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34 Internacional DOMINGO 25 6 2006 ABC HASTA LA VICTORIA a principal ventaja con que cuentan los islamistas en la guerra que libran contra Occidente está en la forma en que el derrotismo ha calado entre nosotros. Y la credulidad de nuestra opinión pública- -y de muchos hacedores de opinión- -a la hora de propagar mentiras que favorecen al enemigo de todos. Incluidos los que promueven ese discurso favorecedor de los islamistas sin pararse a pensar que si son ellos los ganadores de esta guerra, todos seremos sometidos a la misma (in) justicia. El triunfo generado por la muerte del terrorista Al- Zarqaui ha derivado pronto en una retahíla de falsas acusaciones destinadas a RAMÓN cuestionar la operaPÉREZ- MAURA ción. Richard Miniter, autor del demoledor libro Loosing Bin Laden en el que demostró la grave responsabilidad de la Administración Clinton a la hora de amamantar el monstruo que perpetró el 11- S, ha recogido en The Weekly Standard algunos buenos ejemplos. Destaca entre todos la idea- -aparecida en el Daily Mail- -de que la relevancia pública de Al Zarqaui fue en realidad una creación de Estados Unidos. La realidad es bien distinta. Los servicios norteamericanos se tropezaron con Zarqaui en el curso de sus labores de inteligencia, que no siempre son tan catastróficas como parece últimamente. La Agencia Nacional de Seguridad interceptó la conversación telefónica en la que el asesino del diplomático norteamericano en Jordania, Lawrence Foley, era felicitado por alguien desde Irak. Así se supo por primera vez, de forma irrefutable, de la presencia de Al Qaida en Irak. Un año antes de la invasión del país. Esta información dio pie a una pléyade de nuevas iniciativas, mas lo cierto es que no convirtió a Al- Zarqaui en el centro de la política norteamericana en Irak. Prueba de ello es que el libro del embajador L. Paul Bremer Mi año en Irak apenas contiene nueve menciones colaterales al terrorista, y como los lectores de ABC han podido comprobar el pasado martes, Bremer considera ahora que su muerte es de la mayor trascendencia. Al- Zarqaui adquirió notoriedad pública en mayo de 2004 cuando decapitó a Nicholas Berg ante la cámara. Eso le dio una relevancia mediática que le animó a difundir sus degollamientos de otros occidentales. Podríamos ver otros ejemplos de cómo se daña nuestra propia moral con argumentos derrotistas. Pero es más importante pensar en el giro potencial que vive la situación en Irak. Toda insurgencia acaba cuando la población cree que el Gobierno triunfará. Porque las masas tienden a no sumarse a las causas perdidas. Por ello es importante que EE. UU. y sus aliados- ¿querrá ZP ser contado entre ellos? -logren hacer presentir la inevitabilidad de su victoria. Veamos si somos capaces de respaldar esa apuesta por la libertad desde la comodidad de nuestras sociedades occidentales. L Miembros de las Fuerzas de Seguridad Preventiva palestina, leales a Al Fatah, se manifestaban ayer en Gaza AFP Hamás promete a Al Fatah no cometer más atentados en Israel Abbas y Haniyeh, cerca de cerrar el Gobierno, como adelantó ABC b El líder de la OLP negociará con Israel; los acuerdos serán sometidos a referéndum, y será legítima la resistencia en los territorios ocupados desde 1967 JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Les ha costado más de lo pensado. Se han estancado en algunos detalles de encaje complicado. Se ha oxidado el diálogo a fuerza de ponerse obstáculos a última hora. Pero al fin, y a falta de hacerlo público en su conjunto, Hamás y Al Fatah, Al Fatah y Hamás, monta tanto tanto monta en territorio comanche palestino, han llegado a un acuerdo sobre los principales puntos del Documento de Reconciliación Nacional, urdido por los prisioneros en las cárceles israelíes, y apuran el último sorbo de lo que puede ser muy en breve un pacto para un Gobierno de Unidad Nacional, tal como adelantara ABC el pasado fin de semana. Fuentes próximas a las conversaciones, que ayer vivieron su penúltimo capítulo en Gaza con una reunión nocturna entre el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, y el primer ministro, Ismail Haniyeh, confirmaron a distintos medios de comunicación locales y occidentales, entre ellos a este periódico, que Hamás ya había aceptado, por ejemplo, poner fin a sus atentados terroristas en el interior de Israel y ofrecer una larga tregua a Tel Aviv a cambio de que el Ejecutivo hebreo anunciara a su vez su particular alto el fuego. Ello supone que la organización islamista, considerada terrorista por la Unión Europea y por Estados Unidos, no atentaría dentro de la llamada Línea Verde, pero sí mantendría su derecho a la resistencia en los territorios ocupados desde 1967, contra colonos y soldados. Reconocimiento implícito Esta vuelta de tuerca, nada baladí, conllevaría a la postre el reconocimiento implícito del Estado de Israel, siempre de acuerdo con las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días, y así, sin atentados, con alto el fuego y con este reconocimiento no del todo pero casi, se cumplirían, no del todo pero casi, las exigencias de la comunidad internacional al nuevo Gobierno de Hamás. Esas mismas fuentes palestinas aseguraban ayer al cierre de esta edición que también se habría llegado a un acuerdo entre Hamás y Al Fatah sobre el protagonismo de Mahmud Abbas en las hipotéticas negociaciones con Israel. De Abbas y de la OLP, afirmaban que serían los El Yihad Islámico no se sumaría al nuevo Ejecutivo; aseguró que seguirá con sus ataques contra Israel encargados de llevar a cabo ese diálogo con Tel Aviv. Eso sí, como ya adelantara este diario, cualquier acuerdo que se sellara con Israel tendría que ser sometido a referéndum, consulta en la que participarían asimismo los refugiados palestinos dispersos por el mundo. El siguiente paso, y sobre eso también habrían cerrado un compromiso, sería la formación de un Gobierno de Unidad Nacional, que incluirá a tecnócratas, además de a pesos ya no tan pesados de Hamás, Al Fatah y otras facciones políticas terroristas. Haniyeh lucha como gato panza arriba para continuar como jefe de Gobierno. No se sumaría al nuevo Ejecutivo el Yihad Islámico, que ya se ha desmarcado de las negociaciones entre los dos principales partidos palestinos y ha asegurado que seguirá con sus ataques contra Israel. Tampoco Tel Aviv parece dispuesto a dar demasiado pábulo a este acuerdo entre Hamás y Al Fatah, puesto que el documento de los prisioneros, diseñado por Marwán Barghuti, el jefe de la Intifada, habla de cuestiones ya inaceptables para Israel, como el establecimiento de las fronteras según las de 1967, el derecho al retorno de los refugiados palestinos y la liberación de todos los presos. De ahí que, como casi siempre en Oriente Próximo, también este compromiso a punto de ser del todo oficial haya que volver a cogerlo con papel de fumar.