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ABC LUNES 26 6 2006 Internacional 35 JAVIER SAAVEDRA Abogado de Sadam Husein Será difícil encontrar un juez que pueda ser imparcial con Sadam El letrado español intenta asegurar un juicio fuera de Irak al ex dictador, a dos semanas del alegato en el que se conocerá la sentencia: una probable pena de muerte TEXTO JÚNIA N. GAMA FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Javier Saavedra es abogado de famosos como Ana Obregón y Rocío Carrasco. En contraste con la jet set que suele defender, en este momento está a la espera de protección para viajar a Bagdad, después del asesinato del tercer abogado de Sadam Hussein. ¿El abogado de los famosos está preparado para defender un caso de crímenes contra la humanidad? -Tenemos una sección de penal grande y hemos hecho en los últimos diez años trabajos de homicidios con bastante frecuencia. Muchos clientes nuestros no son personas famosas, pero sí gente que es acusada de actos delictivos, como asesinatos y homicidios. En el marco internacional no es la primera vez que actuamos, hemos estado en el asunto Ménem, cuando participamos en la denuncia por venta fraudulenta de armas a Pakistán. ¿Cómo han dado con usted? -Nosotros fuimos abogados en un caso de un importante imputado iraquí, accionista de un banco del Reino Unido. Tuvimos un buen resultado en este caso, entonces él habló de nosotros a gente conocida y esto hizo que Sadam pensara en nosotros. ¿Cuándo pretende ir a Irak? -En primer lugar, espero que me autoricen a ir. Lo hemos pedido a la Embajada de Irak en Madrid y por petición del coordinador de los abogados de Sadam, Al- Dulaimi, vamos a reunirnos a partir del 1 de julio en Ammán para preparar la defensa conjuntamente. Si me lo permiten, acudiré a Bagdad para escuchar el alegato final. ¿No teme por su vida después de la muerte del tercer abogado de Sadam? -Cuando conduzco por las carreteras españolas yo temo por mi vida, pero no dejo de conducir. ¿Cómo ve la situación jurídica del ex dictador iraquí? -Es muy complicada porque sus abogados pueden morir en cualquier momento, ya que se les ha quitado la protección. Cuando, para defender a alguien, tienes que poner en riesgo tu vida, queda evidente que esta defensa está muy limitada. En las sociedades democráticas nadie coacciona a los abogados y si alguien intentara agredirlos, la Policía lo impediría. El derecho de defensa es, con la libertad de expresión, la base del sistema democrático. La justificación para la invasión de Irak fue hacer un país democrático y libre. Eso conlleva no solamente tener elecciones, sino que todo el mundo, incluido el señor Husein, tenga derecho a una defensa. Ya no pedimos, como antes, un juicio imparcial y no contaminado, sino como mínimo que los abogados, cuando lo defiendan, no mueran. ¿Qué puede hacer usted en Irak? -Llamar la atención de la opinión pública al rechazo a la pena de muerte. Parece que los europeos tenemos unos derechos que a los demás no les concedemos. A la opinión pública europea no le gusta la pena de muerte. No es ejemplar, es un acto de venganza innecesario. Igual que Milosevic tuvo un Javier Saavedra, abogado español de Sadam Husein, en su despacho juicio internacional, ¿por qué no se hace lo mismo a Sadam Husein? Nuestro trabajo es garantizar que se le vaya a juzgar con arreglo a las normas establecidas en el derecho internacional. ¿Cuáles son las diferencias de procedimiento entre lo que se hizo con Milosevic y lo que se está haciendo con Sadam? -Milosevic fue llevado a un Tribunal Especial para la antigua Yugoslavia, con jueces neutrales, pues nunca habían tenido relaciones con él. En Irak el desmoronamiento del régimen de Sadam es muy reciente. Creo que será difícil encontrar a alguien que pueda ser imparcial y objetivo con respecto a él. ¿Cómo está siendo organizada y conducida la defensa de Sadam? -Hay abogados libaneses, norteamericanos, ingleses, argentinos y nosotros. El 1 de julio vamos a Ammán para colaborar en el alegato final. A Irak nos vamos en cuanto nos lo permitan. No podemos llegar al aeropuerto y simplemente coger un taxi, porque están muriendo miles de personas. Queremos que nos garanticen la seguridad. Tomamos una decisión con riesgo, pero no somos suicidas. El día 10 será el alegato final de la defensa. No se puede definir cuánto tardará el tribunal en tomar la decisión, pero disponemos de poco tiempo.