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ABC SÁBADO 24 6 2006 89 La afición española, de nuevo multitudinaria con la selección EFE Suspenso general para los suplentes Luis no quiso calificar a los jugadores después del partido, pero apuntó que en el cruce de octavos volverán a estar en el once titular los que ganaron los dos primeros partidos JULIÁN ÁVILA KAISERSLAUTERN. No se puede poner un examen a las cuatro de la tarde y en verano, aunque sea de fútbol. En España es una hora prohibitiva, el momento de la siesta. Los internacionales dieron ayer argumentos más que suficientes para aclarar ideas y roles ante el partido de octavos. Luis avisó públicamente de sus intenciones antes del choque con Arabia: Quiero que los jugadores me lo pongan difícil Lo repitió hasta la saciedad y recalcó que este equipo plagado de suplentes estaba capacitado para hacer las cosas igual que los titulares. No quería excusas. Pues ya tiene en su cajón, y de primera mano, el control. No ha hecho pública la nota, pero de sus palabras posteriores al encuentro se puede deducir que hay un suspenso generalizado. Así se desprende de sus respuestas a las preguntas de los periodistas. ¿Visto lo visto cambiará la alineación respecto a la que ganó los dos primeros partidos? Bueno. No se trataba de un examen. Pero básicamente el equipo será el mismo. De todos mo- Fernando Torres pelea el balón con Noor EPA dos no os preocupéis mucho, porque os daré pistas a lo largo de la semana señaló el seleccionador. Más claro, imposible. La reflexión sonó a sentencia. Ayer ningún jugador se ganó un puesto para el primer cara o cruz. Salvo Cesc o Raúl, que fueron los dos sustituidos de manera estratégica. El del Arsenal fue el único que mostró criterio en medio del tedio. Hubo trabajo, oleadas de compromiso y falta de recursos cuando el partido entró en su fase más mortecina. Ni con la profundidad de banquillo logró Luis sacar al equipo de la mediocridad. No aportaron nada nuevo Salgado (debutante en un Mundial) Albelda, Reyes o Joaquín, que antes aparecían en las alineaciones titulares. Los dos extremos comenzaron por encima de la media, pero se diluyeron con los minutos. Los laterales no subieron porque se encontraron muy tapados y porque el medio del campo no puso un ritmo adecuado para romper la tela de araña del rival. A Cañizares se le notó en la segunda parte con una buena parada, cuando el equipo se rajó.