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12 La Entrevista DOMINGO 25 6 2006 ABC (Viene de la página anterior) sea legal reunirse con una organización terrorista. Es metafísicamente imposible. ¿Hasta qué punto pueden tenerse en cuenta el criterio, la opinión y el sentir de las víctimas? -Se deben tener muy en cuenta porque son las personas que más han sufrido, las que más han dado la batalla y las más perjudicadas. Creo que su papel debe ser muy importante. Estuvieron siempre a favor del Pacto Antiterrorista y no se mueven, como dicen algunos de manera malévola, por un mero deseo de venganza o por razones personales. ¿El PP aceptaría medidas destinadas a los presos, como acercamientos a cárceles del País Vasco, indultos selectivos, inserción laboral... -En estos momentos el PP, y mientras ETA no anuncie su disolución, no acepta nada. Nada. Es que no se les puede dar nada a los terroristas ni prometerles nada. Este es el error, y, desde luego, quien no lo puede hacer es un dirigente político. A ETA lo único que hay que exigirle es que diga que va a dejar de matar. No se pueden hacer concesiones a una organización terrorista que sigue existiendo. Mientras ETA exista, aunque esté en tregua, nuestra libertad y seguridad están hipotecadas. El solo hecho de su existencia hace que nuestra libertad y seguridad estén hipotecadas, y eso no es aceptable. Si fuera presidente del Gobierno, lo que estaría haciendo es lo contrario de lo que dice el comunicado de ETA. Les estaría dando un mensaje claro a los españoles de que están actuando los instrumentos del Estado de Derecho. -Y si ETA desaparece como producto de este alto el fuego ¿no temería el PP quedarse fuera de uno de los procesos más importantes de nuestra democracia? -No. Si ETA desaparece, yo estaré encantado. Pero si desaparece porque consigue sus objetivos políticos, yo, desde luego, me opondré, porque después de más de treinta años y de lo que ha pasado, no puede ser que, al final, se le diera la razón. Esto es lo que estamos debatiendo. Negociar políticamente con ellos es decir que tenían razón. Hay un dato que me preocupa, y es que los señores de Batasuna están envalentonados, ya están otra vez en la calle. -Parece que es complicado suscitar otras cuestiones que no sean debate estatutario o proceso de paz -El drama de esta legislatura es que en lugar de dedicarnos y de decirles a los españoles adónde vamos, les hemos dicho: Vamos a dedicarnos a averiguar quiénes somos y de dónde venimos Ese es el terrible error, la equivocación de las prioridades. ¿Y venimos de la II República? -España tiene una historia absolutamente amplia. Yo creo que la II República no fue ni mucho menos una de las páginas más brillantes de nuestra historia; más bien muchos coinciden en que fue todo lo contrario. De donde venimos ahora es de la Constitución del 78, que, consciente de la historia próxima española, de lo que pasó en el siglo XIX y en el XX con la II República, que terminó en una Guerra Civil y en 40 Hay que tener unos objetivos políticos y saber qué quieres hacer con tu país afirma el presidente popular años de régimen autoritario, y con voluntad de mirar hacia adelante y hacer un país europeo y democrático, dijo: vamos a mirar hacia el futuro. Y ahora esta pandilla de irresponsables están haciendo exactamente lo contrario y generando problemas que nadie les había pedido que lo generasen, además de tensiones ridículas. Son una pandilla de irresponsables. Me siento cada vez más identificado con el espíritu de la Transición. Por lo menos, aquella era una gente educada y normal que intentó construir. ¿A qué cree que se debe ese afán de revisar y de mirar por el retrovisor que tiene el presidente del Gobierno, en contra, muchas veces, de PRIORIDADES Aquí se han contrapuesto dos principios: el gran objetivo de Zapatero ha sido debilitar al Estado; el mío hubiera sido mejorar la competitividad POSICIONES POLÍTICAS Fijaré mis posiciones en base a lo que crea que es bueno para el interés general, y mi equipo, en base a lo que sea bueno para el partido las grandes figuras de su partido? -Eso es darles una bofetada a muchos dirigentes socialistas que colaboraron de manera importante en la Transición democrática. No lo sé, pero al presidente del Gobierno la responsabilidad mayor que le imputo es haber equivocado las prioridades. Hay que tener unos objetivos políticos y saber qué quieres hacer con tu país, y, a partir de ahí, construyes un proyecto político y un programa de Gobierno con unas medidas concretas. A lo mejor es que su objetivo es revisar la historia o que se haga justicia ante supuestas injusticias... Es un problema de decisión personal que creo que es letal para España. Es un gravísimo error y equivocación. En este partido sólo hay una sensibilidad, que es la mía -Hay en su partido dos sensibilidades: la que defiende que el 11- M es cosa de los jueces y de la Policía y la que presenta más de doscientas preguntas en el Congreso de los Diputados. ¿Cuál identifica más al PP y con cuál se identifica más usted? -En este partido sólo hay una sensibilidad, que es la mía como presidente del comité ejecutivo nacional, elegido por un congreso. Estoy muy contento de cómo funciona mi partido, estamos todos muy unidos, hemos pasado momentos difíciles, pero tenemos posibilidades reales de ganar las próximas elecciones generales y yo trabajo en ello. -Antes de celebrarse esos comicios deberá convocar congreso de su partido, ¿Llegará a las legislativas con el mismo equipo? -Sí. No voy a cambiar. Estoy muy satisfecho y contento. Igual que digo que fijaré mis posiciones políticas en base a lo que crea que es bueno al interés general, fijaré mi equipo en base a lo que yo crea que es bueno para mi partido. ¿Va ir el alcalde de Madrid en su candidatura, de dos o de doce, pero va a ir? -A estas alturas, hablar de esas cosas es adelantar excesivamente los acontecimientos. -Y si le pregunto por Rato imagino que la respuesta será la misma... -Imagina usted bien. ¿En qué medida la estrategia del PP viene marcada por personas ajenas al partido? -En ninguna. Llevo en política unos cuantos años, me han nombrado cinco veces ministro y he sido vicepresidente del Gobierno. He perdido en circunstancias conocidas las elecciones de 2004 y he asumido la presidencia de este partido en un momento muy difícil. Comprenderán que mi posición política la marco yo y no haré otra cosa que no crea que sea bueno para el interés general. Eso da una tranquilidad de conciencia y, sobre todo, un equilibrio que es capital para andar en política. Todas esas cosas que dicen algunos, de si la oposición es más blanda o más dura, créanme que, a estas alturas de mi vida, si de algo puedo presumir es de equilibrio y de una cierta tranquilidad. No voy a tener más guía que los intereses generales. ¿Y qué hará si no gana las próximas elecciones generales? -Continuar defendiendo mi proyecto político y, si el partido quiere, seguir como presidente del PP. Pero, en cualquier caso, digo que eso es adelantar acontecimientos y me parece que esa opción no se me va a plantear.