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ABC MARTES 20 6 2006 99 MUNDIAL 2006 LA SELECCIÓN XAVI. Notable. Incansable en su afán de jugar el balón, de moverlo tanto en horizontal como en perpendicular. Siempre presente en el juego. No se esconde nunca. LUIS GARCÍA. Regular. No era su noche. Falló los tres primeros pases y se aceleró. Sus desmarques entre líneas hacían daño, pero le sobró algún toquecito. TORRES. Muy bien. Imponente otra vez. Se marchó siempre por potencia y velocidad. Intervino en el primer gol, muy hábil en la definición del segundo y le hicieron el penalti. VILLA. Regular. Se movió mucho por todo el frente del ataque, pero no encontró huecos. Un buen remate contra el lateral de la red (m. 8) su mejor acción ofensiva. RAÚL. Notable. Su gol vale oro. Estuvo listo para cazar el balón. Dio el pase a Torres que propició el penalti. Empezó en la media punta y terminó como delantero centro. CESC. Muy bien. Clave en la remontada. Suyo fue el remate del primer gol, suyo el pase del segundo y además remató otras dos veces con buen sentido. Joaquín. Regular. Lo mejor, que abrió bien el campo pegándose a la banda, pero salió demasiado responsabilizado y no acertó en las jugadas individuales que intentó. Hace ya unos años, por los ochenta, Aragonés patentó un código que el Calderón reconocía a la primera. Era así: falta al borde del área, el lanzador no lanza sino que, antes de echar a correr hacia el área, toca a un compañero que se sale de la barrera y hace la pared por detrás de ésta. El resultado fue una pila de goles para el Atlético en una estrategia que terminó por copiar todo el mundo. A Luis le gusta el balón parado. Y el otro camino de la selección ayer, desprovista de juego, sin entrada por los laterales, consistió en la precisión de Xavi tirando centros. Villa inauguró el plan B. Buscó un tiro plano que Había un plan B TEXTO J. CARLOS CARABIAS Boumnijel se quitó de encima como quien espanta un gato. A partir de ahí, sin otro argumento que llevarse a la boca, España se enganchó a Xavi. Córner, falta, córner, falta. Mientras Luis se desgañitaba encendido, tócala, tócala Xavi la puso de todos los colores. Siempre en una comba limpia, de adentro afuera desde la derecha y al revés por el otro lado. Cabececó una vez Luis García en un escorzo que casi le parte el cuello. Otra vez Villa no alcanzó a saltar tanto co- mo pretendía. Y así sucesivamente hasta que Xabi Alonso conectó un cabezazo picado, que superó al portero, pero no a Ayari, el tunecino que estaba en la raya de gol. Volvió Xavi a actuar y Torres remató alto en un testarazo complicado. Nada. España había generado ocho saques de esquina en el primer periodo y siguió sumando en la reanudación. Nueve, diez, once centros desde el banderín. Xavi buscó un amigo desde todas las posiciones posibles. Los espa- ñoles se reunieron en torno a esa comba como centro de adoración. Pablo, Sergio Ramos, Torres... se ofrecieron como receptores una y otra vez. Nada de nada. El otro plan de España no atentó contra Túnez, un frontón en torno a su portero. Xavi perdió peso en cuestiones de estrategia, pero no su influencia en el juego de España. De sus botas surgió el lance que derivó en el gol de Raúl, 1- 1. Y a por más. Llegó el gol de Torres, enorme pase de Cesc. Y llegó, en fin, el segundo tanto del delantero del Atlético. Un penalti, balón parado, el desvelo que trajo de cabeza a Xavi, el plan B, la idea de Luis.