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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Google, Microsoft y el frente de batalla J. F. ALONSO Bill Gates envolvió el futuro en una caja de cartón llena de cedés. Larry Page y Sergey Brin, en cambio, fundaron Google con la idea de que todo puede descargarse de la Red, y además gratis, con la publicidad para recaudar. Esas dos formas de entender el negocio (al cabo, la vida) han monopolizado el debate en los últimos meses, hasta el punto de que no hay tertulia de tecnófilos en la que no se hable del gran duelo entre Microsoft y Google, entre el genio que se retira y los dos listillos que han cambiado internet en unos pocos años. Gates, Steve Ballmer, el sucesor, y Ray Ozzie, la mente que debe idear nuevos proyectos, también se han planteado esta situación en sus reuniones de trabajo. Se han preguntado si la compañía ha tocado techo con su fórmula tradicional de negocio, a pesar de mantener un crecimiento sólido en las ganancias, en torno al 30 por ciento anual, y por las razones de la explosiva irrupción de Google en los mercados, cuya acción ha pasado de 85 a 400 dólares en dos años. A mediolargo plazo, ¿los analistas confían más en el modelo de la empresa del buscador más popular de la Red? La apuesta por el software on line tiene ventajas evidentes: entre otras, su actualización constante, frente a la mastodóntica operación que va a necesitar Microsoft para poner en danza el Vista, su nuevo sistema operativo, cuyo lanzamiento se ha retrasado más de una vez. Google, en cambio, ofrece una novedad casi cada día: Gmail, Desktop, Calendar, Picasa o el reciente Spreadsheets, con las mismas funciones que Excel, por citar sólo unas cuantas utilidades. George F. Colony, director ejecutivo de Forrester Research, ha dicho estos días: Estamos viviendo la separación de dos eras: la primera, del software en caja, caro, individual; la segunda, gratuito, distribuido para todos a través de internet, financiado mayoritariamente por la publicidad ¿Era Gates el hombre adecuado para encabezar el reparto de esta segunda parte de la película? Dos hombres y un destino Al principio fueron Paul Allen y Bill Gates, pero en 1980 se unió al equipo Steve Ballmer. Es apenas seis meses más joven que Gates, también pisó las aulas de Harvard y compartió piso de estudiantes con el creador de Microsoft. Ahora es el director ejecutivo de la compañía, el paraguas bajo el que trabajarán Ozzie y Mundie. Las imágenes son de 1980 y 2006 Rockefeller de nuestro siglo. No en vano la pareja que le da nombre compartió en las Navidades pasadas la portada de la revista Time con el cantante Bono, elegidos los tres Personas del año por su extraordinaria dedicación a las causas filantrópicas del Tercer Mundo. Los buenos samaritanos era el título de portada. Paradójicamente, a Bono no le fue fácil lograr audiencia con el hombre más rico del planeta. La salud mundial es inmensamente complicada, no se reduce al análisis de Vamos a ser buenos se disculpó después Gates. Así que pensé que reunirme con él no sería del todo valioso mismo minuto mueren tres personas de tuberculosis, y nueve resultan infectadas de sida. Gates se dio cuenta un día de lo estúpida que es la pobreza, dijo a Time aquélla en que la gente muere por no poder gastarse dos dólares en una pastilla. Cuando tienes los recursos para producir un gran impacto no te puedes decir, bueno, cuando llegue a los sesenta años me pondré a ello reflexionó al ser nombrado Persona del Año Batalla contra la miseria Sin duda ya le rondaba en la cabeza la idea de dedicarse en exclusiva a la fundación que preside junto con su padre y su esposa, y a la que ha prometido donar el 90 por ciento de su fortuna. Muchos creen que puede haber sido una idea genial, con la que ser recordado en la historia por dar la batalla a las miserias del Tercer Mundo, en lugar de por sus tácticas depredadoras contra sus rivales comerciales. Ni siquiera Wall Street o el mundo de la informática se han tambaleado con su inesperado anuncio de retirarse en dos años. Las acciones, incluso, han repuntado ligeramente estos días, desde los 21,94 a cerca de los 23 dólares. Los analistas creen que Microsfot necesita reiventarse a sí misma para seguir siendo el líder en una época diferente a aquellos años setenta, cuando Gates y Allen concluyeron que el gran negocio estaba en los programas y ¿Cuánto cuesta una vida? El genio de la informática cambió de opinión a los dos minutos de conocer al cantante de U 2. Al parecer, tanto él como su esposa, otra fanática de la informática que trabajó en Microsoft antes de casarse con el jefe, son unos entusiastas de los datos y las cifras, algo que Bono maneja tan bien como su voz. Dicen que Bill y Melinda calculan fríamente cuántas vidas van a salvar con cada millón que gastan, y que son estrictos a la hora de pedir explicaciones de a dónde va cada centavo. No porque esos centavos le importen mucho le defendió Bono en las páginas de la revista Time sino porque Bill Gates demanda eficacia en todo lo que hace Muchas de sus donaciones han ido a estudios que buscan una vacuna para el virus del sida, plátanos más nutritivos, productos químicos que impidan a los mosquitos oler a sus víctimas o vacunas que no necesiten refrigeración. Los Gates no intentan acabar con el hambre del mundo alimentan- Solidarios Melinda Gates comparte protagonismo con su marido en la fundación que lleva su nombre, creada en 2000 y premiada con el Príncipe de Asturias do niño por niño, sino que buscan la fórmula mágica para dar el campanazo, como hiciera el informático con Microsoft. Su fundación invirtió el año pasado en enfermedades como la tuberculosis o la malaria, a las que ha declarado la guerra, más de la mitad de todo el dinero que destinó el mundo, o sea, 159 millones de dólares, según publicó Los Angeles Times que lo sitúa a la altura de la Organización Mundial de la Salud. Cada segundo cuenta. La malaria mata dos niños africanos por minuto, sin descanso. Cada minuto una mujer muere por complicaciones con el embarazo, y en ese Microsoft parecía estancada. La era internet ha cambiado la forma de hacer negocios, y en Wall Street se cree que la compañía necesitaba reinventarse a sí misma no en las máquinas. Los efectos sobre la compañía serán más de evolución que de revolución decía un editorial del New York Times y probablemente afecte más a los enfermos de sida o malaria que a los inversores de su compañía La Fundación Príncipe de Asturias anunció a principios de mayo la concesión del premio a la Cooperación Internacional a Bill y Melinda, los mayores filántropos del mundo En internet no faltan los comentarios que aseguran que el todopoderoso Gates va ahora a por el Nobel. Las dos vidas de Bill Gates acabarían de esta forma en el triunfo absoluto.