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58 Sociedad MARTES 27 6 2006 ABC Educación Más de la mitad de las familias españolas apenas se ocupan de la educación de sus hijos Uno de cada dos alumnos con suspensos no recibe ayuda de sus padres en las tareas escolares b El 4 por ciento de los padres sólo Familia y educación Tipo de recompensas por aprobar el curso Un viaje 6 %I ría al cine, cenar, etc. 2 Daría dinero 3 %O tras cosas 4 Daría un regalo 26 Frecuencia con la que los padres vigilan y están detras de que sus hijos estudien De vez en cuando 11 Los fines de semana 3 Felicitaría 59 No vigilan 37 Sólo cuando suspende 4 se preocupan cuando hay suspensos y un 3 por ciento durante los fines de semana. Casi cuatro de cada diez reconocen que no lo hacen nunca R. BARROSO MADRID. El fin de curso ha llegado, y con él, además de las vacaciones, entran por la puerta de casa los aprobados y los suspensos. Con los primeros no hay problemas, pero con los segundos saltan las alarmas, surgen las malas caras y, en muchos casos, los castigos. La preocupación asalta a los padres al filo del verano: el niño tiene que recuperar, hay que buscar una academia, pagarla y, para más inri, cambiar la fecha del apartamento que ya estaba alquilado... Llegado este momento cabría reflexionar sobre qué parte de culpa o responsabilidad tienen las familias en esto de los suspensos. Y es que no es para menos: el 37 por ciento de los padres reconocen que ni vigilan ni incentivan a sus hijos en el estudio, a ello hay que sumar un 11 por ciento que lo hace de vez en cuando, un 3 por ciento que lo deja para los fines de semana y un 4 para cuando suspenden. Tan sólo cuatro de cada diez padres dice que se ocupa de forma continuada y perseverante del estudio de sus hijos. Así lo revela el último informe sobre Padres e hijos en la España actual elaborado por la Fundación La Caixa donde, además, se señala que la frecuencia de esta dedicación depende del rendimiento académico de los hijos, es menos frecuente cuanto mayores son éstos, cuanto mayor es la conflictividad familiar y es también algo más esporádica con las hijas que con los hijos varones. Familias desbordadas Muchos padres se autopresentan como perdedores de sus capacidades educativas y consideran- -un significativo 70 por ciento- -que la educación de los hijos es hoy más difícil que en la época de sus padres. Por tanto, existe un pesimismo muy extendido acerca de su capacidad para conseguir determinados logros educativos por más que se esfuercen en ello, sobre todo entre las madres: un 43 por ciento frente a un 31 por ciento de los varones. Es decir, la mitad de las familias no tienen mucha confianza en su rol de padres y sienten, sobre todo, impotencia ante la importancia que han adquirido otros agentes socializadores, como la televisión, los amigos o el ambiente de la calle, con los que compiten e incluso contra los que consideran que tienen que luchar Casi todos los días 45 Estrategias de respuesta ante un suspenso de los hijos En según el número de suspensos 100 80 60 40 20 0 Nada Le dicen que tiene que estudiar más Le regañan y castigan un tiempo 0 1 2 3 y más Total Lo hablan y buscan una solución Infografía ABC derar que ya no necesitan supervisión y apoyo, y dejan de incentivar y vigilar si realmente están estudiando, al tiempo que la proporción de suspensos crece. Preocupación esporádica Controlan menos a las chicas que a los chicos y cuanto mayores son los hijos más se desocupan Seis de cada diez padres optan por el diálogo para buscar una solución a los suspensos En líneas generales, el informe señala que la preocupación que los padres españoles mantienen es más esporádica que continua y que la proporción de familias que hacen dejación de sus responsabilidades cuando objetivamente tendrían que asumirlas porque sus hijos suspenden, alcanza el 14 por ciento. Y en todo esto, la ayuda con los deberes es considerada como un indicador adicional de la implicación de las familias en la educación. Ahora bien, quienes más ayudan son los padres- -normalmente sólo uno de ellos- -pero también en una minoría de casos ambos y el recurso a profesores particulares o academias es más frecuente que la ayuda de los hermanos. Hay un 31 por ciento de escolares que no reciben ayuda, en su gran mayoría porque los padres señalan que no hace falta En esto, la proporción de hijos con suspensos entre los que no han recibido ayuda alcanza el 50 por ciento. El informe puntualiza que el rendimiento de los escolares deja mucho que desear, sobre todo, cuando más avanzan en el currículum educativo y a medida que van entrando en la adolescencia Diálogo, sermón o castigo Pero ¿qué estrategias utilizan los padres para afrontar las situaciones de suspenso? La más frecuente es la negociación con la que intentan hacer ver a los hijos la inaceptabilidad del resultado y se sopesan o discuten distintas alternativas para buscar una solución. Dos de cada tres padres (65 por ciento) así lo señalan. Los demás, bien se decantan por la recriminación y el castigo (13 por ciento) bien por el sermón esto es, les dicen simplemente con mayor o menor énfasis, según las circunstancias, que tiene que estudiar más (16 por ciento) Otro cantar es cuando los suspensos se van acumulando donde la vía negociadora se agota y los padres se decantan bien por la amonestación y el castigo, bien sólo por lo primero y la incitación a que tienen que estudiar más. Además, señala que la estrategia negociada aparece con más frecuencia en familias con mayor capital cultural y económico. Dejación en la adolescencia Teniendo en cuenta todo lo anterior, hay padres (33 por ciento) que consideran que no hace falta que vigilen si sus vástagos estudian o no, y eso a pesar de que muchos no tienen hijos especialmente trabajadores y o capacitados. De tal manera que, entre esos alumnos que supuestamente no necesitan supervisión, un 17 por ciento suspendió una asignatura en la última evaluación y un 19 cateó dos o más. Pero es sobre todo durante la adolescencia y en la juventud temprana (cuando más lo necesitan, aunque también cuando más se oponen los propios hijos) cuando una parte apreciable de los padres comienza a consi- La recompensa de aprobar Una moto, un viaje con los amigos, unos cuantos juegos para la Play Station... por pedir que no quede. Muchos escolares esperan su recompensa al final de curso. No obstante, la compra de algún regalo es una opción por la que se decantan apenas tres de cada diez padres (26 por ciento) por dar dinero un tres por ciento, un 2 por algún ritual de celebración como ir al cine, de cena, algún parque de atracciones... y un 6 por ciento se anima a incentivar a su hijo con un viaje. La mayoría, un 59 por ciento, se decantan por felicitarle, cosa que, además de educativa, por otra parte, sale mucho más barato. El informe señala que estas simbolizaciones del esfuerzo (de las que son más partidarias las madres) no dependen de la capacidad adquisitiva de los padres. También se precisa que aunque los padres utilizan castigos en casos de suspensos, tienen también a proporcionar después algún tipo de regalo, mientras que en las familias más negociadoras se suele utilizar sólo la felicitación.