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10 JUEVES 22 6 2006 ABC Nacional La apuesta de Zapatero por Mas y el fracaso del tripartito provocan la caída de Maragall El president renuncia a repetir tras el mal resultado del referéndum b Abandonado por el PSC, el PSOE y Zapatero, Pasqual Maragall tira la toalla y anuncia que es el momento de pasar el testigo a una nueva generación de políticos MARÍA A. PRIETO A. MARÍN BARCELONA. Pasqual Maragall no ha logrado sobrevivir al nuevo Estatuto de Autonomía. Ayer, sólo tres días después de que los catalanes refrendaran en las urnas- -con una abstención del 50,6 -el proyecto más ambicioso de su carrera política, el presidente de la Generalitat anunció que no repetirá como candidato del PSC y que la generación a la que pasa el relevo será la responsable de aplicar la norma que regirá la vida de los catalanes durante las próximas décadas. Es el momento de pasar el testigo a nuevos equipos, personas y liderazgos, a una nueva generación de políticos que alejen a Cataluña de la política irritada y del tacticismo subrayó Maragall en su comparecencia ante los medios de comunicación. El presidente de la Generalitat aseguró que he cumplido mis objetivos y limitó la autocrítica a un lacónico todo es perfectible, y algunas cosas que han pasado sería mejor que no hubieran pasado Con sus veladas críticas a CiU, Maragall reiteró su apuesta por un nuevo gobierno tripartito. Dispuesto a seguir como presidente del PSC si el partido se lo pide, el líder socialista recalcó que su decisión ha sido madurada desde hace tiempo. He hecho lo que tenía que hacer, pero tengo un sentimiento sincero y dolorido porque sé que muchos amigos, compañeros y ciudadanos hoy esperaban otra cosa. Lo siento, no os lo he podido decir antes apostilló. En el apartado de las satisfacciones, el orgullo por ha- El 22 de octubre, fecha preferida para los comicios Maragall disolverá a finales de agosto el Parlamento catalán, lo que significa que las elecciones autonómicas se celebrarán a mediados de octubre. El PSC ya barajaba el domingo día 22 de ese mes para la cita electoral, aunque no descartaba la posibilidad de que se celebraran el 19 de noviembre para evitar los dos fines de semana afectados por la fiesta de Todos los Santos. Para la convocatoria de comicios, la ley orgánica de Régimen Electoral General establece un plazo exacto de 54 días a partir de la publicación del decreto de disolución de la Cámara catalana, aunque el nuevo Estatuto determina entre cuarenta y sesenta días, lo que permitiría ampliar un poco más el margen para fijar la fecha de las elecciones. Tanto una como otra norma acotan al mes de octubre la celebración de los comicios. su Ejecutivo a quien le había rescatado para la historia, pero fue ayer en el Palau de la Generalitat cuando se puso de manifiesto la soledad del líder socialista y su pesar por el fracaso del primer gobierno tripartito de izquierdas. CiU, la gran beneficiada El ambicioso Estatuto que en su preámbulo define a Cataluña como nación y que señala el camino hacia una relación bilateral entre Cataluña y el resto de España se ha encargado de poner la puntilla al pacto del Tinell, de finiquitar un tripartito integrado por PSC, ERC e ICV, que ha ido enlazando una crisis tras otra, preso de sus propias contradicciones ideológicas. Tal como reconocieron ayer prácticamente todos sus adversarios políticos- -que le agradecieron su sacrificio personal- Maragall ya se ha hecho un hueco en la historia como el impulsor del tercer Estatuto de Cataluña. Ha sido su incapacidad para dirigir las negociaciones, para ir de la mano con el PSC y, sobre todo, para comprender que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se movía por sus propios intereses, lo que le ha dejado fuera de juego. El enfrentamiento entre Maragall y el aparato del PSC viene de lejos y el ex alcalde olímpico estaba acostumbrado al cuerpo a cuerpo con el primer secretario del partido y su más que probable sustituto, José Montilla. Lo que no podía sospechar- -y ello ha pesado en su estado de ánimo- -era que el hombre al que abrió las puertas del balcón del Palau de la Generalitat pactaría el Estatuto con CiU, principal fuerza de la oposición en Cataluña. Maragall sabía que su liderazgo molestaba a determinados sectores del PSOE, pero hasta la noche del 21 de enero, cuando se rubricó el pacto de la Moncloa, creyó que contaba con la complicidad de Zapate- Maragall, tras anunciar ayer su renuncia ro. El presidente del PSOE ya había decidido que bien valía la pena sacrificar a Maragall y sacar a CiU del ostracismo si, a cambio, se aseguraba el apoyo permanente de los nacionalistas catalanes en el Congreso. Se da pues así la paradoja de que CiU se ha convertido en la gran beneficiada de este proceso. Los planes de Zapatero pasan por implantar la sociovergencia con el fin de garantizar cierta estabilidad territorial en España que le permita abrir un proceso de negociación con ETA. Quizás por ello Maragall, que el pasado martes conversó con el lendakari, Juan José Ibarretxe, enlazó su dolorosa decisión con el proceso de paz en el País Vasco. Hasta hace una semana Maragall estaba dispuesto a luchar por su candidatura. Propuso dos alternativas: la celebración de unas primarias o la posibili- ber contribuido a abrir el camino hacia la España plural y el deseo de que el año 2006 pase a la historia no sólo por el Estatuto, sino por otra gran meta, la paz en el País Vasco La era Maragall -que se abrió tras 23 años de gobiernos ininterrumpidos de CiU- -quedará pues reducida a un periodo de tres años. Un periodo breve pero convulso que comenzó en diciembre de 2003, cuando ERC decidió dejar la presidencia de la Generalitat en manos de un socialista. Hace ya algunas semanas que Maragall echó de CRONOLOGÍA DE UN DESCALABRO Carod con ETA, la primera crisis de gobierno El 26 de enero de 2004, apenas dos meses después de formarse el tripartito, ABC desvela la reunión que mantuvo en Perpiñán el entonces consejero jefe del Gobierno de Maragall, Josep Lluís CarodRovira, que esos días ejercía como presidente en funciones de la Generalitat. El escándalo se saldó con la salida de Carod del ejecutivo cuando a las pocas semanas ETA declaró una tregua sólo para Cataluña. Informe sobre los medios, juego sucio en el tripartito En mayo de 2004 sale a la luz un informe apócrifo sobre los medios de comunicación catalanes y las directrices a seguir por el Gobierno de la Generalitat en función de su afinidad con el tripartito. La filtración atribuida a los socialistas desemboca en una nueva crisis que al final obliga al secretario de comunicación, Miquel Sellarés, de ERC, a presentar su dimisión y a la remodelación del departamento. El boicot de Carod a Madrid 2012 y la guerra del cava Carod- Rovira, aunque apartado del Gobierno catalán, ha contribuido a la zozobra constante que se ha vivido en su seno. En noviembre de 2004 espetó aquello de espero que ninguna institución catalana apoye la candidatura olímpica Madrid 2012 Maragall salió al quite justificando sus palabras como un momento de mal humor y la reacción fue que los productores de cava perdieron casi un 10 de ventas. El hundimiento del Carmelo y la crisis del 3 por ciento Los fallos en la construcción de un túnel de metro obligó al derribo de tres bloques de pisos y al desalojo de más de mil personas en el barrio del Carmelo de Barcelona. La convulsión social se trasladó a la Cámara autonómica, donde Maragall, contra las cuerdas, acusó a CiU del cobro de comisiones en obras durante su mandato. La crisis del 3 acabó diluida pese a la moción de censura presentada por el PP.