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ABC LUNES 26 6 2006 67 Toros FERIA DE SAN JUAN BARCELONA Alicante ruge con el león de Cehegín y saca en hombros a Encabo Plaza de toros de Alicante. Domingo, 25 de junio de 2006. Última corrida. Media entrada larga. Toros de Palha, desiguales; mansos, complicados y con peligro los tres primeros; los últimos se dejaron más; destacó el 5 Pepín Liria, de tabaco y oro. Pinchazo hondo caído, pinchazo y estocada baja (saludos) En el cuarto, estocada tendida y desprendida (oreja con fortísima petición de la segunda) Juan José Padilla, de verde y oro. Pinchazo en los costillares, estocada muy contraria y bajonazo (división con saludos desde el callejón) En el quinto, estocada caída (oreja) Luis Miguel Encabo, de blanco y plata. Estocada baja y trasera (oreja) En el sexto, estocada (oreja) Salió a hombros. Maragall salva el toreo y Manolo Sánchez y Juan Diego lo explican Á. G. ABAD BARCELONA. La Fiesta está salvada. Le ha bastado a Maragall anunciar su retirada y convocar nuevas elecciones para que la propuesta de Esquerra Republicana para cargarse los toros en Cataluña haya quedado desactivada. Que la calma vuelva a los empresarios, toreros y ganaderos, a todo el entramado taurino. Ya no tienen por qué preocuparse. Que guarden para mejor ocasión los recursos legales, las campañas de imagen a favor de la Fiesta, a favor del toreo, las acciones para reactivar la afición, el explicar entre la juventud el patrimonio cultural y artístico qué significa la tauromaquia... Que se guarden todo lo que nunca han puesto en marcha y que sigan tranquilos sin invertir un solo euro en promoción. Que no se preocupen, Maragall ha salvado sus vergüenzas. Que no se preocupen, que por aquí todavía hay un puñado de aficionados dispuestos a pagar unas entradas carísimas y a dejarse partir la cara cuando a las puertas de la Monumental aparecen animalistas que les llaman hijos de mala madre y asesinos. Estos aficionados, además, saben reaccionar ante el buen toreo que ayer desparramaron, ante una infumable corrida de Jaime Brujó, Manolo Sánchez y Juan Diego. Buena disposición en el vallisoletano Manolo Sánchez, que a su primero le robó muletazos enjundiosos, que rezumaron torería. Fue una faena justa, medida, de un torero muy firme y metido en los terrenos del toro. No pudo rematar con el otro, desbravado como todo el encierro. Juan Diego toreó a la verónica templado y de forma espléndida al recibir a sus dos enemigos. Un marmolillo el que hizo tercero y con algo más de movilidad el quinto, con el que se entregó a fondo. Labor desigual presidida por la entrega y por destellos de calidad que supieron a gloria al público. La estocada, arriba y de efecto fulminante, ya valía la oreja. Y fue la espada el talón de Aquiles del nuevo matador catalán Raúl Cuadrado, que en tarde tan importante sólo pudo demostrar ilusión, voluntad y apuntar buenas maneras. ROSARIO PÉREZ ALICANTE. No viste uniforme caqui ni de su traje cuelgan galones, pero es un soldado fraguado en las batallas más duras. Soldado de plomo. Allá donde haya una guerra su nombre aparece herrado con letras de fuego: Pepín Liria. La gente aguardaba expectante su regreso a la Feria de Hogueras, después de indultar un toro el pasado año. Y otra vez dio cuenta de la misma divisa: Palha, que lidió una corrida mansa y con peligro, aunque los tres últimos se dejaron algo más. Difícil fue el que rompió plaza, con el que Liria expuso a carta cabal, mostró su faceta de lidiador curtido y alcanzó pasajes meritísimos. Alicante rugió con el león de Cehegín, que principió de rodillas su segunda faena, vibrante y valiente, emocionante y firme, frente a un toro con transmisión y repetidor, pero que en la recta final, por no desviarse del camino de sus hermanos, flirteó con las tablas. Se tiró a matar con fe, pese a que la espada se hundió algo defectuosa, y el respetable solicitó con énfasis las dos orejas. El presidente se apuntó una sonora bronca por conceder sólo una. Liria, a quien adoran por tierras mediterráneas, fue obligado a dar dos vueltas al ruedo en medio de los gritos de ¡torero, torero! Pepín Liria tira de una estocada sin puntilla al palha de su triunfo con no pocas penurias. Medio muletazo y a por el acero. No cabía otra cosa, aunque tampoco pareció propio de un torero que tanto prodiga esas vestimentas a lo Paquiro el amago de esconderse en un burladero expresando que él no mataba ese marrajo. No duró mucho el arrebato y lo pasaportó tras varios intentos en los que se lanzó a los bajos con descaro. Se postró de hinojos en un VIGUERAS afán de reconciliarse con el público ante el quinto, al que recibió con una larga cambiada y ejecutó un trasteo populachero después de compartir banderillas con Encabo. Hubiese perdido el título de matador si se aplicasen las reglas del carné por puntos: lástima que torease con esa velocidad al toro más sobresaliente del sexteto. Se embolsó un trofeo en un ambiente triunfalista. Mejor argumento Encabo se convirtió en el único que abandonó en hombros el ruedo al lograr premio en los dos de su lote, en los que se lució con el capote. Prologó con unas dobladas en las que el tercero se metió ya por dentro, pero lo intentó afanoso, sin demasiadas apreturas, y esbozó derechazos reseñables. También cató el izquierdo, de peor condición; aun así, se permitió el lujo de adornarse con un farol. El palha rodó como una pelota tras una estocada baja y los pañuelos flamearon. Mejor argumento el de la última faena, con un animal más potable que en el epílogo se quedó corto. Encabo hizo gala de su técnica y su clásico concepto y abrochó con torería con unos ayudados. El segundo puso en aprietos a las cuadrillas, pues hacía caso omiso de los capotes. Cómo sería de malo que Padilla delegó el tercio de banderillas en sus subalternos, que colocaron tres palos El Cid desoreja al mejor toro de una mala corrida de Núñez del Cuvillo en Algeciras AGENCIAS ALGECIRAS. Un toro, el único de una mala, descastada y deslucida corrida de Cuvillo, puso en bandeja el triunfo a El Cid, según burladero. es. Un toro noble, con mucha clase, que se vino arriba y fue fuertemente ovacionado en el arrastre. El Cid protagonizó la mejor faena de la feria, un trasteo con dominio de los tiempos y las distancias, en el que brilló el temple del de Salteras. También brilló Morante en el quinto, un toro noble y con clase de Gavira, con el que el sevillano se inspiró en una faena a más y creciente, con muchos detalles y franca pinturería. Se lidiaron cuatro toros de Benjumea (1 3 4 y 6 uno (2 con el hierro de Núñez del Cuvillo y un sobrero (5 bis) de Gavira, desiguales de presentación y de juego desigual. Enrique Ponce, saludos en ambos. Morante de la Puebla, bronca y oreja tras aviso. El Cid, silencio y dos orejas tras aviso. El sábado, Pablo Hermoso de Mendoza protagonizó una gran noche de rejoneo. Con casi tres cuartos de plaza, se lidiaron toros de Fermín Bohórquez muy nobles aunque algunos justos de casta. Fermín Bohórquez, oreja y ovación. Hermoso de Mendoza, dos orejas y dos orejas y rabo. Antonio Domecq, silencio y vuelta al ruedo tras petición. Monumental de Barcelona. Domingo, 25 de junio de 2006. Un tercio de entrada. Toros de Jaime Brujó, desiguales de presentación dentro de la seriedad, descastados y parados. Manolo Sánchez, de tabaco y oro. Pinchazo, media y descabello (vuelta la ruedo) En el cuarto, cuatro pinchazos y estocada (palmas) Juan Diego, de azul y plata. Media y dos descabellos (silencio) En el quinto, estocada (una oreja) Raúl Cuadrado, de tabaco y oro, que tomaba la alternativa. Ocho pinchazos y media. Aviso (aplausos) En el sexto, cinco pinchazos, estocada corta y dos descabellos (palmas)