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4 Opinión SÁBADO 24 6 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LA IGUALDAD NO SE IMPONE POR LEY AJO su aparente modernidad, el proyecto de ley orgánica de Igualdad entre hombre y mujer- -aprobado ayer por el Consejo de Ministros- -refleja un criterio ideológico rancio y trasnochado. A estas alturas de la historia, la igualdad jurídica entre el varón y la mujer es no sólo una exigencia constitucional sino también una regla elemental de la civilización. Los poderes públicos deben velar por una adecuada igualdad de condiciones y eliminar cualquier discriminación injustificada. Sin embargo, el texto que ahora se remite al Congreso de los Diputados está marcado por un exceso de intervencionismo del Estado, incluso con algún resabio totalitario. La idea de establecer cuotas o de reservar puestos específicos para un grupo social determinado, procedente de las teorías multiculturalistas, es incompatible con los principios básicos de la democracia representativa. En el caso de las mujeres, resulta absurdo- -por razones obvias- -darles el tratamiento propio de una minoría que necesita ser preservada y promocionada. En España y en todo el mundo hay ya mujeres que ocupan los puestos de más alta responsabilidad en la vida política y económica, porque las sociedades modernas han eliminado viejos prejuicios, aunque es evidente que el peso de muchos siglos de discriminación sigue operativo en determinados ambientes. Pero el Gobierno se equivoca de camino cuando provoca la distorsión de la vida social y familiar mediante este tipo de leyes en lugar de promover el equilibrio entre libertad e igualdad que caracteriza al Estado de Derecho. La interferencia del Estado en el funcionamiento de las empresas es particularmente criticable. Se va a exigir la presencia de un cuarenta por ciento de mujeres en los Consejos de Administración, si bien- -atendiendo la sensata advertencia del Consejo de Estado en su dictamen sobre el anteproyecto- -se amplía de cuatro a ocho años el plazo y no se fija un incremento anual de las cuotas. La futura ley limita también la libertad de los sujetos de la negociación colectiva e incluso afecta a la vida interna de las familias. Recoge, no obstante, algunas disposiciones de interés social, en relación con la flexibilidad de permisos y vacaciones para conciliar la vida personal y la familiar, aunque debería tener en cuenta que las empresas (sobre todo, las medianas y pequeñas) pueden verse seriamente afectadas en determinados casos. Es un grave error la exigencia de una regla casi paritaria en las listas electorales, ya que produce una distorsión de los mecanismos democráticos. Los partidos deben promocionar a las personas más adecuadas para ejercer las funciones políticas, con total independencia de su sexo o de cualquier otra circunstancia personal o social. La igualdad es producto de una serie de condiciones sociológicas y psicológicas y no puede ser impuesta por leyes o por decretos. El Congreso y el Senado tienen una importante tarea por delante para mejorar el proyecto. B NUEVA AMENAZA AGRÍCOLA DESDE BRUSELAS: AHORA EL VINO A comisaria de Agricultura de la UE ha presentado un proyecto de reforma del llamado mercado del vino (que aún anda lejos de serlo) en el que propone reasignar los subsidios que ahora apuntalan el sector y que ascienden a unos 1.200 millones de euros al año para toda la Unión. El asunto parece muy serio, pues propone el arranque de 400.000 hectáreas de viñedo. Esas subvenciones pretenden corregir los excedentes crónicos de producción e intentan ajustar la oferta a la previsible evolución de la demanda, problema agudizado ante un panorama internacional cada vez más abierto a la oferta de nuevos productores, especialmente americanos y australianos, que progresan en el arte del cultivo de la vid. Además, las directrices de la OMC pretenden una apertura definitiva en todos los mercados a la que no puede resistirse la agricultura europea. Otra cuestión es la del ritmo y la forma de esa liberalización. La propuesta presentada por la Comisión ha generado en España un rechazo de gran parte del sector y de la mayoría de las Comunidades autónomas productoras, pues con la propuesta de la Comisión se perciben más amenazas que oportunidades. A la Administración, al Ministerio de Agricultura en concreto, corresponde abrir una etapa de consultas hasta concretar cuál sea la mejor estrategia de defensa de los intereses españoles, en competencia con franceses e italianos, expertos en estas lides desde hace décadas. Francia, Italia y España son, por ese orden, los tres mayores productores y exportadores del mundo, y juntos representan la mitad del mercado mundial del vino y absorben la mayor parte de las ayudas comunitarias al sector. La justificación de esos subsidios radica en la decisión de evitar un derrumbe del sector por los excedentes crónicos de producción. Por eso buena parte de las ayudas, casi la mitad, se destinan a la destilación de vinos de mesa para producir alcoholes y licores. La propuesta de la Comisión trata de modificar el destino de esos subsidios de la destilación al arranque de viñedos de baja calidad hasta disminuir definitivamente el potencial de producción. La eliminación de vides años atrás se recuerda por muchos agricultores como una decisión L equivocada, pan para hoy y nada para mañana. De manera que proporner otra vez la maniobra- -con el señuelo de un subsidio de una sola vez y la amenaza de la cancelación de las ayudas ordinarias futuras- -es vista por el sector como un severo perjuicio. Alegan que se les condena a la desaparición, ya que no existen usos alternativos a las hectáreas de viñedo. La Comisión pretende también cancelar las limitaciones a la plantación de nuevos viñedos, que hoy requieren de previa autorización y reconocimiento, con objeto de promover un mercado abierto, que puede dejar en condiciones de clara inferioridad a los pequeños agricultores. Estos temen que se trate de una coartada que les elimina del mercado para abrir luego un hueco que aprovecharán los grandes del sector. Defender el paso hacia una oferta de más calidad: menos producción pero a más precio, de tal forma que se mantengan e incrementen las rentas agrarias y se eliminen esos excedentes que amenazan el futuro del sector es políticamente correcto, un discurso fácil pero que esconde perjuicios irreparables para el sector. Los intereses españoles deben aspirar a una consolidación y ampliación de la oferta de calidad, tal y como se está produciendo en todas las regiones y en todas las denominaciones de origen. Sin perjuicio de la oferta de algunos vinos de mesa adecuados para algunos mercados de masas y también para la transformación. El sector tiene que ser capaz de organizar la defensa de sus intereses y de lograr que la Administración asuma una estrategia inteligente y eficaz en los complicados pasillos de Bruselas en competencia con franceses e italianos. El Gobierno no ha sido muy diligente en la defensa de los intereses agrícolas, empezó con muy mal pie a cuenta del algodón y el olivar y viene protagonizando una política con demasiados claroscuros. Aquí no caben partidismos ni echar la culpa a los anteriores; aquí hay que fajarse para defender cualquier derecho u oportunidad, ir muy de la mano del sector y presentar un frente muy claro en sus objetivos y muy rotundo en sus posiciones. El viñedo forma parte de la morfología española y no caben vacilaciones en su defensa. EL NIVEL DE LA CAMPAÑA BLANCA A campaña electoral a la presidencia del Real Madrid está deviniendo en un proceso muy alejado de lo que requieren el prestigio y la importancia de ese club. Más allá de las promesas con apariencia de humo- -un mal que persigue a toda elección, sea cual sea su ámbito- -el espectáculo no está siendo nada gratificante: denuncias de compra de votos y de coacciones, reparto de prebendas entre las peñas, gruesas sobreactuaciones de escaso gusto y un colosal lío a cuenta del voto por correo, que se sustancia a través de un mecanismo grotesco (en puridad es una delegación de voto) para los tiempos que corren y que permite una notable variedad de manipulaciones. Lógicamente, el asunto ha terminado en los tribunales. Un juzgado de primera instancia de Madrid ha convocado para pasado mañana una vista tras la que decidirá si suspende cautelarmente estos sufragios no presenciales. Incluso podría aplazar las elecciones. Bien mirados, estos comicios suponen un remate acor- L de con el desconcierto vivido por el equipo blanco en los últimos años, en los que al baile de entrenadores le sucedió un baile de presidentes, configurando un panorama en las antípodas del escenario que requiere un club con la historia, los triunfos, el prestigio y la multitudinaria masa de seguidores que respaldan al equipo. Así las cosas, y a poco más de una semana de la cita con las urnas, es preciso que los candidatos reconduzcan el proceso electoral hacia los terrenos por donde debiera discurrir. Será difícil, pues todo- -empezando por el alto número de aspirantes al palco blanco- -parece ya desorbitado. Catalogado como el mejor equipo del mundo (su ubérrima sala de trofeos da buena muestra de ello) el Real Madrid precisa un mejor trato por parte de las candidaturas. Evidentemente, no todas han contribuido en la misma medida al caos y el socio sabrá discernir esta circunstancia. Pero aun así, es trabajo de todos los aspirantes estar a la altura que requiere la casa blanca.