Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 25 6 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA ESTADO DE DECEPCIÓN STO se está emporcando. El rutilante y esperanzador proceso de paz se enfanga con miradas desafiantes de asesinos cavernosos y con tramas pringosas de dinero exaccionado en las que aparecen dirigentes de partidos con apariencia respetable. Ha vuelto la kale borroka entre amenazas diáfanas, los batasunos reciben invitaciones para hablar en foros de izquierda caviar, y las víctimas llevan la preocupación en sus rostros, que son el termómetro de la dignidad nacional. Y el consenso político no sólo está roto, sino que sufre un verdadero shock un estado de coma. Algo malo pasa cuando ni siquiera los obispos alcanzan a ponerse de acuerdo para hablar de la realidad de España. IGNACIO Lo que sucede es que es CAMACHO un mal momento para la concordia. La oportunidad de cerrar con un acuerdo el problema terrorista se ha presentado en una circunstancia sumamente difícil porque en el escenario político se vive un intenso drama de conflicto histórico. Ese proceso requiere una estabilidad que hoy por hoy no parece posible, y la responsabilidad principal, aunque no la única, es de quien tiene la iniciativa, es decir, el poder. No se puede requerir la unidad cuando todo el programa de acción política está orientado al disenso, al enfrentamiento, a la ruptura, que se extiende incluso a la interpretación histórica del pasado, convertido en un arma arrojadiza para romper el espíritu reconciliador de la Transición. Cuando se busca bronca, casi siempre se obtiene bronca. El Gobierno ha transformado su agenda en un demarraje hacia la ruptura, hacia un nuevo modelo político, y en medio de esa querella sistemática se ha cruzado la negociación con ETA como un camión atravesado en una autopista. Todos los llamamientos a la unidad son retóricos; no hay un ápice de concesión en la oferta de Zapatero, decidido a abordar por su cuenta una serie de procesos simultáneos para los que no parece capacitado. Y no se trata de minucias políticas; lo que el presidente ha emprendido es un camino neoconstituyente que no estaba en su oferta electoral, y sin apoyo suficiente a la vista de su precaria victoria en circunstancias más que excepcionales. La conmoción del 11- M requería una legislatura suave, de restañar heridas, una terapia de reconstrucción social, pero en vez de eso el Gobierno ha optado por la cirugía de riesgo y ha abierto al paciente encanal sobre una mesa de operaciones a la que le falta una pata. El resultado es que la operación política más delicada de los últimos años carece del respaldo necesario, que sólo puede ser el de una mayoría de consenso horizontal, y se ha ensuciado de recelos, desconfianza y zozobra. La gente está inquieta porque empieza a ver que se buscan responsables para delegar un fracaso, mientras el mundo etarra se recrece al observar que en el Estado hay fisuras. Todo se ha vuelto muy complejo, muy espeso, pero hay una evidencia desalentadora: que los que tenían que estar tristes están contentos y los que tenían que sentirse satisfechos andan turbados, contritos, intranquilos. Eso se parece mucho a una decepción. E SIN DESALADORAS Y SIN CALVO N el principio fue el verbo, el verbo dialogar Y el sustantivo, el sustantivo talante Y fue el repliegue de nuestras tropas en Irak. La vez primera en la historia bélica que con el habitual arte demagógico de la vuelta al calcetín una retirada fue presentada como una victoria. Se retiró también el Plan Hidrológico Nacional, ¿será por retirar? Había que retirar inmediatamente todo lo que había hecho el PP. Pero, eso sí, a cambio del retirado Plan Hidrológico, en la España seca y desertizada, agostada por uno de sus cíclicos periodos de sequía, prometieron plantas desaladoras a discreción, fuego graneado de depuradoras de agua a troche y moche, qué derroche de líquido, cuánta locura, que iba a haber un Niágara en cada trozo del sediento litoral español, especialmente en el Sureste murciano y almeriense, en esta Andalucía de los 40 grados ANTONIO a la sombra, ¿y quién te ha dicho a ti BURGOS que voy a ir por la sombra? Eso fue hace dos años. Lo decía una y otra vez la medio ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. ¿Y usted ha visto que se haya no digo ya inaugurado, sino puesto la primera piedra de desaladora de agua alguna? Los pantanos patrios están casi a la mitad y la desertización avanza que ni Joaquín por la banda. Pero como siempre No Passsa Nada. ¿Se imaginan adónde llegarían hace unos años los sedientos agricultores y regantes, pastoreados en manifestación por Fernando Moraleda, si el PP hubiera prometido las desaladoras y hubiera retirado las ventajas del Plan Hidrológico Nacional? (Hablando del PP: que verá usted cómo cuando estrenen la película de Adrien Brody y Penélope Cruz hasta lo declaran culpable de la muerte de Manolete en Linares, porque dicen ahora que Lupe Sino era como el abuelito de ZP, republicana) Pues nada, Cristina Narbona está detrás de la pal- E mera, sin que nadie le diga nada. Como está Carmen Calvo desde hace más de dos y de tres semanas. ¿Qué fue de Carmen Calvo? ¿Hubo alguna vez una ministra de Cultura que estaba como el topónimo de su ciudad natal, virtuosa en el arte de decir lo más inadecuado en cada momento? España sin Carmen Calvo está bastante aburridita. La Dama de Elche, por ejemplo, no tiene quien se haga una foto a su vera, siempre la verita tuya. Los conciertos están con los violines a media asta; las exposiciones fanés y descangalladas sin Carmen Calvo. ¿Qué te pasa, ruiseñora de la cultura, que hasta el corazón me llora sin que pueda partirme de risa con las cosas que dices y que tantos jornales ganados nos dan a los articulistas? ¿Será que Carmen Calvo le está guardando el luto a Rocío Jurado? No me creo aquello que dijeron, que la habían ingresado de urgencia en un hospital para una intervención quirúrgica reglada que habían tenido que adelantar urgentemente. En caso de que tal sea, le deseo con todo respeto un rápido restablecimiento y una inmediata alta hospitalaria satisfactoria. Pero no creo que sea así. Si Carmen Calvo hubiera estado enferma, ella, que es especialista en dar partes médicos ajenos que nadie le pide, nos hubiera informado perfectamente de sus propias dolencias. La que sin que nadie se lo pidiera, como una comadre de pueblo, cuando Rocío Jurado aún estaba llena de vida, dijo que tenía un infarto cerebral, ¿cómo no iba a informarnos puntualmente de su propia salud? Ah, ya sé lo que voy a hacer para enterarme. Voy a llamar a José Ortega Cano, para que nos dé el parte médico de Carmen Calvo. Donde dan los partes médicos falsos sin causa justificada, los toman. Pero seguro que José Ortega, que es un señor, me dirá: -Mira, yo no sé qué tiene Carmen Calvo, ni me interesa. Ni nadie de su familia ni de sus médicos me han dicho ni pedido nada. Así que lo siento, pero no puedo ni debo ni quiero decir nada sobre infartos cerebrales más falsos que los zarcillos de La Contenta, que eran dos serpentinas.