Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE Carlos Larrañaga y su novia, la actriz Ana Escribano, durante la entrega de los premios Naranja y Limón AP paparazzi detrás (sus propios enviados especiales) el distinguido hotel ha tenido que montar una valla extra para proteger la piscina exterior de las cámaras, no vayan a pillarlas en biquini. Supongo que no va por Victoria, porque teniendo en cuenta la pinta que se gasta no sé qué más iba a enseñar que no enseñe con esas camisetas diminutas y esos minishorts (por no decir que va en bragas, porque cuando son vaqueros todavía tienen tela, pero los otros... Y dicen que el desodorante de David es perjudicial. Vamos, vamos, perjudicial la escandalosa delgadez de su mujer. Que le ha picado la tarántula dañina y se ha quedado más delgada que una sardina. Me coman los mengues, en realidad se ha quedado hecha la raspa de la sardina. ¿Cómo es posible que haya conseguido tener las piernas más escuchimizadas que las de su archienemiga, la Obregón? Creía que eso era científicamente imposible. Claro que también creía imposible que Estefanía de Mónaco se atreviera a volver a un estudio de grabación. Lo de volver con Ducruet podía ser, pero a la canción, no. Por favor. Vale que es por una buena causa, para luchar contra el sida, pero es que ya casi habíamos conseguido olvidar las obras completas de Su Alteza Serenísima: Huracán (1986) Besoin (1986) y Stephanie (1991) Y lo que es peor, aquella actuación en el programa de Pedro Ruiz. Y encima esos discos perpetrados traen a la memoria otros de la época. El de Jesús Vázquez, aquello llamado A dos milímetros escasos de tu boca que es de esperar que esté a dos metros bajo tierra. O el de Jesulín. Ya saben, Toa, Toa, Toa, te necesito Toa Nunca supimos quién era la tal Toa. Seguramente alguna WAG. Larrañaga, papá a los setenta Gente BEATRIZ CORTÁZAR JULIÁN DE DOMINGO ás almibarado que nunca, está dispuesto a demostrar que su historia de amor con la joven Ana Escribano ni tiene edad ni tiene sombras y es tan natural como el método que han utilizado para que se quedara embarazada: el de toda la vida. Que quede claro: sin conservantes ni aditivos. Así me lo asegura el galán, que, a sus 69 primaveras, se dispone a vivir su quinta paternidad con muchísima más ilusión que cuando nacieron sus otros hijos. Cosas de la edad. A todos se les quiere igual, pero los que llegan en plena madurez (bueno y algo más) se disfrutan el doble. Ahí está el caso de Julio Iglesias y su cuarteto con Miranda, o el de su desaparecido padre, el doctor Iglesias Puga, que hay que ver lo que presumía de bebé a sus 90 años. Lo de Larrañaga es lo mismo, sólo que con más interpretación. No es que finja, no, lo que pasa es que Larrañaga lleva su profesión en las venas y por eso cuando le escucho siempre pienso que estoy presenciando una escena de la historia que está viviendo. Pasa como con los toreros, que, aunque vayan de paisano, el tipo no se les quita nunca. Ahí están las imágenes esta semana de Ortega Cano en traje de baño mientras pasea por la playa de Miami con sus dos hijos. Lo primero que se marca son las cicatrices que tiene por todo el cuerpo. Está cosido de arriba abajo. Hasta dentro del agua se distingue al diestro. Pero por mucho que interprete, la felicidad de Carlos es real. No M Lo mejor de la historia está por llegar (la boda, el parto... pero lo más divertido ha sido la reacción de María Luisa Merlo, que está tricotando para el bebé hay más que verle. Radiante. De ahí el susto que se pegó cuando vio cómo había quedado su rostro en la portada de una de las revistas donde había vendido la exclusiva con el embarazo. Un fallo en el retoque hace que parezca el abuelo de la familia Adams en lugar del eterno galán que las conquista con solo mirarlas. Son los duendes de la imprenta. Cuenta Larrañaga que está convencido de que el bebé será niño y tendrá los ojos verdes. Como él. Y además se llamará Carlos. Cuando comenta que prefiere niño porque ya tienen la niña, pienso en su hija Amparo y me equivoco. Qué torpe. Carlos habla de Julia, la niña de apenas dos años que tiene Ana, y con la que está como loco. Los tres- -más el bebé en camino- -se irán pronto a su nueva casa en Torrelodones, justo al lado de donde viven los padres de Escribano, que además son médicos, y ya se sabe lo bueno que es tener un médico en la familia. Cuántos sofocos te quita. Lo mejor de la historia está por llegar (la boda, el parto... pero lo más divertido ha sido la reacción de María Luisa Merlo, primera esposa del actor, quien está loca de alegría porque la va a hacer tía abuela y ya se ha puesto a tricotar jerséis para el bebé de su ex. Todo un gesto.