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10 VIERNES 23 6 2006 ABC Nacional PSOE, IU y CiU revisan el pacto constitucional para vincular la Transición con la II República 2006 será el año de la Memoria Histórica en homenaje al régimen de 1931 b El Congreso aprueba una ley Ley de Memoria Histórica 1. Con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República en España, se declara el año 2006 como Año de la Memoria Histórica, en homenaje y reconocimiento de todos los hombres y mujeres que fueron víctimas de la Guerra Civil, o posteriormente de la represión de la dictadura franquista, por su defensa de los principios y valores democráticos, así como de quienes, con su esfuerzo en favor de los derechos fundamentales, de la defensa de las libertades públicas y de la reconciliación entre los españoles, hicieron posible el régimen democrático instaurado con la Constitución de 1978. 2. Los poderes públicos promoverán y apoyarán la celebración de actos conmemorativos que estimulen la reflexión sobre aquellos hechos y el recuerdo y reconocimiento de la labor de aquellas personas, asociaciones e instituciones. para promover la celebración de actos conmemorativos de la II República que consideran antecedente de la actual democracia ÁNGEL COLLADO MADRID. Socialistas, IU y nacionalistas de CiU sacaron adelante en el Congreso una ley de declaración del año 2006 como Año de la Memoria Histórica para conmemorar el 75 aniversario de la II República y enmendar la historia hasta ahora conocida de la etapa de la Transición, pues establece un paralelismo y un vínculo entre el actual régimen democrático y el experimento de 1931 del que huyeron expresamente los ponentes y las fuerzas políticas que redactaron la Constitución de 1978, incluidos el PSOE, el PCE y CiU, suscriptores ayer del texto. En el 75 aniversario de su proclamación, esta ley pretende recordar también el legado histórico de la Segunda República Española. Aquella etapa de nuestra historia constituyó el antecedente más inmediato y la más importante experiencia democrática que podemos contemplar al mirar nuestro pasado dice la ley aprobada por 174 votos a favor- -PSOE. IU y CiU- 135 en contra- -PP- -y 13 abstenciones, ERC y PNV, éstas por considerar que el proyecto se había edulcorado demasiado al incluir un reconocimiento similar al republicano de la etapa de la Transición que directamente no admiten. Si el nacimiento de la actual democracia en 1978 estuvo marcado precisamente por el borrón y cuenta nueva del pacto constitucional y la voluntad asumida por todas las fuerzas políticas de la época de que el consenso supliera precisamente el sectarismo que caracterizó el régimen republicano de 1931- -hasta desembocar en la Guerra Civil y una dictadura que duró 40 años- la mayoría de la Cámara decidió enmendar la historia y hacer ley de la nostalgia republicana que les embarga. Texto edulcorado El texto, promovido en origen por Izquierda Unida, fue modificado en el Senado para incluir referencias a la etapa de la Transición y eliminar la referencia a la República como antecedente directo del actual régimen democrático. No obstante, se mantiene la idea del paralelismo. Es necesario recordar, con todos sus defectos y virtudes- -con toda la complejidad y su trágico desenlace- buena parte de los valores y principios políticos y sociales que presidieron ese periodo y que se han hecho realidad en nuestro actual Estado social y democrático de Derecho se dice en la exposición de motivos. Después de recordar también a los hombres y mujeres que defendieron esos valores y principios se establece el vínculo con la Transición: El esfuerzo de todos ellos culminó en la Constitución Española de 1978 En el artículo único de la ley se concreta el compromiso del Gobierno de promover y apoyar la celebración de actos conmemorativos que estimulen la reflexión sobre aquellos hechos y el recuerdo y reconocimiento de la labor El PP acusó a Rodríguez Zapatero de buscar legitimidades políticas ajenas a la Constitución de 1978 El Grupo Popular se volvió a quedar solo al votar en contra mientras que ERC y PNV se abstuvieron CONMEMORAR Y RECORDAR MANUEL PENELLA N os aprestamos a celebrar el 75 aniversario de la proclamación de la Segunda República, una iniciativa que, según se mire, puede parecer sana o francamente morbosa. Presiento que esta iniciativa me deparará más tristeza que fervor. Porque nos referimos a una experiencia política fallida, en el seno de una sociedad dividida, lo que condujo, por sus pasos contados, a los horrores de la Guerra Civil y a los cuarenta años de dictadura. Es bueno y necesario recordar porque, como dice el dicho culto, los que olvidan su propia historia se condenan a repetirla. Pero conmemorar no es lo mismo que recordar. Corremos el peligro de idealizar el 14 de abril y de desperdiciar las enseñanzas del drama republicano. ¿Celebraremos exclusivamente la Constitución de 1931, con olvido de la fractura que dividía a esa sociedad amenazada desde la derecha y desde la izquierda? ¿Tendremos en cuenta que la República no fue sólo don Manuel Azaña- -por cierto que demasiado burgués como para dar satisfacción a los que estaban, por necesidad, a su izquierda- sino también don Alejandro Lerroux y don José María Gil Robles y el fascistizado Calvo Sotelo? ¿Recordaremos que no fue solo el bienio de las reformas, sino también el bienio negro? La memoria podría servir para reafirmarnos en el acierto del camino emprendido, porque gracias a la Constitución de 1978, gracias a la Monarquía de Don Juan Carlos, ha sido posible, por fin, soldar la fractura entre las dos Españas y entrar de lleno en la modernidad, dando con ello cumplimiento, con suficiencia además, con garantías de continuidad, a los ideales básicos del republicanismo. de aquellas personas, asociaciones e instituciones El proyecto pasó su último trámite en el Congreso, la votación de las enmiendas de la Cámara Alta, de puntillas, en el penúltimo pleno del periodo de sesiones y con su discusión a cargo de los portavoces de comisión. Sólo Izquierda Unida sacó a su principal dirigente, Gaspar Llamazares, para que se luciera en el tramo final de un proyecto de ley que ha llevado en persona. El Grupo Popular, el único que votó en contra, admitió por medio de su portavoz que el proyecto se había edulcorado, pero dijo que no caería en la trampa de obviar el fondo del asunto: el empeño del Gobierno de Zapatero y sus socios de establecer una nueva legitimidad política distinta a la de la Constitución vigente. Parcial y revanchista Manuel Atencia, portavoz del PP, explicó que para su grupo no hay más legitimidad que la de la ley de leyes aprobada por los españoles en 1978. Hay que apostar por la concordia y el consenso e iniciativas como las que hoy se plantean no apuestan por una cosa ni por la otra dijo el diputado además de insistir en que el proyecto iba contra el espíritu constitucional, apoya el proceso revisionista y alude a memorias parciales y revanchistas Por el Grupo Socialista, Ramón Jáuregui negó que hubiera afán vengativo o sectario en la iniciativa y rechazó que se fuera a resucitar demo-