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ABC MARTES 27 6 2006 29 Los italianos rechazaron en referéndum la reforma federal de parte de la Constitución Felipe Calderón cierra la campaña electoral para la Presidencia de México con un mitin en el Estadio Azteca La familia del soldado israelí secuestrado en Gaza suplica a sus captores, que seguro que tienen mujeres e hijos que le traten bien. Los Shalit, desde su casa en la Alta Galilea, piden por la liberación del joven recluta Aferrados a la última esperanza J. CIERCO EPA sa de emplear armas químicas contra Israel (no parece nada probable que cuenten con este tipo de armamento, según fuentes militares israelíes) y las sugerencias siempre radicales del diputado de la extrema derecha hebrea, Avigdor Lieberman: Lo que tenemos que hacer es secuestrar a Haniyeh Amenazas que no llegan sólo de parte israelí. Los grupos armados palestinos podrían aprovechar que la atención militar israelí se concentra en Gaza para atacar desde Cisjordania. De ahí que las Fuerzas de Seguridad hebreas hayan decretado en todo el país el estado de máxima alerta. Así están las cosas. Para echarse a llorar. Para echarse a temblar. MITZPE HILA (ISRAEL) Una bandera israelí ondea encima de las tejas rojas. La casa está cerrada a cal y canto. Las persianas bajadas. La familia, rota, grita su dolor en silencio. Los vecinos les abrazan en la distancia corta. Israel les consuela desde el respeto, el cariño, la solidaridad. Oficiales del Ejército y expertos en comunicación han instalado equipos especiales por si llamaran los secuestradores. Los periodistas montan guardia en la puerta del hogar de los Shalit a la espera de noticias. Mitzpe Hila es una coqueta urbanización donde se pueden alquilar habitaciones para pasar un fin de semana en el norte del país, en la Alta Galilea, muy cerca de la frontera con el Líbano. Nunca había aparecido en las noticias de las nueve. Los Shalit, hogareños, amantes de la naturaleza, muy unidos, tampoco. Hasta ahora. El mediano de los tres hijos, Guilad, permanece secuestrado en Gaza. Sus padres lo supieron horas después de la operación lanzada por los milicianos palestinos contra el puesto militar de Kerem Shalom. Estaban en el trabajo. Como su hermano mayor, de 21 años. La pequeña, de 16, sí estaba en casa. Desde entonces apenas han salido a la esquina. Ayer lo hizo unos minutos un aturdido pero comprensivo padre, al menos con los periodistas, que pidió la liberación de su hijo. Seguro que las personas que le han secuestrado también tienen mujeres, y padres, e hijos, y familia, y saben lo que se puede sufrir por ellos. Les pido que piensen en ello, que le traten bien. Nosotros le esperamos en casa con los brazos abiertos, aferrados a la esperanza que ya es lo único que nos queda Noam Shalit, padre del soldado secuestrado, pide públicamente su liberación Noam Shalit no puede decir mucho más. Sus palabras, entrecortadas por la emoción, brotan con dificultad de una boca reseca que muestra una media sonrisa. AFP Carta abierta Más tarde, junto a su mujer, Aviva, redactan una corta pero sentida carta que publica la edición electrónica del Yedioth Ajronoth, en la que envían el mismo mensaje, eso sí con unas palabras para su hijo: Esperamos que puedas leer estas líneas, hijo; quere- Queremos que sepas que hacemos todo lo posible para que puedas volver a casa mos que sepas que hacemos todo lo posible para que puedas volver cuanto antes a casa. Te queremos mucho. Papá y mamá El sol pega fuerte en Mitzpe Hila. Pero no calienta. El desánimo enfría los ánimos. Las sucesivas visitas de los altos mandos del Ejército; del Gran Rabino de Israel; del embajador de Francia (los Shalit comparten la nacionalidad israelí con la francesa) no sirven de demasiado consuelo. Era, es (se corrige para hablar por supuesto en presente) un chico estupendo, alegre, educado, muy bueno en matemáticas y amante del fútbol. Esperemos que al menos le dejen ver el mundial comenta una vecina con lágrimas en los ojos. Las mismas que nublan estas horas la vista de todo un país agarrado, como la familia, a ese clavo ardiendo llamado esperanza.