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6 Opinión SÁBADO 24 6 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA LA DIMENSIÓN DE ZAPATERO Buster Keaton, en El maquinista de la General unos cuantos soldados de la Unión le robaron la novia y el tren. La versión dramática de tan singular comedia la ha protagonizado en España José Luis Rodríguez Zapatero, a quien un puñado de etarras le ha birlado la credibilidad y, al menos para la mitad no nacionalista de la población, el respeto. Keaton y Zapatero, un genio y un pícaro, ayer y hoy, hacen carrera con su calculada inexpresividad. Sin mover un músculo de la cara viven las más diversas situaciones, lo mismo para la risa que para el llanto. Keaton está en la Historia y Zapatero, que aspira a estarlo, tiene su nombre insM. MARTÍN crito en la lista de espera FERRAND para ser calificado, en el éxito, como un líder memorable, y en el fracaso, como un falsario sin límites. Si nos atenemos a los hechos, en olvido de las palabras, asistimos a la escenificación, cuasi litúrgica, del cumplimiento de un pacto que, oculto y misterioso, marca un proceso de paz ¿estábamos en guerra? -entre los asesinos etarras y el propio Zapatero. Los primeros en nombre de sí mismos, y el segundo, en el del Estado español. La bien engrosada máquina propagandística del PSOE utiliza toda suerte de formas expresivas para negar la evidencia de una negociación y un pacto alcanzado. Hay que guardar las formas; pero ahí están los hechos. ¿Miente la banda terrorista cuando le reclama al Gobierno el cumplimiento de los compromisos establecidos con anterioridad a su anuncio de alto el fuego Zapatero, aprendiz de Keaton, no mueve un músculo- -no deja de sonreír- -y le afea a Mariano Rajoy sus expresadas dudas sobre la cuestión al tiempo que nos invita a un análisis con tranquilidad y perspectiva Es tanto lo que el líder socialista nos lleva mentido, -que se lo pregunten a sus próximos- que los distantes, sin rechazar un resquicio de inteligencia en la valoración del caso, no podemos hacer otra cosa que instalarnos en la desconfianza y contemplar cómo, día a día, los hechos confirman la sospecha de un acuerdo cerrado que, si llega a buen fin y a pesar de la renuncia etarra que conlleva su hipótesis, le daría al hoy presidente cuerda para seguir gobernando- -intrigando- -durante ocho, doce o dieciséis años. A Keaton, en España, se le llamó Pamplinas y ha tenido que pasar mucho tiempo para que se le reconozca como un genio integral del cine. Zapatero, que no provoca unanimidad ni en los apodos, ha necesitado poco tiempo, dos años, para servirnos la imagen que nos muestra su verdadera dimensión. Rajoy, que tiende al juego limpio, no conseguirá desenmascararle; pero es tan larga la lista de sus conmilitones afectados- -engañados- -por el presidente, que de ella surgirán los nombres de quienes consigan devolverle al PSOE el mínimo de dignidad que a todos conviene. FLORENCIA go de la torre almenada. Me digo que es la nieve, el E he venido a Florencia a lavar mis penas en carmín de los escudos. O la Loggia y su capricho de el Arno. A preguntarle a esta ciudad de pieréplicas. O el escote de los callejones. O una especie dra acariciada, desmenuzada por el tiempo, de súbito silencio. O la impresión, a medio camino quiénes eran los hombres que antaño la habitaron. Y entre la ocurrencia y la locura, de que esto es una quiénes somos nosotros, los que ya en esta página esvida y no una estancia. cribimos, con letra aún vacilante, el perfil de sus caTengo delante la Galleria degli Uffizi. Me percibo a lles fruncidas, de sus colinas suaves como un pecho mí misma como en una sala de espera. Ya sé incipiente, del esbozo rotundo de sus plazas. que de este viaje regresaré distinta. Que si cruMe alojo en el Hotel de la Pace, cerca de la Piazzo esas puertas, adquiriré la levedad de las vírza della Libertà, y me digo que ambas cosas, la genes, me dormiré en un pan de oro, anidará libertad y la paz, por no sé qué misterio de la un bambino en mi regazo, se ahondarán las enfruta- i ciclamini sono come le ciliegie... -tradas de mi frente, me asomaré a un paisaje van tan unidas como la sed y el agua. de ventanas, soñaré que he nacido de las conBajo hasta el Duomo por la via Cavour, luechas, me saldrá un sarpullido de colores, me go Martelli. Cavour fue uno de esos hombres LAURA quedaré varada en mil perfiles, y un velo como que se inventaron Italia. Llego con la boca enCAMPMANY de ala de libélula me hará inaccesible para treabierta, adiestrada desde el recuerdo para siempre. No debiera, me digo, tensar tanto la cuerda recibir el majestuoso bocado, a esa escalinata de todo de las arpas. punto imposible donde los mármoles de la catedral y Y me interno, con los primeros síntomas de un vérdel campanile se tiñen de verde hoja y de rosa pálido tigo, en ese Ponte Vecchio encajonado, supérstite de en lo más alto del día. Y luego, con las primeras santodos los conflictos, y me acodo en un flanco, mirando gres del ocaso, de un azul muy profundo, de un azul hacia poniente. Veo, como en una fuggente perspectilapislázuli, de un azul mineral de cielo roto. Y levanto va, la silueta combada de otros arcos, alguna embarlos ojos a esa cúpula grávida que devuelve los senos al cación serpenteante, las casitas colgantes que se reflehueco de las manos, y me digo, acoplada a tan sólido jan en el río. Arde el sol en una última llamarada. No dibujo, que también yo resueno, prorrumpo aquí y sé de quién, o de qué, me despido. Pero es cierto el ahora, en este referéndum de campanas. adiós. Se besan a mi lado unos muchachos rubios. Me En la via dei Calzaiuoli me he comprado un gelato. piden que les saque una instantánea. Alguien ha esLos hay de stracciatella y de pomelo, de fresa y mancrito a tiza sobre el muro que Catalunya is not darina. También de chocolate blanco o negro, de liSpain Bueno, vale. Ocurre a veces que el desamor món y pistacho, de mango y de papaya. Se exhiben, no importa. A cada cual su corazón de espuma. Se me desde las elegantes vitrinas, con sus muchos matices encharca a mí el mío de una ansiedad muy fértil. Se y sabores, en rebosantes montículos cremosos. Busco me expande en racimos, se me vuelve cosecha. Y se en ellos algún placer prohibido. Disfruto de mi elecme hace destino, sueño puro, música, caridad, filanción como un pecado. Desemboco sin prisa, a paso tropía, cometa, fronda, luz, golpe de viento... Y es cocasi inerte, en la Piazza della Signoria, y me quedo mo una nostalgia del futuro, en Florencia, esta tarde, sorda, me quedo ciega, me quedo muda. Lo que me lo que siento. turba no es el ocre fulgor de los ladrillos, ni el respin- A M -Quieren contratarme en TVE para comentar por qué la televisión pública no transmite el Mundial, pero les dije que tengo compromisos adquiridos con la Cuatro y con la Sexta.