Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 22 6 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA JAUJA E ¿QUÉ OCURRE EN L súbito frenazo en la actividad de Airbus ha desconcertado a europeos y americanos. Boeing y Airbus, los dos mayores fabricantes de aviones, tienen derivaciones espaciales y militares. Son dos enormes grupos industriales embarcados en el mismo barco, el del capitalismo industrial de Occidente. Rivalizan pero se apoyan: la prosperidad de uno depende de la del otro. Convendría tenerlo presente. Puede parecer una causa menor: pero no las hay en los sistemas de gran complejidad. Reducido a lo esencial, el problema surgido en Airbus puede resumirse así: un defecto de información en un departamento encargado de fabricar ciertos ramales eléctricos, tronçons, colas de caballo de cables, material que forma el sistema nervioso del avión A 380. Todo sistema, por modesto que sea, depende de proyectos parciales, dependientes a su vez de un DARÍO diseño y un método. Método, diseño, VALCÁRCEL proyecto, son escalones insalvables, basados en la información. El proyecto define el producto, fabricación, control de calidad, plazos de entrega... Método y diseño dependen de la creatividad intelectual. Todo, en el mundo industrial, se ha hecho así. En los últimos meses ha habido en Airbus presiones para forzar a diseñadores y gestores a cumplir plazos equívocos. Lo cual puede llevar a la catástrofe: de hecho, ha llevado a un gran batacazo, del que sin embargo Airbus puede salir reforzado. ¿Qué evitar? El mundo del marketing no debe interferir en la producción industrial e imponer, a través de los jefes, plazos imposibles. Responsables industriales más inexpertos tratan entonces de cumplir como sea. Se extiende el miedo. Y, con él, la información viciada, imprecisa. Surgen leyendas color de rosa, imposibles de cumplir. Se extiende la opacidad. Cuando se fabrican aviones, basados en proyectos de gran seguridad, es un mal camino. AIRBUS? No conocemos la historia completa, pero algo así ha ocurrido: las plantas alemanas, españolas, británicas han facilitado su información a tiempo. La planta de ensamblaje francesa ha manipulado datos. ¿Es grave lo ocurrido? Un retraso de seis meses en la entrega del A 380 no es irreparable. Los compradores exigirán indemnizaciones. Pero el asunto puede mantenerse bajo control. Es más delicada la posible deslealtad (no demostrada) de algunos ejecutivos franceses. El patrón de EADS, matriz de Airbus, Noël Forgeard, vendía sus stock options en marzo, tres meses antes de la tormenta. ¿Con información privilegiada? Será difícil de probar, aunque la autoridad de la Bolsa de París, AMF, haya intervenido. Forgeard ha sido, sin embargo, confirmado en su puesto. Hay ejemplos y contraejemplos: preguntado por esas stock options, su homólogo alemán, Thomas Enders, fue tajante: Decidí no optar por la venta cuando tuve la oportunidad de hacerlo, en marzo. No me pareció oportuno Una lección. Detrás del incidente late la rivalidad política entre dos aliados, América y la Unión Europea, próximos pero distintos. La integración europea no ha llegado quizás al punto intermedio de su realización. Ni América ni Europa están en su mejor momento. La batalla comercial entre Boing y Airbus envuelve, además, a la Organización Mundial del Comercio. El apoyo americano ha fluido a través de exenciones fiscales, ayudas a la investigación, encargos militares protegidos por el secreto, fondos federales... En el caso de Airbus las ayudas han sido más directas, a cara de perro. Hay una tendencia excesiva a dramatizar las crisis. Pero las empresas, contrariamente a las tragedias de Esquilo, no están dominadas por el fatum. La vida empresarial integra a la imaginación tecnológica con la disciplina y la racionalidad organizativa. Pasado el tiempo, las empresas mutan o mueren, a imagen y semejanza de sus creadores. E L mendigo de la esquina de mi casa, que tiene cada vez mejor aspecto, ya no me acepta la ropa usada. No me ofendas, tío, ahora visto de marca Me ha contado cómo él y sus colegas han descubierto el modo de aprovechar los excedentes del bienestar global; tienen localizados los contenedores en los que algunos supermercados y cadenas de moda se desprenden periódicamente de las prendas defectuosas y de los comestibles caducados. Este país está progresando mucho me dice con una mueca socarrona. Me he alejado pensando si el tetrabrik de tinto caducado con el que desayuna estaría un poco más pasado de lo aconsejable, pero al ojear el diario me sobresalta la noticia de que IGNACIO España está ya en el top CAMACHO ten de los países con más millonarios, caminando a grandes trancos por la senda de esa abundancia que conduce a dejar que caduquen los alimentos en las estanterías del súper. Según el informe de Merryl Linch, consultora especializada en escrutar los bolsillos mejor aprovisionados del planeta, hay entre nosotros 148.600 ciudadanos, la población de una capital mediana de provincia, con unos activos superiores al millón de dólares. O sea, que esta mañana, por la calle, cuando íbamos a Hacienda a entregar la declaración, usted y yo nos hemos cruzado con dos o tres millonarios, al volante de cualquier todoterreno y pellizcándose la nariz en los semáforos. Capitalismo popular, le dicen. Uno tenía por ricos a gente como Emilio Botín, que en vez de coches colecciona bancos, o Esther Koplowitz, que tiene un par de goyas en la sala de estar, o ese pocero que se ha comprado un puerto en Mallorca para que le quepa el yate en el que suben extraños compañeros de viaje. Pero ésos son, en la taxonomía plutocrática, ultramillonarios y de ésos hay por aquí 1.500; esa clase de tipos que nunca mira el precio de la carta de los restaurantes porque se pueden comprar el restaurante entero. Los otros 147.100 son simplemente ricos, ricos anónimos y emergentes, ricos sobrevenidos y discretos que han amasado fortunitas al compás de la bonanza del ladrillo, de las subvenciones europeas y de las olas favorables de la Bolsa. Qué razón tenía Solchaga cuando dijo aquello de que éste era el país en que uno podía hacerse rico en menos tiempo... y con menos esfuerzo. En este antiguo solar pobre y atrasado ahora atamos los perros con longanizas, como en una Jauja despreocupada y feliz, de consumo frenético y rentas saneadas que Zapatero utiliza como anestesia social para su cirugía rupturista. La paradoja consiste en que ese colchón de confort y riqueza se infló durante los años prósperos de un Aznar al que sus beneficiarios mandaron a paseo cuando creyeron que las bombas de los moritos de Lavapiés comprometían el disfrute del bienestar acumulado. La vida. Al volver a casa, con el impreso del IRPF crepitándome en las manos, me he encontrado de nuevo al mendigo manchando de tintorro una sudadera de Zara. Le he dejado el periódico abierto por la página del informe Merryl Linch, y el tipo me ha guiñado con picardía y ha envuelto con las hojas, sin leerlas, una bandeja de pollo caducado.