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22 Nacional LA CRISIS DEL GOBIERNO CATALÁN DOMINGO 25 6 2006 ABC Le gusta el dominó, pero no es lo suyo El virtual candidato socialista a la Generalitat forjó su carácter espartano en su juventud. Es un hombre con mucha disciplina y con metas en la vida y todo lo que promete lo cumple asegura Antonio Martín, presidente de la Peña del Dominó de Cornellà, que ha jugado más de una partida con el ministro. El dominó le gusta, pero no es lo suyo y resalta que su principal virtud es que escucha, más que habla Es un hombre campechano discreto y observador, que le gusta hacer bromas, muy celoso de su vida privada. La discreción la ha enseñado a todos sus amigos Montilla, el día de su despedida del ayuntamiento de Cornellà, junto a su amigo Antonio Balmón ABC ha reunido en Cornellá a amigos y colaboradores del ministro de Industria y primer secretario de los socialistas catalanes, José Montilla. Todos coinciden en que quien será candidato del PSC a la Generalitat, ha dominado siempre el arte del silencio y la virtud de escuchar Aquel joven cordobés TEXTO: ÁNGEL MARÍN FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. Un joven andaluz, tímido y miope, con melena y barba, que siempre llevaba unos pantalones rojos, imponía hábilmente su criterio con argumentos racionales en las asambleas clandestinas de estudiantes. A principios de la década de los setenta, el hoy ministro de Industria y primer secretario del PSC, José Montilla, era el responsable político de Antonio Balmón y Antonio Martínez, alcalde y primer teniente de alcalde de Cornellà. Durante la lucha antifranquista, los tres amigos militaban en la Joven Guardia Roja y estudiaban bachillerato en el instituto Joan Maragall de Cornellà (ahora Francesç Macià) El destino político les ha unido durante más de treinta años, ya que los tres militaron en el PTE para después pasar unos años en el PSUC y acabar en el PSC hace tres décadas. Pese a ser un joven serio y poco hablador Pepe- -siempre para sus amigos- -tenía ya un gran convencimiento sobre lo que se podía o no se podía hacer en la clandestinidad, en la organización de las movilizaciones estudiantiles recuerda Balmón. Aquel joven cordobés de imagen asustadiza y reservada- -a los 16 años se trasladó con sus padres de su pueblo natal Iznájar (Córdoba) al municipio obrero de Sant Joan Despí (Barcelona) -ya dominaba el arte del silencio y la virtud de escuchar a los demás, que no quiere decir que no tuviera opinión matiza su sustituto en la alcaldía de Cornellà. Trabajaba de día de administrativo en Sant Andreu de la Barca y por la noche estudiaba para sacarse el título necesario para opositar a una plaza de funcionario, que logró unos años después. Su poco tiempo libre era para el atletismo porque él no perdía el tiempo en beber, fumar o bailar música disco como la mayoría de jóvenes de su época recuerdan sus amigos. Antonio Martínez, que se fuma los puros que le regalan a Montilla, asegura que el ministro no tiene vicios porque su gran pasión es la política y el trabajo durante los siete días de la semana y alguna que otra noche desde hace más de treinta años. Tampoco es un sibarita en la mesa. Pepe come fatal, le da igual lo que le pongas en el plato, aunque de postre siempre pide un café irlandés cuenta Manuel López, presidente de la asociación Rosalía de Castro de Cornellà. El pulpo y el ribeiro lo cata, pero nunca come empanada, lamenta este gallego. Montilla, añade, no tiene morriña de su pueblo natal porque Pepe es catalán en todo el sentido de la palabra, sin perder sus raíces está perfectamente integrado en Cataluña El único vicio que mantiene de su juventud es comerse las uñas. Tras verle las manos en una cena, le envié un producto para que dejara aquella manía explica Dolors Campos, propietaria de una perfumería y presidenta del mercado del centro de la localidad. No logró su propósito, pero sí su amistad. Gana en las distancias cortas Montilla gana mucho en las distancias cortas asegura la comerciante a quien desde el principio le sorprendió su amabilidad y respeto. Montilla, de joven, ya era un hombre recto y discreto detrás de sus gafas y sus chaquetas. En aquella época vestía un poco hortera apunta el primer teniente de alcalde de su municipio al recordar con una carcajada una fotografía de un melenudo Pepe Montilla con su chaqueta y pantalones rojos de siempre junto al líder del No tiene vicios porque su gran pasión es la política y el trabajo Sus viejos amigos anteponen la eficacia de Montilla al carisma de Maragall PSOE, Felipe González, en el año 1980. A los 21 años se casa, tiene dos hijos y fija su residencia en Cornellà pese a salir elegido regidor de Sant Just Desvern en las primeras elecciones municipales, un año después de ingresar en el PSC. En 1983, sus amigos Balmón y Martínez lo fueron a buscar para que encabezará la lista en Cornellà, donde ha sido alcalde durante 19 años siempre con mayoría absoluta, hasta que recibió la llamada de Zapatero. Ha llegado hasta donde ha llegado porque su única ambición es estar al servicio de su partido afirma Neli Martínez, sobrina del primer teniente de alcalde de Cornellà, que ha probado el gazpacho de Montilla, que es lo único que sabe hacer en la cocina Esta joven estudiante de Ciencias Políticas, explica algunas de las máximas de Montilla como las broncas en privado y los halagos en público a la gente hay que saberle decir no, porque todo no es posible o nunca hables de política en las entidades culturales Sobre su fama de hombre enérgico con sus colaboradores, Neli cuenta que el ministro tiene mucho autocontrol Cuando se quejan de su ritmo de trabajo, el primer secretario del PSC siempre les suelta la misma frase: Aquí no está nadie obligado Tras la política y el trabajo, su pasión es viajar a países exóticos y, sobre todo, está enamorado del continente africano, pero en los últimos cuatro años no viaja mucho desde que con su actual pareja, Ana, tuvo los trillizos- -dos niñas y un niño- Desde entonces, Montilla dedica a la familia los pocos fines de semana que tiene libre. La lectura es otro de los refugios del ministro, que habitualmente suele leer ensayos, aunque tampoco desprecia una buena novela negra o libros de viaje. La autoformación le ha preocupado siempre muchísimo explica el actual alcalde de Cornellà. Cursó un año de Derecho y dos de Económicas en la Universidad de Barcelona, pero el propio ministro afirma que tuvo que dejar los estudios universitarios por su incompatibilidad con su trabajo. Sus viejos amigos Balmón y Martínez anteponen la eficacia de Montilla al carisma de Pasqual Maragall.