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ABC SÁBADO 24 6 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR RICKARD SANDELL ÁFRICA: PALO, ZANAHORIA... ¿Y LAS POLÍTICAS DE INMIGRACIÓN? Mientras España y Europa sigan premiando la inmigración ilegal de la forma en que lo vienen haciendo, no es muy probable que tenga éxito una política proactiva de inmigración regular legal P ARA abordar los problemas que supone la presente crisis migratoria con África, es importante empezar por reconocer que probablemente no se trate de un fenómeno coyuntural que desaparecerá dentro de unos meses. Tanto los datos económicos como los datos demográficos de los países africanos indican que es muy posible que sólo estemos ante el principio de un movimiento migratorio que podría convertirse en uno de los mayores de la historia. Este movimiento sólo podrá contrarrestarse si los países africanos logran un crecimiento económico sostenible que les permita absorber su vertiginoso crecimiento demográfico. Para hacer frente a la crisis migratoria con África hace falta, más que poner obstáculos a la inmigración ilegal, reforzando las fronteras, adoptar medidas que consideren las causas de la emigración e intenten modificarlas. Esto es lo que el Gobierno español ha recalcado como prioridad de la nueva política exterior de España hacia África. El reciente Plan África, elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, es un claro ejemplo de una estrategia que pretende atajar las causas de la emigración africana. El éxito del Plan África está todavía por ver, y dependerá, en parte, de la capacidad técnica y logística del ministerio para implementarlo, pero, sobre todo, de hasta qué punto los demás miembros de la UE se comprometan a contribuir con iniciativas parecidas a la de España. En otras palabras: el problema africano desborda la capacidad de España. Como ha señalado el propio secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, y como se puso de manifiesto en el seminario previo a la aprobación del Plan África organizado por el Instituto Elcano, haga lo que haga España, los objetivos del Plan sólo podrán alcanzarse si también se comprometen con ellos los demás estados miembros de la Unión Europea. Con todo, aunque intentar luchar contra las causas de la emigración sea la estrategia más eficaz a largo plazo, la misma debería verse acompañada de una estrategia a medio y corto plazo destinada a hacer frente al creciente potencial migratorio que, probablemente, aflore mientras España y la UE se afanan por establecer los cimientos de un continente africano económicamente más próspero en el futuro. En cuanto a los remedios a corto plazo, las iniciativas adoptadas por el Gobierno español consisten en reforzar la vigilancia marítima; en aumentar y o establecer la representación diplomática española en los países de origen; en fomentar los acuerdos para la repatriación de los inmigrantes ilegales y en reforzar la capacidad de las fuerzas de seguridad africanas para gestionar el tránsito de emigrantes. Se trata de iniciativas acertadas, aunque algunas pueden ser difíciles de implementar, como puso de manifiesto la reciente cancelación de las repatriaciones hacia Senegal por las autoridades de Dakar. Sin embargo, el gran problema no es lo que se hace, sino lo que no se hace. La dimensión que ha pasado casi inadvertida en medio de esta crisis son las propias políticas de inmigración de España y de la UE. Mejor dicho, su falta. En la actualidad, la inmi- gración legal entre África y Europa, como opción alternativa a la inmigración ilegal, es prácticamente inexistente, lo que implica que es muy probable que un aumento adicional del potencial migratorio africano se traduzca casi automáticamente en una mayor inmigración clandestina. Es decir, a falta de una alternativa a la inmigración ilegal, a corto plazo, y bajo un escenario de mayor presión emigratoria africana, no es improbable que se produzcan con mayor frecuencia los peligrosos cruces de frontera que hemos observado en los últimos meses. Aunque pueda parecer una solución un tanto extraña, o contra- intuitiva, una de las formas de reducir la presión migratoria en las fronteras europeas con África, y de desincentivar la inmigración ilegal a corto y medio plazo, es la introducción de mecanismos que hagan posible la inmigración legal entre África y Europa. Una política proactiva de inmigración legal con África resultaría beneficiosa tanto para los países receptores como para los de origen, porque crea posibilidades de inmigración legal donde antes sólo había posibilidades de inmigración ilegal. Además, y quizá sea esto más importante, las remesas que los nuevos inmigrantes africanos mandarían a los países de origen proporcionarían, muy probablemente, mayores recursos económicos que el conjunto de los recursos proporcionados por la ayuda internacional, lo que contribuiría, a su vez, a la estrategia a largo plazo de apoyar el desarrollo sostenible en África. A esto hay que añadir otro problema, no menos importante. A pesar de todos los esfuerzos que se realizan para impedir la inmigración ilegal desde África, quienes contra toda probabilidad consiguen cruzar las fronteras se ven a menudo ampliamente recompensados, ya que generalmente consiguen quedarse y, con frecuencia, convertirse en inmigrantes legales. Mientras España y Europa sigan premiando la inmigración ilegal de la forma en que lo vienen haciendo, no es muy probable que tenga éxito una política proactiva de inmigración regular legal. Dejar de premiar la inmigración ilegal significa, entre otras cosas, una lucha contra la economía sumergida y la contratación ilegal de inmigrantes no documentados mucho más eficaz que la actual, y una repatriación más frecuente y efectiva de los inmigrantes irregulares e ilegales que ya se encuentren en la UE. Investigador principal del área de Demografía, población y migraciones internacionales Real Instituto Elcano REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO ESPERA, ESCÁNDALOS, GARBO. Quizá nadie sepa hacia adónde vamos. Pero nadie duda que nos esperan emociones fuertes En París, Le Monde destaca un largo artículo consagrado al proyecto etarra de implicar a Francia en el proceso político En Francia- -comentael vespertino- -los nacionalistas vascos luchan contra la indeferencia Por ahora- -continúa Le Monde, los independentistas no encuentran ningún interlocutor dispuesto a escucharlos. De la izquierda a la derecha, los sucesivos gobiernos franceses han insistido en que el problema vasco solo puede ser resuelto en España En Londres, Financial Times no tiene totalmente clara la solución española preguntándose si los independentistas y el Gobierno no tienen agendas irreconciliables Financial Times cita a Florencio Domínguez, que declara: El Gobierno da la impresión de ser incapaz de cumplir las reglas que él mismo se había fijado. No se cumplen las expectaciones creadas por Zapatero El tema catalán es tratado con relativa ironía. Wall Street Journal publica un editorial muy agridulce, afirmando que las separaciones pacíficas son tan raras entre las naciones como entre los humanos: y las implicaciones del nuevo Estatuto catalán son sencillamente imprevisibles Wall Street Journal teme que las regiones ricas sean más ricas, mañana, mientras que las regiones pobres, entre las que cita a Extremadura, es probable que mañana tengan menos dinero para gastar en servicios públicos En Caracas, El Universal publica una crónica muy colorista, con la historia de los sucesivos escándalos del tripartito catalán. En la Cataluña francesa cae otro tipo de granizo. Le Figaro publica un comentario muy amargo sobre los proyectos de reforma de la Europa del vino, lanzando una pulla muy dura contra los viticultores españoles, acusados en el Languedoc francés de plantar decenas de millares de hectáreas de viñedos ilegales En el terreno de las ideas, en Londres, el Economist comenta extensamente la reciente historia de la Guerra Civil, escrita por Anthony Beevor, para terminar con esta advertencia: Zapatero debiera leer este libro para enterarse de cómo terminó la República Menos trágico, el Nouvel Observateur, en París, publica un número especial consagrado a España, con títulos de este tipo: La revolución de las mujeres Los secretos de Zapatero La California de Europa Y una foto muy bella de Penélope Cruz dando marcha sensual con mucho garbo castizo.