de la ministra de Cultura, que sigue convaleciente de una operación, habló el subsecretario de Cultura, Antonio Hidalgo, quien tildó a Antonio López de maestro de la luz y del análisis, un artista español de rasgos míticos; pintor, dibujante y escultor de culto en cuya obra la magia está presente desde el principio En su opinión, Antonio López es el pintor más fácil de ver y de entender a primera vista, pero creo, sin embargo, que es el más difícil de explicar, de contar. Su pintura suscita interrogantes sin fin, y el misterio y la emoción que emanan de toda su obra le confieren ese personalísimo carácter que la individualiza y la hace inconfundible. No pretende capturar el momento fugaz, sino la ausencia del tiempo. Su arte nos sitúa en una privilegiada y estimulante atalaya Del Báltico a Goethe Se diría que quiere demostrar que es incluso capaz de no tomarse tan en serio considera su nieta Mayen Bekcmann, comisaria de la muestra con Siegfried Gohr. La exposición presenta un impresionante conjunto de setenta piezas, que empiezan siendo bocetos y obras secundarias, y llegan a ser en los años 30 y 40 obras mayores en toda regla, en las que ensaya con gran dominio de la técnica enfoques y soluciones nuevas con mezclas de acuarela, guache, tinta china y trazos a lápiz o a pluma, según los comisarios. En ella se alternan escenas de playa en el Báltico, retratos propios, de amigos y familiares, imágenes de raigambre mitológica y bíblica traídas a veces de forma misteriosa a su tiempo, y escenas también inspiradas en el Fausto de Goethe; lo mismo que naturalezas muertas y vistas deliciosas de la naturaleza viva del sur de Alemania, de cuando deja su impronta en Weimar y enseña en Fráncfort, entre 1917 y 1933, hasta que debe dejar su cátedra en la Escuela Städel, a causa de EPA Lluvia ácida sobre Van der Helst Un empleado del Rijksmuseum de Amsterdam limpia en esta imagen el lienzo Celebrando la Paz de Munster (1648) de Bartolomeus van der Helst, después de que el domingo un alemán de 69 años rociara el cuadro con ácido. Según fuentes del museo, los daños se limitan al barniz exterior del óleo, aunque la obra deberá pasar por el taller de restauración. El agresor, que ha admitido el ataque, pero no ha explicado sus motivaciones, figuraba en una lista negra de la pinacoteca