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ABC VIERNES 23 6 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA ¡ES LA DEMOCRACIA, LIBERAL! El liberalismo, sea de primero de carrera o de doctorado, puede ser una buena terapia para los males que aquejan a la derecha La España democrática no puede ni dejar de ser liberal ni ser sólo liberal H E leído con interés la tribuna de mi amigo el diputado del PP José María Lassalle titulada El momento liberal (ABC, 14- 6- 2006) En su artículo, el profesor Lassalle pide una oposición capaz de combatir con firmeza, moderación y sensatez al Gobierno socialista. Una oposición rigurosa y beligerante con los errores del Gobierno, pero respetuosa. Una oposición que use el sentido común, las instituciones y las prácticas habituales de las sociedades democráticas. Con sus palabras no pretende describir la oposición que está haciendo el PP, sino la que debería hacer. De hecho, y tras dos años de legislatura, advierte de la enorme importancia en estos momentos de desplegar un discurso crítico frente al Gobierno que se base en la inteligencia, la moderación y la cordura Personalmente no sería capaz de expresar con más precisión las carencias de nuestros adversarios. Lo nuevo es que se reconozcan desde el mismo PP. Tiene razón el profesor Lassalle cuando pone a Isaiah Berlin como ejemplo de ese estilo liberal que debería cultivar el PP. Berlin critica poniéndose en la piel de su adversario, trata de comprender las razones de su contrincante, hace de abogado del diablo. Justo lo contrario de lo que hace el diputado Lassalle en su artículo, en el que demoniza a Zapatero para poder atacarlo más cómodamente: Un hombre resentido, simulador, visceral, con obsesiones políticamente inconfesables ¿Es este el peaje que hay que pagar en el PP por pedir una oposición razonable y propositiva? Lassalle proyecta sobre la persona de Zapatero los perfiles de toda una izquierda a la que acusa de no haber superado el marxismo doctrinario, de no haberse enterado de que el Muro cayó, de no haber liderado la oposición antifranquista, que no reconoce la aportación de la Monarquía al establecimiento de las libertades democráticas en nuestro país. Ningún intento de comprender nada. Caricaturiza hasta hacer irreconocible a un socialismo más inspirado en políticos como Olof Palme o Willy Brandt que en su propia historia truncada por la Guerra Civil y la Dictadura, una historia también protagonizada por hombres como Fernando de los Ríos, que, defendiendo la libertad, se opusieron con firmeza a las corrientes autoritarias de la izquierda. Un socialismo que apoyó incondicionalmente a Helmut Kohl cuando cayó el Muro. Un socialismo que defendió la integración democrática en la OTAN y en la Unión Europea. El socialismo que votó íntegramente la Constitución del 78 y que ha sido leal con la Monarquía desde el Gobierno y la oposición. Muchas personas honestas y con memoria podrán recordar cuál ha sido el comportamiento del PP en cada uno de estos temas. En cuanto al reproche a los socialistas de no haber liderado la oposición antifranquista, nada tengo que decir, salvo que el PSOE formó parte de dicha oposición. Por lo demás, nadie mejor que algunos de los fundadores del PP para evaluar qué iz- ÁNGEL CÓRDOBA quierda fue más eficaz y combativa, pues ellos la vieron de frente. En todo caso, nadie es responsable de los pecados de sus antepasados. La Transición es en buena medida la frontera generacional de las responsabilidades políticas de las actuales direcciones del PP y del PSOE. Y fue en la Transición cuando Zapatero optó por el socialismo democrático en lugar de por el comunismo, y Rajoy optó por AP en lugar de por la UCD. Optó por la posición menos centrista y por la más centralista, por la más confesional, por la más ligada biográfica y políticamente al pasado autoritario de la derecha. La España actual tiene más que ver con la cultura política de la UCD y del PSOE que con la de AP y del PCE. Este es el problema: el PP (AP) fue una fuerza minoritaria en la Transición, y con fuertes objeciones a la misma, y ahora que es la fuerza hegemónica de la derecha quiere revisar la Transición, renacionalizar y recentralizar la política española. Esa visión, y la estrategia que conlleva, choca con la España real y crea enormes tensiones sociales y políticas. No funciona, y no funcionará. El liberalismo, sea de primero de carrera o de doctorado, puede ser una buena terapia para los males que aquejan a la derecha. El respeto a la inteligencia de la gente y a la dignidad de los adversarios son, Lassalle tiene razón, timbres de honor del mejor liberalismo. Su artículo ha sido una ocasión perdida para ponerlos en práctica. Aunque sus palabras suenan menos duras que los humillantes epítetos que cada mañana dedica al señor Rajoy, un representante de los ciudadanos, una parte de la derecha política y mediática que se dice liberal. La España democrática no puede ni dejar de ser liberal ni ser sólo liberal. Para que no deje de ser liberal, o mejor, para que lo sea más, el Gobierno del presidente Zapatero ha acabado con la televisión de partido. Para que España sea más liberal, ha promovido leyes que amplían las posibilidades de los ciudadanos para decidir, como la que abrevia los trámites del divorcio o la que reconoce el matrimonio a los homosexuales. Para que España sea más liberal, la religión volverá a ser lo que era, una asignatura no obligatoria ni evaluable. Para que España sea más liberal, el Gobierno de Zapatero está afianzando la cultura del superávit presupuestario. Y para que España no sea sólo liberal, ha subido el salario mínimo, las pensiones y las becas, y ha puesto en marcha la atención a la dependencia como nuevo derecho social, y promueve la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, políticas liberales y no sólo liberales que nutren el compromiso de los socialistas de hoy con la democracia. Diputado y miembro de la Ejecutiva del PSOE REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO HIPOTECAS E INTERESES Rayos y truenos dan mucho color a los intereses pendientes de las numerosas hipotecas nacionales. En París, Le Monde titula: Tensión entre Madrid y ETA, antes del principio de las discusiones Liberation insiste: ETA advierte al Gobierno español Desconocido el precio de los intereses políticos de la hipoteca etarra, La Nación argentina agrega: ETA se endurece y exige a Zapatero que pase a los hechos El Estatuto catalán suscita mucho debate. Tom Burns Marañón (nieto de Gregorio Marañón) ha dirigido una carta al director de Financial Times para protestar contra el tono en exceso optimista, a su modo de ver, del influyente matutino financiero sobre el futuro de España y Cataluña. Tom evoca la alianza nacional socialista que ha hecho campañas de pureza étnica y lingüística y amenaza con incrementar el intervencionismo económico hasta un límite sofocante para concluir subrayando que comparar España con Yugoslavia deja al descubierto una profunda ignorancia histórica Desde otra óptica, Lutte Ouvriere, portavoz oficial de la izquierda trostkista francesa, escribe: Una autonomía que no aportará nada a los trabajadores El tema catalán no se agota con el Estatuto. En Londres, Daily Telegraph publica una crónica más o menos pintoresca afirmando que Cataluña se dispone a abolir las corridas de toros Hay otros problemas. El Herald Tribune, en París, y Financial Times, en Londres, afirman que los viticultores españoles estarán en primera línea de crisis cuando se lance la reforma pendiente de la Europa del vino. En Buenos Aires, La Nación subraya que el presidente Kirchner ha llevado a España la grave crisis entre Argentina y Uruguay, que afecta directamente a los intereses empresariales españoles. En París, Le Figaro publica una crónica muy negra sobre el modelo económico español, dependiente de manera peligrosa del boom inmobiliario. Josep Fontana, de Euroconstruct, considera preocupante la caída de la demanda de los compradores extranjeros y los fondos de inversión. Para muchos, -concluye Le Figaro- tales signos quizá anuncien el fin de la euforia inmobiliaria española A caballo entre la diplomacia y la gran industria mundial de la comunicación, en Londres, el Independent, el Guardian y el Financial Times consagran gran espacio a la entrada de José María Aznar en el grupo Murdoch, con muchos proyectos en el mundo hispano de varios continentes.