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25 6 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Víctor Manuel se embolsa un sobre con 10.000 euros durante la entrevista con losAFP En el asiento trasero de un coche a su llegada a Roma el pasado viernes, donde EFE empresarios Bonazza y Migliardi, en una imagen captada por la Policía el 7 de mayo permanecerá bajo arresto domiciliario tras admitir haber cometido actos de corrupción El Príncipe Adicto al casino y al dinero fácil Víctor Manuel de Saboya se encargaba de sobornar a altos funcionarios en favor de una turbia red de máquinas de videopóker trucadas. Y en su codicia planeaba extender el negocio a Libia POR JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL EN ROMA D Los tres cómplices del sobornador urante toda la noche del pasado 6 de junio, Víctor Manuel de Saboya recorrió de norte a sur el país que no había podido pisar durante un exilio de casi 60 años. Viajaba, furioso e incrédulo, en un pequeño coche de policía con destino a la cárcel de Potenza, una pequeña ciudad del Meridione famosa sobre todo por sus casos judiciales. La estrepitosa caída de la Casa de Saboya se había gestado duran- te un año de escuchas telefónicas y pesquisas policiales contra el negocio de máquinas de videopóker trucadas en la región de Basilicata, ligado al juego y la prostitución en el casino de Campione d Italia, cuyo director era el alcalde- -también encarcelado- -de ese enclave italiano en Suiza. Los magistrados de Potenza descubrieron que el empresario siciliano de videojuegos trucados Rocco Migliardi utilizaba a Víctor Manuel de Saboya para sobornar al director de los Monopolios del Estado, la agencia del Tesoro que controla el tabaco, las loterías y el juego, y que recauda cada año mas de 10.000 millones de euros. Rocco, empresario del videopóker Rocco Migliardi, de 53 años. Empresario siciliano que gestionaba desde Messina y Potenza una empresa de alquiler de máquinas de videojuego que se transforman en videopóker ilegal. Reconoce haber pagado al Príncipe para ser nombrado Caballero de la Orden de San Mauricio y San Lázaro Ugo, del casino a la prostitución Ugo Bonazza, de 62 años. Empresario veneciano titular de una empresa de productos de belleza que se ocupaba, además, de pescar clientes para el casino de Campione d Italia y utilizaba una amplia red de prostitutas al servicio de los clientes y del Príncipe. Era cómplice de Migliardi. Achille, el faccendiere Achille De Luca, de 48 años. Faccendiere una expresión que significa intrigante y metomentodo, especialmente en negocios dudosos. El misterioso calabrés, que pretendía ser cineasta y mantenía contactos con los servicios secretos, era un experto en llevar a cabo turbias operaciones. Vicioso y mal pagador Rocco Migliardi entregaba personalmente al Príncipe sobres con dinero- -sin sospechar que la policía fotografiaba la escena- pero le solicitaba los favores a través de Ugo Bonazza, empresario veneciano de productos de belleza, ligado a la red de prostitutas del casino de Campione d Italia y suministrador de una docena de esas chicas a Víctor Manuel de Saboya, vicioso y mal pagador, según las escuchas telefónicas de la policía pu- blicadas en todos los periódicos italianos. En el auto judicial que ordena el arresto de los 20 implicados, destaca también Achille De Luca, calabrés intrigante convertido en mano izquierda del Príncipe para visitar en su nombre a los responsables de los Monopolios del Estado, cuyas puertas le abrieron dos colaboradores directos del líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, entonces ministro de Exteriores. En sus entrevistas con los funcionarios, De Luca les dejaba en los bolsillos parte de los 20.000 euros recibidos en el aeropuerto de Catania del siciliano Rocco Migliardi con el fin de desbloquear 400 licencias para sus máquinas de videojuegos. Con tecnología de Taiwán, Migliardi se había especializado en una máquina de videojuegos portentosa: basta pulsar un botón o un telemando para que el inocente videojuego de tirar penaltis virtual strike se convierta en una máquina de videopóker, ilegal fuera de los casinos. Con la ayuda del Príncipe, que ya sufría un verdadero delirio por los casinos- -en una de las escuchas afirma: Ahora tenemos que atacar el de Venecia Migliardi planea extender el negocio a Serbia, Montenegro y Libia, donde Víctor Manuel aseguraba haber obtenido la luz verde del hijo de Gaddafi para ir a medias en el negocio. La temeraria entrada en el mundo delictivo le ha valido al Príncipe el arresto y un proceso por corrupción de funcionarios, falsedad y explotación de la prostitución. Sobre todo, le ha granjeado el descrédito y el desprecio de los italianos por la bajeza de sus hábitos y el tono soez de sus conversaciones. No era la primera vez que jugaba con fuego. Lo había hecho con el tráfico ilegal de helicópteros Agusta a través de su amistad con el Sha del Irán y, en 1978, cuando terminó a tiros una discusión con un amigo millonario y acabó matando a un joven estudiante alemán, que se encontraba en una barca cercana. Esta vez, se ha quemado.