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ABC DOMINGO 25 6 2006 39 Madrid La Comunidad denuncia la pérdida de 548 millones de euros de los Fondos Estructurales Europeos Batalla campal en Arturo Soria durante la noche de San Juan entre jóvenes y policías Diez agentes resultaron heridos al disolver un macrobotellón en el parque San Juan Bautista b Un imponente despliegue policial, con cuarenta vehículos y un helicóptero, se enfrentó a grupos de jóvenes que lanzaron botellas y piedras a los agentes VICENTE A. PEREZ MADRID. En la noche de San Juan, unos comparten su pan y otros, como los jóvenes y adolescentes a la orilla de Arturo Soria, tragos de vino y rosas a la luz de la tradicional hoguera y de los consiguientes fuegos artificiales que celebran la llegada del 24 de junio. Tras la medianoche, niños y mayores habían regresado a sus casas y los muchachos se reunieron en el Parque San Juan Bautista a seguir compartiendo botellones y jolgorio, pues la noche es breve, la más breve del año, y el amanecer está más cerca que nunca. A eso de las tres de la madrugada, ya apagados fuegos y hoguera, incontables sombras (tal vez quinientas, pues no es fácil contar las sombras) se amontonaban sobre el césped del parque o sobre el cemento de la próxima cancha de deportes. Desde la cercana calle Agastia, media docena de policías municipales observaban el devenir de aquella cita que ya se ha convertido en habitual todos los viernes, pero que en esta ocasión había roto todas las previsiones por tratarse de la noche de San Juan. A esa hora, pasadas las tres, el estruendo de tambores y timbales que un grupo de jóvenes llevaban toda la noche aporreando, fue tal que los agentes decidieron que ya era hora de que la música, o lo que fuera, parara. Vano intento. Media docena de agentes estaban perdidos entre aquella multitud y sólo contaban con el apoyo solidario de los vecinos que, asomados a las ventanas de los cercanos edificios, aguardaban el momento de poder regresar a sus camas. El segundo intento fue con más refuerzos y ya con agentes pertre- Policías de paisano con porras se enfrentaron a decenas de jóvenes en el Parque de San Juan Bautista chados para hacer frente los disturbios que anunciaba el tantán que atronaba la noche y al vecindario. Fue entonces cuando de entre las sombras surgió una botella, cruzó la noche y se estrelló en la cabeza de un agente. Se desataron las hostilidades: las botellas de cristal, más vacías que llenas, de litrona o de güisqui o de ron, llovían sobre los policías, quienes se veían impotentes ante lo que se les venía encima. A las tres y media, la batalla campal recordaba imágenes recientes: contenedores volcados, carreras, cristales por doquier, coches destrozados... Las emisoras de los coches policiales, municipales y nacionales, no daban abasto; en quince minutos, la calle Manuel del Valle, que une la de Arturo Soria con el Parque de San Juan Bautista, se colapsó con más de cuarenta vehículos, cuyas luces dejaban ver a los primeros jóvenes esposados y a una decena de agentes contusionados que eran ayudados por sus compañeros. Dos furgonetas del Samur y el helicóptero sobrevolando la zona, se sumaron al espectacular escenario. También decenas de policías de paisano, confundidos entre vecinos y alborotadores, tuvieron que colgarse al cuello el medallón con la placa identificativa para SANIA JELIC cumplir con su misión. Durante al menos quince minutos, las carreras por las calles de Agastia, Cidamón y Torrelaguna se sucedieron ante el asombro y el temor de los vecinos que ya apenas se atrevían a asomarse a las ventanas. Sólo a las cuatro de la madrugada, cuando el imponente despliegue policial, uno de los mayores que se recuerdan en los últimos meses en Madrid, consiguió despejar el parque, esos vecinos se atrevieron a bajar a la calle, a su calle, convertida en una alfombra de basura y cristales rotos. (Pasa a la página siguiente)