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ABC VIERNES 23 6 2006 Espectáculos 65 La educación de las hadas Cuerda, madera y metal España 2006 Director: José Luis Cuerda Intérpretes: Ricardo Darín, Iréne Jacob, Bebe, Víctor Valdivia E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ue el plácido y lírico título no nos impida ver la agitación y los afanes que se intuyen en el bosque de esta película que, entre otras cosas, significa la vuelta de José Luis Cuerda a la dirección tras varios años dedicado a otros menesteres también cinematográficos. La educación de las hadas se puede ver claramente desde aquí afuera como un combinado de fuerzas que pugnan entre ellas (tal vez, sin pretenderlo o saberlo) por poseer el alma de la obra: la personalidad del director tira de esta historia aparentemente tan suya, llena de imaginaciones y entelequias, con apunte infantil, con bosque, con niño, con un sentido del humor (suave) desleído entre las aguas dramáticas del relato... tiran también las personalidades de sus protagonistas, en especial la del argentino Ricardo Darín, capaz de convertir en su película cualquier historia que le pase cerca y más si interpreta, como hace aquí, a un personaje absolutamente dariniano encantador, ágil, sensible, de verbo largo y florido; pero no tira menos su otra protagonista, la francesa Iréne Jacob, que pone el plano a enfriar y refrigera el ambiente hasta que se constipa el cuento y lo convierte en algo así como una fábula moral hurtada del bolsillo trasero de Kieslowski... Complicadas mezclas y climas, pues: el fantasioso Cuerda, el resultón Darín y la glacial Jacob... Un terreno perfecto para que casi devore la película un cuarto elemento, la cantante y actriz Bebe, cuyo personaje mira a la cámara con tal franqueza que le hace bajar a ésta la mirada... Cruza su química con todo lo que aparece en la pantalla, personas y cosas, desde el niño de la historia a la caja de supermercado en la que trabaja o la cabaña en la que vive. Sin dejar nunca el terreno de la fábula, Cuerda cuenta una historia de amores entre cuatro personajes, un hombre, dos mujeres y un niño; la historia es aparentemente sencilla, unidimen- Q FOTOS: ABC Cuerda, con Iréne Jacob, Bebe y Víctor Valdivia, en la presentación del filme sional, pero lo cierto es que está llena de esquinas y quimeras, y aborda sin mucha palabrería trasfondos muy íntimos entre padres e hijos, entre parejas y hasta entre tríos, y toca de refilón otros de índole más social que carnal, como la inmigración, el abuso laboral y el otro, o la delincuencia. Y entre todo ese revuelto de tonos, de climas, de intimidades, personalidades y asuntos, Cuerda pretende mantener el hilo de fantasía poética con el que abre la puerta a su historia desde el mismo título: las hadas existen, aunque ellas no lo sepan y haya que educarlas convenientemente para que cumplan con su deber que es conceder los deseos que se les piden. Para EFE Luis y le dije que estaba loco, porque yo no hablaba una sola palabra de español. Sin embargo, confió en mí y ahora estoy encantada con el resultado dice Jacob. La otra mujer principal, la estudiante argelina Sézar, que se gana la vida como cajera en Barcelona hasta que pueda irse a La Sorbona a estudiar a André Gide (ahí es nada) está interpretada por la cantante, y ahora también actriz, Bebe. A pesar de haber participado con anterioridad en películas como El oro de Moscú o Al sur de Granada puede considerarse ésta como la ocasión de su bautizo como actriz, gracias a su seria interpretación. Este papel- -dice Bebe- -fue un regalito. Necesitaba un trabajo que tuviese un poco de interior, no sólo exposición, y la verdad es que tuve un poco de miedo al principio, pero... en la vida hay que arriesgarse y jugarse un poco el pellejo. El trabajo de actriz tiene más interior y menos exhibición, pero la mecánica es bastante parecida al teatro o a la música Junto a estos tres grandes nombres, el del, hasta ahora desconocido, Víctor Valdivia. Cuerda vuelve a probar con la misma fórmula que La lengua de las mariposas sólo que rodeando al niño de un reparto adulto más complejo. Respecto a trabajar de forma tan continuada con imberbes, Cuerda opina que cada niño es diferente, yo sólo estoy a su disposición para tratar de sacar lo mantener este hilo tenso, está el personaje del niño, desde cuyos ojos vemos buena parte de la película y conocemos los resortes internos de la narración, cosida, en cierto modo, como con pespunte infantil, a saltos, elipsis, sobrentendidos, huecos y regates que obligan al espectador a poner de su parte algo de aguja e hilo. Sobre las interpretaciones podría hacerse una tesis: a Darín sólo se le puede colar un pero si uno se pone borde y tras un largo estudio de sus modos y maneras. De Iréne Jacob podría analizarse la conveniencia de su acento también frío. Bebe presta la calidez y equilibrio a todo lo demás... ¿Cómo ha atado Cuerda este reparto? mejor de ellos Ni siquiera el desafío de reunir actores de distintos sitios amedrentó al veterano director manchego en su décima película. Sabía que todos eran excelentes actores y excelentes personas. Lo que dificulta el trato no son nunca los pasaportes. Yo soy un cartesiano agnóstico, y lo que La educación de las hadas expresa son las necesidades que unos seres humanos tenemos de otros Esta idea tan simple y pura se traduce en un argumento en el que el cariño parece estar siempre supeditado a la fuerza del azar. Y es que, desde que con- cedieron a Auster el Príncipe de Asturias de las Letras, todo el mundo parece rendir un velado homenaje a su forma de percibir el azar. En esta ocasión, el protagonista, Nicolás, se encuentra con el hilo de la trama, con su mujer y con el hijo que nunca tuvo en un avión que va de Alicante a Barcelona. De esta forma suena en la película la música de la casualidad uniendo las vidas del inventor de juegos con la de la ornitóloga que pierde a su marido, el capitán en la guerra de Irak, y se va a Cataluña a estudiar palomas torcaces. Comparando estas vidas con las del niño y el maestro, que magistralmente interpretó Fernán- Gómez en su anterior película, podría concretarse no sólo la diferencia entre la obra de Manuel Rivas y la de Van Cauwelaert, sino también el énfasis puesto por Cuerda en estos años en elaborar un guión de personajes mucho más complejos, pero que al final se vuelven igualmente identificables por el espectador en cuanto a su sentimentalidad. A partir de hoy, el público ya puede comprobar si ha merecido esperar siete años para el regreso de un director manchego, que esta vez no es Almodóvar, a un bosque siempre animado.